Carta · tomo VI
A GUILLERMO DEL VILLE
Recibí su carta del 30 de septiembre.
Ha llegado ya a Richelieu el hermano boticario.
Esperamos a los eclesiásticos que nos hace usted esperar para nuestro seminario.
Al pie de la primera página: Padre Dupont 2538 [2442,VI,574-576] A GUILLERMO DEL VILLE París, día último de octubre de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Hemos recibido las cartas y las personas que usted nos ha enviado.
El señor Caron y el joven Everardo Launois están de retiro.
Les hemos dado manteos y los recibiremos en el seminario, si se encuentran bien dispuestos para ello.
Hemos puesto en la sastrería a ese joven sastre que nos ha mandado usted para ser hermano, a fin de hacer una prueba con él, pero ni sabe ni tiene muchas ganas de trabajar, de forma que está buscando colocación en la ciudad; he mandado que le den un escudo para que se vaya.
También nos veremos obligados a devolverle al señor Desfodtq 1, que cumple mal con las obligaciones del seminario y nos parece poco capaz para la compañía 2.
Le ruego, Padre, que no nos envíe a nadie sin conocerlo bien de antemano y sin haber visto en él algunas señales de vocación 3.
Y sobre todo no nos envíe más muchachos para ser hermanos, ya que casi 4 ninguno resulta bien, ni siquiera ese buen labrador del que me habla, por muy buena voluntad que demuestre.
El mismo día, o el día siguiente al que le escribí la última vez, mandamos traer acá al señor Philippe, que estaba enfermo, a ________ Carta 2538 (CF).
— Archivo de Turín, original. 1.
La lectura de esta palabra es dudosa. 2.
El original dice: poco capaz idóneo para la compañía, el santo escribió de su mano la palabra capaz, para sustituir a la palabra idóneo pero se olvidó de borrar esta última. 3.
Guillermo Delville no acababa de atinar; Caron sale antes de hacer los votos; de Launois no se sabe nada. 4.
Esta palabra es de mano del santo. 525
quien cuidamos de la misma manera que si lo hubiéramos recibido ya en la compañía, ya que había venido con esa intención.
Todavía sigue enfermo, hinchado de hidropesía, sin que le hagan nada todos los remedios que se le aplican; esto le hace pensar al médico que no se pondrá bien y dudar de que recobre la vista, que ha perdido 5.
Al indicarme que ese otro sacerdote al que la gente llama «el buen padre» no es de las nuevas opiniones, debería haberme dicho usted cuál es el motivo por el que los jesuitas, según dice, le persiguen.
Cuando me lo haya explicado usted, ya le indicaré si conviene enviárnoslo o no.
Hemos mandado poner en orden la relación de Madagascar; cuando lo hayan hecho, le enviaremos una copia.
La señorita Le Gras enviará una tercera hermana lo antes que pueda.
Saludo a sor Margarita 6 y a sor Radegunda 7 y le pido a Nuestro Señor que las fortalezca y bendiga cada vez más.
Ya le comunicaré la respuesta del señor Jacquier sobre esos dos sueldos que usted pide por cada ración de pan que se debe a los pobres, apenas sepa alguna cosa.
Como el rey está ahora fuera de París, no es posible pensar en su limosna.
Dios nos ha devuelto al Padre Alméras, que ha estado a punto de morir en Bourbon.
Sigue aún con fiebre.
Acabamos de enterarnos que el Padre Duiguin se ha ido a Dios en las islas Hébridas, en donde ha estado haciendo maravillas por la religión católica, que ha perdido mucho con este buen misionero.
¡Que Dios le conserve, Padre!
Soy en su amor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Delville, sacerdote de la Misión, en de la señorita Deslions, en Arras. ________ 5.
Estas palabras, desde dudar, son de mano del santo. 6.
Sor Margarita Chétif. 7.
Sor Radegunda Lenfantin. 526
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