Carta · tomo VII
A DIONISIO LAUDIN, SUPERIOR DE LE MANS
2617 [2519,VII,61-62] A DIONISIO LAUDIN, SUPERIOR DE LE MANS 26 enero 1658 Estoy totalmente de acuerdo en que acudan ustedes al juicio del señor deán para arreglar las diferencias que tienen con sus pensionistas.
Para ello, pueden ustedes indicarle sus razones, sobre todo ésta: que, como ellos gozan de todas las rentas de la casa sin carga alguna y que las han gozado desde que nuestros padres están allí, los cuales, después de haber recibido las pensiones, los diezmos y otros beneficios que se pagan, no tienen más que lo justo para subsistir, parece que es de justicia que esos señores paguen ahora por lo menos la tasa del clero, ya que están obligados a ello por contrato.
Pues bien, que su familia ha tenido necesidad de la ayuda de San Lázaro para poder subsistir se demuestra por el hecho de que les hemos entregado a ustedes cuatro mil libras todos los años.
De todas formas, a pesar de todas las razones que puedan ustedes tener, haga el favor de decirle al señor deán que yo le he indicado que haga usted lo que él ordene, y así es como le ruego que lo haga. 2618 [2520,VII,62-64] PEDRO BEDACIER A SAN VICENTE Metz, 29 enero 1658 Me entregaron el mismo día el Padre Demonchy y el señor Bossuet la carta lacrada de la reina y la que me ha hecho usted el honor de escribirme a propósito de la misión que Su Majestad desea que se tenga en esta ciudad 1.
No tengo nada más que responder a la una y a la otra sino que le suplico asegure a Su Majestad que emplearé con todo mi corazón el crédito y la autoridad que tengo, en lo espiritual y en lo temporal, en esta ciudad y diócesis, para secundar sus santas y piadosas intenciones y hacer que todo resulte para la mayor gloria de Dios, edificación de ________ Carta 2617.
— Reg. 2, 167.
Carta 2618.
— Urbain et Lévesque, o.c, t.
I, 421. 1.
La ciudad de Metz. 58
nuestros pueblos, salvación de las almas y conversión de los herejes e infieles, que tenemos aquí en número muy considerable 2; y que haré además todo lo que me sea posible para demostrar el aprecio tan especial que tengo de su piedad.
La verdad es que Su Majestad me obliga demasiado por el gran interés que pone en sostener el celo que debo tener por situar a esta diócesis en el orden de una exacta y perfecta disciplina, y que no me siento con fuerzas para responder a todas las esperanzas que ella tiene en la realización de esta misión.
Sería realmente indigno de ejercer mi ministerio si en esta ocasión no demostrase toda la consideración que me merece esta orden de Dios y el mandato de Su Majestad.
A ello añadiré el enorme aprecio que tengo de su alta prudencia, que ha pensado en estas misiones para el provecho de toda la iglesia.
Puede estar usted seguro de que no dejaré nada de cuanto puedan desear de mí para conseguir que el éxito sea tan grande como se puede desear.
No tengo más que una dificultad que me preocupa y que creo que no podré superar si su bondad no me ayuda a pensar en la forma de superarla.
Dicen esos señores que, según el orden que ustedes siguen en sus misiones, todas las predicaciones cesan cuando ustedes están ejerciendo sus funciones, a no ser que se tengan en hora distinta; por consiguiente, tendría que dejar sus sermones y retirarse nuestro predicador ordinario de cuaresma; le ruego que considere esta dificultad y que tenga en cuenta los inconvenientes que podrían surgir.
El que tenemos para la próxima cuaresma es un religioso muy honrado y muy hábil de la orden de Santo Domingo, doctor de la Sorbona 3, que predicó ya el adviento con aplauso y admiración de todos, lo he retenido aquí por no estar al tanto de la misión que se proyectaba, obligándole incluso a renunciar a una cátedra en Angers que le habían ofrecido.
Sería una especie de afrenta despedirlo ahora, al empezar la cuaresma.
Si le parece a usted bien, podremos arreglar las cosas haciendo que tenga su predicación los lunes, martes y jueves de la semana, así, los señores que vengan a la misión dispondrán de otros cuatro días a la semana pa________ 2.
Los judíos eran numerosos en Metz (cf.
Cahen Les juifs de Metz en Mémoires de la Société d'archéologie lorraine, 3ª serie, t.
III.
Nancy 1875). 3.
El Padre Antonio Guespier, del convento de Tours, maestro en teología no era doctor por la Sorbona. 59
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