Carta · tomo VII
A LUIS RIVET, SUPERIOR DE SAINTES
la pobre compañía de la Misión y los míos en particular y para suplicarle que siga protegiendo a los pobres misioneros de Annecy en la acusación que han lanzado contra ellos en presencia de usted y de los demás señores del senado.
Si realmente son culpables de algún crimen que les haga indignos de contribuir al servicio que han procurado rendir a Dios en ese país desde hace unos veinte años, acepto de buena gana la desaparición de esa familia; pero si no, me atrevo a esperar de su justa y reconocida bondad que impedirá Su Excelencia que se vean oprimidos.
Esto es lo que pretende la humilde plegaria que me tomo la confianza de dirigirle; y además del mérito que tendrá usted ante Dios por ello, pediremos a la divina bondad por la santificación del alma de su querida persona, especialmente yo, que soy en el amor de Nuestro Señor... 2633 [2535,VII,83-84] A LUIS RIVET, SUPERIOR DE SAINTES 10 febrero 1658 Si no puede usted conseguir que le paguen sus acreedores, en todo o en parte, después de haberlo esperado durante tanto tiempo, no veo inconveniente en que acuda usted a la justicia, dada la necesidad en que se encuentran ustedes, con tal que esto se haga con discreción.
Sin embargo, debe tener usted mucho cuidado en no enredar a la familia en procesos y en que no se falte a la caridad.
Hablando en general, no hay que entregar dinero a los nuestros que van y vienen y pasan por casa de ustedes, a no ser que lleven una orden para que se les dé; pero hay que exceptuar a los que por algún accidente imprevisto tengan necesidad de algo para dirigirse adonde la obediencia les envía, si por ejemplo les hubieran robado, o los hubiera retrasado alguna enfermedad, o cosas por el estilo. ________ Carta 2633.
— Reg. 2, 113. 77
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