Carta · tomo VII
A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA
Cuando la ciudad de Génova parecía estar completamente limpia de la peste, cayó enfermo uno de nuestros padres; esto puso al resto de nuestra familia en peligro y toda la ciudad volvió a llenarse de miedo.
Sin embargo, según me dicen, ha querido Dios que ese mal no tuviera consecuencias y que se curara el enfermo, aunque todos los demás se han visto obligados a guardar la cuarentena.
Estas son nuestras noticias.
Abrazo con todo el afecto de mi corazón a los padres Desdames y Duperroy.
Les deseo, lo mismo que a usted, las bendiciones del cielo en abundancia.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Ozenne, superior de los sacerdotes de la Misión de Varsovia. 2640 [2542,VII,93-94] A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA París, 1 marzo 1658 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Puesto que el señor preboste Bausset ha sido delegado por el señor general de las galeras 1 para recibir las cuentas de los señores administradores del hospital, me parece bien que le presente también usted las suyas sobre el empleo de las nóminas de los señores capellanes, haciéndole ver la orden del rey y los recibos que sirven para su descargo, tanto del dinero que les haya entregado a ellos mismos, como del que ha pagado usted por las obras del edificio.
Me gustaría mucho ver una copia de esas cuentas, tanto de lo recibido como de lo pagado.
Le ruego que me la envíe.
Veré si es conveniente hacer que la reciba el señor duque de Richelieu; de momento, me parece que no es oportuno. ________ Carta 2640.
— Archivo de la Misión, copia sacada del original en casa del señor Hains, Marsella. 1.
El duque de Richelieu. 85
No me extraña que, después de haber aprobado para los años 1656 y 1657 la limosna del hospital y las nóminas de los capellanes, luego las hayan recortado; siempre que el rey puede recortar por algún lado, lo hace.
Siempre he tenido miedo de que ese hospital tropiece con grandes dificultades para sostenerse, ya que tiene basado su mantenimiento en una firma y carece del apoyo del señor general.
Veré si la señora duquesa 2 puede hacer algo para que se restablezca el presupuesto de los dos años.
Esto es todo lo que puedo contestar a su carta del 12 de febrero.
No he recibido todavía la del día 19, ya que los correos andan retrasados por una enorme inundación que sufrimos por aquí, causada por el deshielo, que hace que muchas calles de París vean pasar más barcos que carrozas.
Nunca se han visto unas aguas tan altas como ahora; todo París anda asustado, pues ha habido grandes daños dentro y fuera de la ciudad.
Acaban de decirnos que esta noche pasada las aguas se han llevado cuatro arcos enteros del puente María, con las casas que había construidas encima de él 3.
Y habría habido mayores daños todavía a no ser por un canal que empieza por encima del arsenal, que pasa fuera del barrio de Saint-Denis y que va a desembocar más allá; este canal ha sido de gran utilidad para desviar las aguas de la ciudad y disminuir la fuerza del río.
Pido a Nuestro Señor que tenga piedad de su pobre pueblo.
Esta enorme inundación habrá sorprendido en el camino a nuestros padres que habían partido para Nantes y a los señores eclesiásticos ________ 2.
La duquesa de Aiguillon. 3.
Una carta de Gui Patin ( La France au milieu du XVII e siècle 1648-1661, d'après la correspondance de Gui Patin.
Paris 1901, 240) ofrece algunos detalles interesantes sobre esta inundación: «Hay aquí un gran desorden por causa de las aguas — escribía el 26 de febrero de 1658 a su amigo Spon, de Lión — ; el río ha crecido tanto que todo el mundo tiene miedo de verse sumergido; es más grande que nunca y es veinte veces más rápido que lo que fue en 1651, en este mismo mes de febrero.
Sólo se ven pasar por el río maderos, paja, jergones y camas, que son la señal de que ha causado grandes estragos por donde ha pasado antes de llegar a París.
Incluso el pequeño afluente de Bièvre, Bibara, llamado vulgarmente de Gentilly o de los Gobelinos, ha producido graves daños en el barrio de Saint-Marceau, donde se ha ahogado mucha gente y se han caído muchas casas.
La Grève está tan llena de agua que sólo se puede ir en barco por allí; todas las calles cercanas están inundadas».
El puente María, que unía la isla de San Luis con el muelle des Ormes, se derrumbó el 1 de marzo con veintidós casas, causando la muerte de cincuenta y siete personas. 86
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