Carta · tomo VII
LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE
de su autoridad, tal como se mostraba dispuesto a hacerlo.
Pero Dios, con su providencia, nos ha dejado tranquilos por ese lado ya que el síndico de esta ciudad ha recibido la orden de decirle al señor obispo de Augusta y al señor de La Contour que la reina vería con agrado que el predicador dejase completamente su cátedra, aceptando los cien escudos que le mandaba entregar Su Majestad, aparte de la retribución ordinaria, y comprometiéndolo a predicar el año siguiente.
De este modo se han tranquilizado todas las cosas le confieso que me he visto libre de una gran preocupación.
No queda más que pedirle a Dios que abra cuanto antes el camino por medio de las aguas a sus servidores, que haga fructificar su trabajo y que dé eficacia a sus palabras.
Soy en su caridad... 2643 [2545,VII,97] LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE 2 marzo 1658 Mi muy venerado Padre: Si esa pobre mujer por la que le han hecho escribirme está en disposición de servir de nodriza, no creo que pueda haber nada más seguro para ella que venir a hacer de nodriza en los niños expósitos.
Y si hubiera algún peligro de que ella quisiera volver a las andadas o de que por el juicio contra su falta tuviera que ser internada, ése sería el mejor medio para retenerla aquí.
Si tiene leche suficiente, podría dar el pecho dos o tres años.
Si no, mi venerado Padre, no veo por este barrio ninguna seguridad de impedir que siga cometiendo faltas semejantes o mayores todavía que las que allí pueda cometer.
Si se la condena, podríamos ponerla bien sujeta en algún sitio, a cinco o seis leguas de París, sobre todo si la condenación no se divulga demasiado, no sea que, una vez perdida por completo su honra, perdiera también la vergüenza para cometer pecados.
Hablo de una suposición.
Le pido muy humildemente perdón, aprovechando al mismo tiempo esta ocasión para pedirle su santa bendición y la ayuda de sus oraciones para que me alcancen la misericordia de Dios, temiendo que mis obsti________ Carta 2643 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 89
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