Carta · tomo VII
UN SACERDOTE DE LA MISIÓN A SAN VICENTE
2647 [2549,VII,100] UN SACERDOTE DE LA MISIÓN A SAN VICENTE 1658 Nuestra misión de Vassy 1 ha recibido todas las bendiciones que cabía esperar.
Nos han estado ayudando cuatro párrocos y otro buen sacerdote, todos ellos muy capaces y virtuosos.
Dos de ellos han sabido captar tan bien el método de la compañía en sus predicaciones que, aunque tenían pocas disposiciones para hablar en público lo hacen ahora con tanto provecho y con tanta facilidad como se ve pocas veces en personas de su profesión.
Los católicos que estaban infectados y ennegrecidos por la herejía y seguían los malos principios, los han dejado y se han confirmado en los buenos sentimientos, llevando ahora una vida verdaderamente cristiana; y no solamente los habitantes de ese lugar, sino los de cuatro o cinco leguas a la redonda han sacado un fruto maravilloso...
Estamos trabajando ahora en la misión de Holmoru 2, donde todavía caben mayores esperanzas, dado el concurso del pueblo y el afecto de los señores párrocos, que es tan grande que hoy mismo han acudido doce sacerdotes de tres o cuatro leguas expresamente para asistir a los actos y aprender el método de instruir a los pueblos. 2648 [2550,VII,100-102] JUAN MARTIN A SAN VICENTE 9 marzo 1658 Y a hemos acabado con la misión de Bra, en la que Dios ha querido derramar abundantemente sus gracias sobre estas pobres almas, que se encontraban desde hacia mucho tiempo en esa situación tan lamentable que tuve ya ocasión de decirle en mis cartas anteriores.
Hemos empleado en esa misión siete semanas enteras; y to________ Carta 2647.
— Abelly, o.c., 1.
II, c. 1, sec.
II, art. 7, 1.ª ed., 48. 1.
En el departamento de Haute-Marne. 2.
Hoy Heiltz-le-Maurupt, municipio del departamento de Marne.
Carta 2648.
— Abelly, o.c., 1.
II, c.
I, sec.
VI, 87.
Este mismo extracto se encuentra en la biografía de Juan Martin (Notices, t.
I, 292) con algunas variantes. 92
do ese tiempo que el mundo emplea ordinariamente en las locuras del carnaval ha sido para los habitantes de este lugar un tiempo de penitencia y como una fiesta continua de grandísima devoción.
Hemos tenido alrededor de nueve mil o diez mil confesiones generales, con un fervor tan grande que algunos, para poder acercarse al confesionario, pasaban los días enteros y una gran parte de la noche en la iglesia, a pesar del frío tan riguroso que hemos pasado durante todo aquel tiempo.
Dios ha querido por este medio derramar la paz y la caridad en los corazones con tal plenitud que los mismos habitantes están admirados de ver una reconciliación tan perfecta, de forma que no se acuerdan de haber visto jamás tanta unión y cordialidad entre todos.
Ellos mismos se lo han comunicado así a Su Alteza real, a quien acudí ayer a dar cuenta de todo lo que había ocurrido y la esperanza que tenía de una total perseverancia.
Ella lo escuchó con tanta alegría y consuelo que su corazón se enterneció y las lágrimas le acudieron a los ojos; y para colmo de todo este bien y para borrar por entero el recuerdo del pasado, les ha concedido la gracia y les ha otorgado la abolición total de todos los crímenes y excesos cometidos durante sus divisiones.
Pero como una misericordia y una gracia atraen ordinariamente otra de la bondad de Dios, ha querido esta divina bondad extender esa misma bendición que había comunicado al lugar de Bra a otro lugar cercano, en donde la discordia y la división han estado haciendo durante cuarenta años tales estragos entre sus habitantes que todo el lugar ha quedado casi destruido, ya que una gran parte han muerto por una y otra parte, muchas casas han sido derribadas y destruidas y gran parte de los habitantes se han visto obligados a ir a vivir a otro sitio.
El senado del Piamonte se había esforzado en varias ocasiones en reconciliarlos, pero sin conseguir ningún fruto, y todos los demás medios empleados para este fin habían resultado inútiles.
Finalmente, el señor de aquel lugar, que es uno de los principales del Piamonte y además muy virtuoso y prudente, juzgó conveniente después de la misión de Bra, a cuyas funciones habían asistido algunos de los habitantes de aquel sitio, convocarlos a todos, de una parte y de otra, para ver si había alguna forma de lograr su reconciliación según el ejemplo de sus vecinos.
Nosotros fuimos allá y estuvimos solamente tres o cuatro días haciendo algunos ejercicios de la misión; Dios ha querido tocarles el corazón 93
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