Carta · tomo VII

A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA

Tipo
Carta
Tomo
VII
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2651 [2553,VII,104-107] A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA París, 15 marzo 1658 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

He recibido sus cartas del 26 de febrero y del 5 de este mes.

Le ruego que retrase por ahora la presentación de sus cuentas al señor preboste Bausset a propósito del empleo de las nóminas de los capellanes, hasta que yo se lo indique.

Deseo preguntar para saber si es conveniente que le presente usted esa cuenta, debido a las consecuencias que esto podría tener en el futuro y en caso de que sea oportuno, saber si será mejor presentársela al propio señor general en lugar del señor Bausset, sobre todo teniendo en cuenta que éste sólo ha sido delegado para recibir las cuentas de los señores administradores y no las de ustedes, de las que le pedí que me enviara usted el proyecto.

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Habrá que mencionar que, durante los años para los que recibió usted esas nóminas, no había más que muy pocos o quizás ningún capellán residiendo en las galleras; que eran algunos religiosos de la ciudad los que iban allá a celebrar la santa misa los días de fiesta y que por ello recibían el pan que se acostumbra dar cada día a los capellanes que están de servicio; que mientras aquella provincia estuvo agitada, las galeras se emplearon en contra del servicio del rey, o por lo menos se negaron a ejecutar sus órdenes.

Todas estas razones fueron las que en parte movieron a Su Majestad a destinar esas nóminas a la construcción de la casa de ustedes para alojar allí a dichos capellanes, mientras que las galeras permanezcan en el puerto de Marsella, a fin de formarse y ejercitarse allí como seminaristas en las funciones de su estado, bajo la dirección del capellán real y según las cartas patentes de su fundación.

No obstante, si estos motivos no son efectivamente tal como yo le indico y como me lo han explicado, no habrá que servirse de ellos.

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Siento mucho esos reproches que ha recibido usted del cónsul de Argel 1 No tiene ninguna razón para estar enfadado en contra de usted, que no ha hecho más que escribir lo que yo le pedí que ________ Carta 2651 (CF).

— Original en las Hijas de la Caridad de Marsella, calle Vincent-Leblanc 22. 1.

Juan Barreau. 96

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escribiera.

La verdad es que ese pobre hombre está tan nervioso con esos asuntos en que anda metido que podemos excusar en cierto modo sus desplantes; pero también es cierto que no ha sido recto su proceder, ya que él mismo ha dado lugar a los compromisos que le están haciendo sufrir, y a nosotros con él, por no haber observado debidamente las órdenes que se le dieron desde el principio de no salir fiador de nadie bajo ningún pretexto.

Nunca he visto mejor que en esta ocasión el daño que puede producir la desobediencia, que perjudica y destroza a la compañía mucho más de cuanto podría decirle.

Y ahora resulta que, según usted me indica, también el Padre Le Vacher, de Túnez 2, se ha olvidado de su obligación, ya que, a pesar de que se lo habíamos prohibido, ha salido fiador en mil cien piastras por el hermano Barreau.

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Eso es echarlo todo a perder y de un mal hacer dos, ya que sigue el otro en su precipicio, sin lograr sacarle de él; sin saber si podremos pagar el dinero que ha pedido prestado y reemplazar los depósitos que le habían confiado los esclavos, se pone en peligro de hacerles un daño irreparable, de arruinar su crédito y reputación y finalmente de tener que abandonar su trabajo en aquel país, lo mismo que ha ocurrido con el hermano Barreau en Argel, de donde habrá que retirarlo necesariamente, por haber sido la causa de que la compañía se vea ahora expuesta a tan gran confusión.

Esto es lo que les ocurre a las personas de una comunidad cuando actúan por su propia iniciativa.

Ciertamente, cuando obedecen como es debido, Dios se sirve de ellos para realizar su obra; pero al contrario, el diablo se aprovecha de su desobediencia para destruir los designios de Dios y sembrar el desorden por todas las partes.

Si se hubieran mantenido firmes en no ir en contra de nuestras intenciones, que conocían muy bien, Dios estaría a su lado y les habría librado de los sufrimientos que padecen, y a nosotros de las penas que nos preocupan.

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Le escribo al Padre Le Vacher para decirle expresamente que no se deje sorprender por ese hermano y que no pague nada a nadie, si no puede él hacerlo por sus propias fuerzas, sin acudir a las de otros; y haga el favor de decirle que, si le envía alguna letra de cambio, se le devolverá sin pagarla.

A pesar de todo, por lo que se refiere a ésa de doscientos escudos que ya ha aceptado usted, acep________ 2.

Juan Le Vacher. 97

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to que la pague deduciendo esa cantidad de los mil escudos que le había enviado para que se los entregara.

Para ello encontrará usted acompañando a la presente una letra de los señores Simonnet contra los señores Napollon, que contiene cuatro mil libras, que habrán de pagarse a ocho días vista.

Haga el favor de guardar las mil libras hasta nueva orden y tome de las otras tres mil lo que se necesite para las necesidades que le han expuesto esos señores de Túnez y de Argel, a quienes le ruego que se las envíe.

Tenemos un breve para leer algunos de los libros prohibidos, pero no podemos servirnos de él más que después de habérselo mostrado a los señores obispos del lugar; además es preciso que los individuos particulares de la compañía tengan permiso expreso del superior.

En otra ocasión le enviaré una copia legalizada.

Hemos recibido treinta libras para Dionisio Dubois, forzado en la Capitana; ocho para Nicolás Moreau, que está en la Richelieu y seis para Marcos Mansart en la Capitana.

Le ruego al Padre Huguier que les entregue esas cantidades y que las ponga en cuenta.

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Me propone usted que se pague a cada uno de los capellanes que están actualmente de servicio treinta o cuarenta libras para acallar sus quejas; si puede usted dejarlos contentos con diez escudos, hágalo, haciendo poner en el recibo que se les adelanta esa cantidad, a pesar de que no hayamos recibido nada para este año ni para el pasado, si esto es verdad del año pasado.

Puedo asegurarle que aquí no se ha recibido ni un solo céntimo para ellos desde que se fundó la misión en Marsella.

Proceda con su habitual prudencia; tome el dinero para entregárselo y se lo pagaremos aquí.

Las mil libras que le ha de entregar el señor Napollon, además de las tres mil para Túnez, son para pagar las deudas de Argel; haga el favor de no decírselo a nadie; me refiero, a lo de pagarlas en dicha ciudad 3.

Soy, Padre, su muy humilde servidor, VICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión ________ 3.

Estas palabras, desde «si puede usted dejarlos contentos», son de mano del santo. 98

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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