Carta · tomo VII
A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN
lo que él es; al contrario, hay motivos para esperar que por este medio Dios le concederá la gracia de que le entregue especialmente la primera acción de la jornada, levantándose cuando le llama la campana. 2667 [2569,VII,126] A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN 11 abril 1658 Acabamos de perder al Padre Senaux, un tesoro que no conocíamos bastante bien, un hombre lleno del espíritu de Dios, un espejo de paciencia, de prudencia, de mansedumbre y de celo.
La verdad, Padre, es que tengo muchos motivos para temer que han sido mis pecados la causa de esta pérdida.
¡Que Dios me conceda, con su gracia, su misericordia!
Así se lo pido de todo corazón le ruego a usted que me ayude a hacerlo. 2668 [2570,VII,127-128] A JUAN MARTIN París, 12 abril 1658 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He estado tan ocupado estos últimos días que no le he podido escribir en los últimos correos; sin embargo, tenía muchas ganas de hacerlo para testimoniarle la alegría que me dio su carta del 9 de marzo, que contiene tan grandes motivos de consuelo.
Sólo Dios puede darle a conocer mi gozo por los felices resultados de sus misiones, ya que solamente Dios es el que ha podido producirlos.
Le doy mil gracias a su bondad infinita por esos favores espirituales y temporales que esos pueblos han recibido por medio de ustedes, por la clemencia del cielo y de la de su príncipe, gracias a la cual están ahora en paz y decididos a vivir bien para conser________ Carta 2667.
— Collet, o.c., t.
II, 197.
Carta 2668 (CF).
— Archivo de Turín, original. 115
varse en ella.
¡Quiera el Espíritu Santo, que los ha reunido, perfeccionar su unión y perpetuar en ellos todos los frutos del trabajo de ustedes, dignos de una eterna recompensa!
¡Ay, Padre!
¡Cuántos motivos tiene usted para humillarse delante de Dios y referirle a él la gloria de todo eso, e incluso delante de los hombres que podrían aplaudirle!
¿Qué puede hacer usted sin la gracia de Dios?
O mejor dicho, ¿qué no haría esa gracia sin los obstáculos que usted le pone?
¿Cuántas faltas habrá cometido usted entre ese poco bien que ha hecho?
¿Y cuántas es usted capaz de cometer, si Dios le abandonase a los movimientos de la naturaleza corrompida?
Esos son los sentimientos que debe usted tener, aunque no sean precisamente los míos, ya que me siento lleno de estima por usted y de esperanza en que el buen uso que usted hace de las bendiciones de Dios le atraerá continuamente otras nuevas.
Le confieso que, después del honor que Dios saca de sus esfuerzos, que es lo único que en el fondo debe preocuparnos, lo que me da más alegría es la satisfacción que por ello recibe el señor marqués 1 Pues es muy justo que él empiece a experimentar ya en este mundo los felices resultados de su caridad, que va creciendo continuamente por lo que atañe a nosotros.
¡Que Dios nos haga dignos de la atención que él pone en remediar nuestras necesidades y del alojamiento que le proporciona!
Dios ha querido privarnos del buen Padre Senaux, que era el alma de la casa de Troyes, y uno de los sacerdotes más prudentes, pacientes, mansos y celosos que tenía la compañía; siempre delicado de salud, pero siempre en manos de Dios.
Lo encomiendo a sus oraciones y a las de esa pequeña familia, a la que abrazo cordialmente.
Soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Martin, superior de los sacerdotes de la Misión, en Turín 2. ________ 1.
El marqués de Pianezza. 2.
A continuación, el secretario ha escrito: «Recomendada al señor de Laforcade, comerciante, calle Mercière.
Lión». 116
Tomo VII · página PDF 116VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.