Carta · tomo VII
A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA
según su corazón y según el de usted.
Me gustaría poder enviarle algunos más, pero somos muy pocos obreros y tenemos demasiadas ocupaciones.
¡Ojalá hubiera podido ser yo de ese grupo que le mando, para emplear toda mi vida bajo su obediencia en medio de sus pobres gentes!
Bien sabe la divina bondad que no hay nada que desee tanto como eso.
Pero, en cualquier sitio en que me halle, siempre tendrá usted en mí un servidor tan dispuesto a obedecerle como cualquier otro que pudiera tener usted en el mundo. 2700 [2602,VII,171-174] A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA París, 7 junio 1658 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He quedado muy consolado con su carta, que me habla de su viaje a Toulon y de la conversación que ha tenido con el señor comendador Paul; creo que no ha podido usted obrar en este caso con mayor discreción ni mejores resultados.
Le doy gracias a Dios por el afecto que ha sabido usted conquistar en el corazón de ese hombre tan valiente y por las disposiciones en que se encuentra de ir a Berbería a hacer todo lo que usted me indica.
He estado pensando en si debía tomarme el honor de escribirle para darle las gracias, pero me he encontrado indigno de ello por no tener palabras que correspondan al honor de su afecto y a la grandeza de su ánimo.
Lo único que me he propuesto ha sido celebrar la santa misa en acción de gracias a Dios por los testimonios que le ha dado dicho señor y para pedir a su divina bondad que lo conserve para el bien del estado y bendiga sus armas cada vez más.
Espero que me indique usted la decisión que tomen los señores de Marsella después de la exposición que les haya hecho usted de parte suya; si quiere que le diga lo que pienso en el caso de que se nieguen al mantenimiento del ejército durante los dos me ________ Carta 2700.
— Archivo de la Misión, copia sacada del original en casa del señor Hains, Marsella.
Según el testimonio del señor Simard, posesor del original después del señor Hains, san Vicente escribió esta carta de su propia mano (Saint Vincent de Paul et ses oeuvres à Marseille, Lyon 1894, 151). 152
ses, la verdad es que no creo que lo haga tampoco el rey, debido al asedio tan importante de la ciudad de Dunkerque, por mar y por tierra 1, y de otra plaza también de importancia que se va a asediar al mismo tiempo, según se dice; el rey no solamente pone en ese asunto todo su interés y su presencia, sino que incluso creo que dedica a ello todas sus finanzas; por eso mismo, la propuesta que se le hiciera actualmente de separar una parte de las mismas para otros proyectos que no cree tan importantes, sería mal recibida.
Siendo esto así, Padre, me parece que, esperando lo que Dios quiera disponer de esta empresa proyectada, es preciso enviar alguien a Argel para negociar con el bajá y con la aduana la liberación del cónsul, las deudas de Rappiot y del barco del que se le quiere hacer responsable, y para reconocer sus deudas legítimas y sus verdaderos acreedores, a fin de no emplear inútilmente el dinero.
Hemos estado pensando en si habría que enviar al Padre Huguier, o al hermano Duchesne, o a un hermano que tenemos aquí, que es bastante inteligente y animoso 2, En cuanto al hermano Duchesne, creemos que podrá hacerlo bien; pero tenemos miedo de que no le tengan mucho respeto y que lo desprecien, ya que estuvo algún tiempo de esclavo en aquel lugar.
En cuanto al hermano de aquí, no entiende la lengua, y eso es un grave obstáculo.
Por eso hemos pensado en el Padre Huguier, que no tiene estas dificultades, sino muy buenas cualidades para tener éxito en estas negociaciones mejor que los demás.
El Padre Le Vacher 3 nos ha dicho, sin embargo, que, como es sacerdote, los turcos podrían cometer alguna villanía en contra suya; no creo que así suceda, porque él les declarará desde el principio lo que es y lo que va a hacer, que es rescatar algunos esclavos, ya que efectivamente le daremos algún dinero para ello.
Así pues, le hablo de este viaje en la carta que le escribo hoy mismo para conocer sus disposiciones al respecto. ________ 1.
Tras la batalla de las Dunas, ganada por Turena a las tropas españolas, mandadas por don Juan de Austria y Condé (14 de junio), capituló Dunkerque (25 de junio).
Según los tratados, la ciudad era devuelta a los ingleses, que la vendieron a Francia en 1662. 2.
Probablemente el hermano Juan Armando Dubourdieu, a quien el santo tuvo la intención, en 1658, de ofrecer el consulado de Argel, según indica el autor de su biografía (Notices, t.
IV , 22). 3.
Felipe Le Vacher. 153
El Padre Le Vacher partirá para Marsella dentro de diez o doce días, con la ayuda de Dios, ya que no es conveniente que se le vea por París después de la colecta que ha hecho y en la que ha trabajado mucho.
Hemos enviado treinta mil libras a los señores Simonnet; estoy esperando su letra de cambio para que se las entregue en Marsella el señor Napollon.
Hemos convenido en que el pago se le hará a usted en moneda francesa.
Si acaso no pudieran ponerse ustedes de acuerdo en el cambio con piastras y ellos tuvieran que buscar otro dinero, la letra sólo será pagadera a quince días vista.
Le acompaño su carta.
Estoy preocupado por el sitio en donde podrá usted guardar ese dinero; tengo miedo de que no esté seguro en su casa, ya que viven fuera de la ciudad; se me ha ocurrido que podrían ustedes ponerlo en los carmelitas, en donde no habría nada que temer, si ustedes llevaran allá un cofre con dos cerraduras; me parece que tienen ustedes uno.
Sin embargo, si cree usted que dicha cantidad está segura en su casa y en ese cofre, obre según su habitual prudencia.
Pídale al señor Napollon que no diga a nadie que lo tiene usted, no sea que la noticia llegue hasta Argel.
No me parece bien que acepte usted por ahora ese ofrecimiento que le ha hecho una persona de entregar en Argel 300 piastras si usted se las entrega en Marsella.
No hay que enviar nada al cónsul hasta que se le envíe todo junto y se sepa en qué emplea el dinero.
Hemos recibido dos escudos para dos forzados, uno para Nicolás Bonner y otro para Antonio Auroy.
Le ruego al Padre Huguier que se los entregue, pues me parece que están los dos en Toulón.
Soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Le ha dicho el señor de Brienne al señor de Lamoignon, que me lo ha contado, que entre las órdenes secretas que ha dado al señor comendador Paul ha puesto la de ir a Argel.
Le acompaño una carta que le escribe el rey y otra del señor cardenal 4; haga ________ 4.
El cardenal Mazarino. 154
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