Carta · tomo VII
A LUIS DUPONT, SUPERIOR DE TRÉGUIER
visto nunca a sor Manceau en el ejercicio de hermana sirviente, a pesar de los quince años que ya lleva en la compañía.
Esto me obliga a que le proponga, mi venerado Padre, que envíe una a La Fère y que, si es posible, el coche recoja de paso a nuestra hermana, o indicarle que vaya a esperar a alguna ciudad vecina; de esta forma serían cinco.
Tenemos aquí a sor Clemencia, que sería muy indicada para hermana sirviente, o a esa hermana de Lorena que se quería enviar a Metz.
No sé si las noticias de que acabo de enterarme podrán impedir el viaje, en el caso de que sean ciertas.
Espero sus órdenes para ir a verle y para que envíe a buscar a esas hermanas que le propongo a las parroquias.
Soy de todo corazón, mi venerado Padre, su muy humilde hija y obligada servidora, L.
DE MARILLAC Dirección: Al Padre Vicente. 2705 [2607,VII,178-179] A LUIS DUPONT, SUPERIOR DE TRÉGUIER 19 junio 1658 En la misma carta en la que me preguntaba usted si debía aceptar dos beneficios que se le han ofrecido en su país, nos daba usted nuevas señales de afecto a la compañía cuando decía que pensaba hacerle algún día donación de esos beneficios, de lo cual de doy las gracias tanto más cuanto que su intención es hacer que por medio de ella se honre más a Dios y se vea el pueblo mejor asistido.
Son muestras de su celo, que no quedarán sin recompensa.
Pero le diré como respuesta, Padre, que no hemos de desear ningún otro bien para la compañía y ninguna otra ocupación más que los que Dios ha querido darle por sí mismo sin nosotros, esto es, sin que los hayamos buscado ni procurado nosotros.
Si fuera el señor obispo del lugar, en quien reside el poder para llamarnos, quien nos hubiera hecho esta propuesta, conoceríamos en ello la voluntad de Dios.
En cuanto a usted, Padre, creo que, puesto que se ha en ________ Carta 2705.
— Reg. 2, 192. 158
tregado a la divina bondad de la forma con que lo ha hecho, no puede usted recibir ni retener beneficios, sobre todo de cargo de almas.
Ha tomado usted a Nuestro Señor por beneficio y ha renunciado a los bienes de la tierra para seguirle en su pobreza y servirle apostólicamente; ¿no es esto un motivo de gran alegría para usted que, no habiendo carecido hasta el presente de ninguna cosa necesaria para la vida ni de ninguna ocasión para emplear santamente sus energías, deberá esperar que tampoco habrán de faltarle en el futuro?
Si me dice usted que no le gustaría ser una carga para la compañía, esté seguro de que no lo será, ya que, gracias a Dios, no estamos tan cargados de enfermos; y además los enfermos son en cierto modo una bendición para nosotros.
Y si piensa que podría usted gozar de mejor salud en su tierra y tener allí más medios para procurar la gloria de Dios que en otras partes, ésa sería una tentación del espíritu maligno que, señalándole un bien aparente e incierto, quiere hacerle abandonar un bien presente y verdadero, y apartándole del espíritu de Nuestro Señor, hacerle caer si pudiera en el espíritu del mundo.
Le pido a Dios, Padre, que nos libre de esta desgracia y que nos confirme en las primeras disposiciones de consumir nuestra vida en el estado al que nos ha llamado y en el ejercicio de la humildad, de la paciencia y de la caridad de Jesucristo. 2706 [2608,VII,179-183] A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA París, 21 junio 1658 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Me hubiera preocupado mucho su nueva indisposición si me hubiera enterado de ella antes que de su mejoría; ¡bendito sea Dios de que, al comunicarme la primera, me asegure usted de que una sangría ha detenido el curso de la enfermedad!
Le ruego que cuide esa poca salud que tiene. ________ Carta 2706.
— Archivo de la Misión, copia sacada del original en casa del señor Hains, Marsella. 159
Me he alegrado mucho de que haya recibido usted en su casa al señor Pastour; es un buen siervo de Dios, que tiene gran afecto a la compañía.
Le ruego no solamente que le reciba en su casa, mientras tenga a bien residir en ella, sino que lo cuide y le dé todos los testimonios de afecto y de gratitud que le debemos, tanto por sus propios méritos como por consideración al señor obispo de Saint-Flour 1, a quien sirve.
Seguimos con nuestra decisión de enviar alguien a Argel antes de mandar allá el dinero y antes de que vuelva allá el Padre Le Vacher 2, y nos confirmamos en la elección del Padre Huguier para ello.
Me gustaría que estuviera dispuesto a partir en el barco del señor Roman.
Hace ya quince días que le escribí proponiéndole este viaje, para saber si estaba dispuesto.
Estoy esperando su contestación para esta semana, a fin de enviarle el viernes próximo la orden de partir y las instrucciones de lo que tiene que hacer.
Espero que el Padre Le Vacher podrá salir de aquí para Marsella dentro de diez o doce días a más tardar.
Todavía tenemos algún dinero que entregarle a usted para añadir a las 30.000 libras, cuyas letras de cambio primera y segunda le envié ya en los dos últimos correos; dígame si las han aceptado y si puede usted esperar un buen cambio.
Le ruego especialmente que obre de tal forma que se honre el silencio de Nuestro Señor sobre esta cantidad; me refiero a los señores Napollon y a todos los que tengan conocimiento de ello, no sea que la noticia de esto llegue a Argel; pues, aparte de que los esclavos podrían esperar que esta cantidad fuera para su rescate y quejarse luego de su aplicación, los acreedores de Rappiot podrían tomar sus medidas para echarse encima a su llegada.
Le envío cuatro letras de cambio del señor Simonnet contra el señor Napollon, que le ruego haga aceptar y cobrar; son para que se utilicen en el rescate de algunos esclavos cuyo nombre no le puedo indicar de momento, ya que el Padre Le Vacher, que tiene esos nombres, se ha marchado a tomar el aire al campo.
Me acuerdo ahora de uno, por el cual ya le habían escrito, a saber, Santiago Varlet, para quien su hermano, que es un religioso barnabita, envía 1.200 libras.
La letra lleva fecha del 4 de junio.
La segunda de esas letras es de 500 libras, del 10 de abril; la tercera es de 350 ________ 1.
Santiago de Montrouge (1647-1661) 2.
Felipe Le Vacher. 160
libras, del 11 de mayo; y la cuarta es de 250 libras, del 14 de este mes.
La segunda y la tercera son un poco viejas, ya que el Padre Le Vacher las guardó por descuido.
Fueron a pedirle al señor Simonnet que las renovase, pero respondió que no era necesario y que escribiría a los señores Napollon que no pusieran ninguna dificultad en pagarlas.
Así pues, van en total 2.300 libras en letras de cambio, de las que 750 libras son para los esclavos del Havre que le indicaré la semana que viene.
Y a propósito del Havre, la señora duquesa de Aiguillon ha estado allí y me ha dicho que nos enviarán todavía algunas pequeñas cantidades para algunas personas por parte de sus parientes.
Me habla al mismo tiempo de ese resto que ha dejado debiendo el patrón del barco a los esclavos del Havre, pareciendo apoyarse en ello para insistir en que se ayude al rescate de algunos.
Le ruego que me indique a cuánto asciende ese resto, si lo ha recibido usted o si espera recibirlo pronto, a qué se debe el que no lo hayan pagado todavía, qué gastos y pérdidas ocasionará el conseguirlo, etcétera.
Hace ya algún tiempo que me aclaró usted todas estas cosas; pero, aparte de que no me acuerdo de ello lo bastante bien para dar cuentas a dicha señora, pudiera haber habido algún cambio desde entonces.
Me dice usted que es el señor Roman el que fleta el barco que se está preparando para Argel.
No acabo de entender muy bien esa frase y no sé si es él el encargado de equiparlo y de enviarlo, o si va él mismo.
Puesto que es un hombre tan honrado que cree usted que se le pueden confiar las sumas de los esclavos para que los rescate él mismo o se las dé a los esclavos para su ayuda, me parece bien que se lo encomiende a él, con la condición de que le entregue un recibo por cada esclavo, firmado por la cancillería, o le devuelva el dinero.
Esto suponiendo que su barco se marche antes de que pueda partir el Padre Huguier; pero, si el Padre Huguier parte con él, será mejor darle a él este encargo.
Haga el favor de acordarse de enviar allá, si no lo ha hecho todavía, las 300 libras que le mandé en abril de 1657 para Lorenzo Cramoisant, del Havre, y 316 libras un mes más tarde, a saber, 16 libras para dicho Cramoisant y 300 libras para Gil Marguerin, apodado Beaupré, del mismo lugar, más 100 libras para Nicolás Renouard, que es también del Havre, todo lo cual recibiría usted el mes de abril pasado.
Haga el favor de enviar también a Roque Sebastián Hardy, 161
natural de Nancy, esclavo en Argel, las 180 libras que le envié a usted el último mes de agosto.
No me acuerdo si le mandó ya usted a Félix Begat, de Nogent-sur-Seine, que está en Túnez, las 50 libras que recibimos aquí para él; me parece que sí, pero su hermana no ha recibido aún noticias de ello.
Cuando le dije que enviara a los esclavos su dinero por medio del señor Román, no me refería a las 2.205 libras que tiene usted para el rescate de Juan de Hirigoyen y Adamé de Lissardy, de Saint-Jean-de-Luz, ya que el señor de Lafargue, que nos entregó dicha cantidad, nos ha dicho que no se la entreguemos al señor Román, si no nos lo dice expresamente; podrá dárselas sin embargo al Padre Huguier.
También le ruego, Padre Huguier, que envíe por medio de uno o de otro 506 libras para dos hermanos vascos esclavos en Argel, llamados Juan y Bernardo de la Roquette, tomando las debidas disposiciones para que, si dicha cantidad pudiera bastar para rescatar a uno de ellos, se rescate al mayor, si es posible.
Puede tomar esa cantidad de 506 libras de la cantidad total que usted tiene.
No es conveniente que envíe usted ningún dinero para todo eso al hermano Barreau, pues, al repasar la lista que él nos envió de sus deudas, he podido observar que utilizó para sus gastos el dinero que había recibido para los esclavos e incluso el que le envié para rescatar al que se encontrara en mayor peligro de renegar, y podría por tanto servirse también ahora de las cantidades que le mandase usted de nuevo.
Puede usted escribirle que no le mandamos nada por el temor en que estamos de que se hagan con ello los acreedores de Rappiot, creyendo que era suyo todo lo que se le mandaba.
Le doy las gracias por la carta que ha escrito a Agde diciendo que recibirá usted en su casa al Padre Dolivet, para que acabe de reponerse.
Me gustaría que Dios diese a la compañía ese espíritu de caridad de forma que todas sus casas no fueran más que una sola casa y que las personas no tengan todas más que una misma voluntad en Dios, en el que soy, padre, su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión El padre de la Fosse ha llegado a Troyes. 162
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