Carta · tomo VII

A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA

Tipo
Carta
Tomo
VII
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Las noticias que tenemos por aquí son que, gracias a Dios, nos encontramos todos en bastante buen estado de salud, después de haber estado enfermos la mayoría con un pequeño resfriado que ha corrido.

Tenemos dos o tres grupos de misioneros trabajando; y, por lo que me dicen de las otras casas, todo va bastante bien, gracias a Dios.

El barco que partió para Madagascar el pasado mes de marzo, en donde iban cuatro de nuestros padres, se vio tan agitado por una grande tempestad al día siguiente de su partida y durante ocho días a continuación que estuvieron durante todo aquel tiempo en peligro de verse sumergidos en el agua, con los mástiles y el timón rotos y aquellas pobres gentes expuestas a merced de las olas y del viento; pero finalmente Dios les hizo llegar a Lisboa, en Portugal, en donde hicieron reparar el barco y volvieron a la mar; pero poco después fueron atacados por un barco de guerra español, que los apresó y los llevó a España, de donde esperamos que Dios quiera devolvérnoslos.

Es ésta una buena ocasión para adorar las disposiciones de la Providencia y someter a ella nuestros pobres razonamientos.

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Soy en su amor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al padre Martin, superior de la Misión, en Turín. 2715 [2617,VII,197-198] A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA París, 5 julio 1658 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Recibí su carta del día 25 de junio y con ella una gran alegría por el segundo viaje que ha hecho usted a Toulon y por las buenas disposiciones en que se encuentra el comendador Paul para la em________ Carta 2715.

— Archivo de la Misión, copia sacada del original, en casa del señor Hains.

Marsella. 173

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presa de Argel.

Pero al mismo tiempo siento mucho no ver la forma de que se le pueda proporcionar lo que nos pide y lo que usted propone.

Ya le dije claramente que le daríamos 20.000 libras del dinero que usted tiene, pero esto se entiende que habrá de ser después de haber librado a los esclavos, sacado al hermano Barreau y puesto otro cónsul; porque, si él no puede conseguir todo esto por la fuerza de las armas, ese dinero tiene que servir para conseguir esos resultados por el camino ordinario, que es pagar las deudas de ese hermano y devolver a los pobres cristianos lo que le habían proporcionado, a fin de que se sirvan de ello para su rescate.

Espero que me diga lo que él le haya contestado a esta propuesta, que es bajo la condición de éxito y sin dar nada de antemano.

La pregunta que usted me hace de si es conveniente que vaya a Argel el Padre Huguier, teniendo en cuenta el descargo que ha obtenido el cónsul de las deudas de Rappiot, me ha hecho dudar de la necesidad de este viaje; pensaré en ello hasta el próximo correo y le daré entonces la respuesta.

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Es verdad que le debemos unas 300 libras al señor Delaforcade, tal como.nos lo ha demostrado con sus cuentas; recibirá en pago de ello las 200 libras que enviará usted a Túnez para Domingo de Lajus, y desde aquí pagaremos la letra de cambio que usted nos gire.

Hace dos o tres días le escribí una carta, que puse en manos del señor de Lafargue, el cual le entregó a usted el dinero de los vascos esclavos, con el ruego de que entregara al señor Roman las 2.205 libras restantes que usted tiene, destinadas al rescate de Juan de Hirigoyen y Adamé de Lissardy, de Saint-Jean-de-Luz.

Vuelvo a repetirle este encargo y que tome cuenta de ello.

Tomo VII · página PDF 174

El barco que salió para Madagascar el pasado mes de marzo, en donde iban cuatro padres de nuestra congregación, se vio agitado por una tempestad tan grande el día siguiente de su partida y los ocho días siguientes que estuvieron durante todo aquel tiempo en peligro de perecer, con los mástiles y el timón rotos y aquellas pobres gentes expuestas a merced de las olas y de los vientos; pero Dios les hizo llegar a Portugal y, después de reparar su barco en Lisboa, volvieron a la mar; pero poco después se vieron atacados por un barco de guerra español, que los apresó y los llevó a España, desde donde estamos esperando que Dios quiera devolvérnos174

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