Carta · tomo VII
A SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA
enviarles hoy.
Le ruego que, una vez recibida la presente, se entere de si aceptarán entregarle dicha cantidad.
Soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor, VICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión 2741 [2643,VII,237] A SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA 23 agosto 1658 Hace usted muy bien en tener en cuenta las disposiciones de cuerpo y las cualidades de espíritu de los postulantes, para no cargar, si es posible, con ninguno que no resulte.
Sin embargo, es suficiente con que tengan buena salud, un espíritu conveniente y buena intención, aunque no sean nada extraordinario ni tengan incluso talento para la predicación.
Tenemos tantas otras cosas que hacer que, gracias a Dios, ninguno de los que quieran trabajar con nosotros podrá permanecer ocioso; al contrario, los simples obreros y los más comunes son de ordinario los más indicados para nosotros y los más útiles para el pobre pueblo.
Dios sabe hacer de las piedras hijos de Abrahán; y Nuestro Señor, habiendo escogido como discípulos a personas vulgares, hizo de ellos hombres apostólicos que, sin tener ninguna ciencia adquirida ni un espíritu elevado ni una buena presencia, sirvieron sin embargo de instrumentos al divino Maestro para convertir a todo el mundo.
Si realmente los misioneros son humildes, obedientes, mortificados, celosos y llenos de confianza en Dios, su divina bondad se servirá útilmente de ellos en todas partes y suplirá las demás cualidades que puedan faltarles. 2742 [2644,VII,237-238] A EDMUNDO JOLL Y, SUPERIOR DE ROMA París, 23 agosto 1658 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros. ________ Carta 2741.
— Reg. 2 40.
Carta 2742 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 206
Recibí su carta del día 22 de julio.
Hemos enviado al Padre Gicquel a Clermont para la fulminación de Saint-Pourçain y enviaremos a Dol 1 las bulas y las memorias que se refieren a Saint-Méen.
Hemos obtenido un nuevo consentimiento por escrito del señor abad, que lo ha concedido de buena gana.
Trabajaremos ahora con decisión en estos dos asuntos tan importantes.
No hemos hablado de lo de San Lázaro con el señor provisor de París, tanto porque él no es más que vicegerente como porque no quiere comprometerse en la fulminación ni decir lo que va a hacer o lo que podrá hacer antes de que le hayan puesto todos los documentos en la mano.
Si se muestra demasiado difícil, tendremos que recurrir a una autoridad más alta, que nos conceda un documento para hacer registrar las bulas en el parlamento, en donde no tendremos nada que temer.
Ayer me decidí a escribirle hoy por mi propia mano la nota de las reuniones regulares que se celebran en París para diversas buenas obras, junto con los bienes que se hacen.
No sé si tendré tiempo para ello; si no puedo hacerlo hoy, lo haré antes del próximo correo.
Esta es la respuesta a su querida carta.
Le envío una memoria firmada por el Padre Portail.
Le ruego que nos envíe los libros y las respuestas que pide.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Jolly. 2743 [2645,VII,239] A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA París, 23 agosto 1658 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí la letra de cambio del señor Jamen, junto con el acta de protesto de los señores Giraudon y Rimbaud, que la han rechazado. ________ 1.
Municipio del distrito de Saint-Malo (Ile-et-Vilaine).
Carta 2743.
— Archivo de la Misión, copia sacada del original en casa del señor Hains, Marsella. 207
Sigo opinando que el Padre Huguier debería partir en el primer barco que se haga a la vela para Argel, y no para el Bastión.
Lo que me ha hecho dudar un poco sobre esto ha sido la carta del Padre Le Vacher, de Túnez, que nos aconsejaba no enviar a Argel a su hermano ni a ningún otro hasta después de que el rey haya demostrado su desagrado por todo lo que han hecho los turcos.
Tiene razón en decir esto respecto al Padre Le Vacher 1 y a cualquier otro que pudiéramos enviar allá a ocupar su puesto o el del cónsul; pero creo que, si hubiera sabido que el Padre Huguier va allá solamente para rescatar a tres esclavos y, de paso, para ver cómo van las cosas, sin la idea de quedarse a vivir allí, habría sido de la misma opinión que nosotros; por consiguiente, le ruego al Padre Huguier que aproveche la primera ocasión.
No tengo nada más que responder a su carta del día 13.
Acabamos de recibir dos escudos, uno para Martín de Lancre, en la galera de Mercoeur, y otro para Juan Meglat, en la galera de la Manse.
Le ruego que los entregue o mande entregar esa pequeña ayuda.
Le acompaño una carta para el primero, y le envío otra al Padre Parisy para el segundo.
Soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor, indigno sacerdote de la Misión V ICENTE DEPAUL 2744 [2646,VII,240-243] A SOR AVOYA VIGNERON, EN USSEL París, 24 agosto 1658 Hermana: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He escrito dos cartas a la buena sor Ana 1 y sentí también entonces ganas de escribirle a usted; pero no pude hacerlo por culpa de mis muchos quehaceres.
Al presente responderé a las cartas de usted y a la que le escribió al Padre Portail.
Dice usted que Dios les da trabajo para probar su paciencia. ________ 1.
Felipe Le Vacher.
Carta 2744 (CF).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
Ana Hardernont. 208
Eso es bueno, mi querida hermana, porque es la señal de que la divina bondad quiere que progresen ustedes en esa virtud, para que por su práctica todos los trabajos y aflicciones de este mundo se conviertan para ustedes en provecho y en motivo de mayor gloria.
Al cielo solamente se llega por el camino del sufrimiento; es una regla general.
Sin embargo, no todos los que sufren se salvarán, sino solamente aquellos que sufran de buena gana por el amor de Jesucristo, que fue el primero en sufrir por nosotros.
Fíjese entonces si, en vez de desanimarse, no deberá usted más bien alegrarse y confiar en Dios, que no permitirá jamás que se vea usted tentada por encima de sus fuerzas.
Añade usted que ya ha derramado muchas lágrimas y ha hecho muchas oraciones y novenas.
Todo eso está bien; Nuestro Señor dijo que son bienaventurados los que lloran 2, y que los que piden, recibirán 3.
Sin embargo no dijo que uno será escuchado inmediatamente después de su petición; y esto, para que no dejásemos de pedir.
Por eso, hermana, no debe decir usted esa frase que se le ha escapado, de que cuanto más pide, menos consigue; porque eso indica que no está usted muy resignada con la voluntad de Dios y que no confía bastante en sus promesas.
Muchas veces es Dios más bondadoso con nosotros cuando nos niega lo que le pedimos que cuando nos lo concede; y hemos de pensar que, puesto que conoce mejor que nosotros lo que es bueno, lo mejor es lo que él nos envía, aun cuando sea poco agradable a la naturaleza y contrario a nuestros deseos.
¡Dios mío!
¡Cuánto siento sus penas y cómo compadezco a la pobre sor Ana, tan oprimida por sus pesares!
Pero, en fin, es un ejercicio que Dios permite para probarles a ustedes, como usted misma dice; recíbalo, pues, como un beneficio de su mano paternal y procure usar bien de él.
Ayude a su hermana a llevar la cruz, ya que la de usted no es tan pesada como la suya; recuérdele que es hija de la Caridad y que debe ser crucificada con Nuestro Señor y someterse a su divina voluntad para no ser del todo indigna de tan digno padre.
¡Ay!
Si no supera esas pequeñas repugnancias de su espíritu, ¿cómo podrá soportar otras aflicciones mayores?
Tengo miedo de que seamos demasiado sensibles a los males pequeños y que no tengamos bastante decisión para vencer las dificultades que se encuentran en el servicio de Dios y de los pobres.
Nos ________ 2.
Mt 5, 5. 3.
Lc 11, 10. 209
gustaría encontrar en ese servicio nuestro consuelo y que todo fuera según nuestro gusto; pero no queremos servir a Dios a costa de nuestro sacrificio, sino recibir ya en este mundo la felicidad del espíritu como recompensa del trabajo del cuerpo.
Pero no será de este modo, hermana, como se hará usted agradable a Dios, sino sufriendo pacientemente tanto las penas interiores como las exteriores.
No hace usted bien en echarle a la señorita 4 la culpa de sus fatigas, ni en negarse a escribirle por el hecho de que no le agraden las cartas que ella le escribe; tampoco debe atribuir, como atribuye, la elección que se ha hecho de ustedes a otros motivos distintos de la providencia divina, que es la única que las ha llamado al lugar en que están.
Ustedes mismas se darán cuenta de ello cuando obedezcan a sus superiores por amor de Dios, y cuando no vean más que a él en las órdenes que reciban.
Le contesté a sor Ana sobre los deseos que tenía de ir a Cahors.
Si esos deseos viniesen de Dios, como usted cree, no andaría ella inquieta, como está, sino que se pondría en manos de quienes la guían.
Si ella se esfuerza en cumplir la voluntad de Dios en Ussel, hay motivos para esperar que también la cumplirá en otras partes; y si finalmente no encuentra allí la paz y se llega a hacer la fundación de Cahors o la de Montpellier, podremos enviarla a alguno de esos dos sitios; pero son asuntos sin concluir y es menester que tenga paciencia en el sitio en que ahora está, ya que es la voluntad de Dios.
No debe preocuparse ella tanto, ni usted tampoco, de si el hospital está debidamente fundado, de si marcha bien, de si le falta base para el futuro.
Sirvan ustedes a los pobres lo mejor que puedan y dejen todo lo demás en manos de Dios.
Todas sus obras tienen sus comienzos y sus progresos, y si la señora duquesa 5 no puede de momento poner todas las cosas en la situación que sería de desear, podrá hacerlo con el tiempo.
Hagan por su parte todo lo que Dios pide de ustedes y quédense tranquilas; y sobre todo quiéranse mucho ustedes dos y sopórtense la una a la otra en Nuestro Señor. ________ 4.
Luisa de Marillac. 5.
La duquesa de Ventadour 210
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