Carta · tomo VII
A SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA
2741 [2643,VII,237] A SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA 23 agosto 1658 Hace usted muy bien en tener en cuenta las disposiciones de cuerpo y las cualidades de espíritu de los postulantes, para no cargar, si es posible, con ninguno que no resulte.
Sin embargo, es suficiente con que tengan buena salud, un espíritu conveniente y buena intención, aunque no sean nada extraordinario ni tengan incluso talento para la predicación.
Tenemos tantas otras cosas que hacer que, gracias a Dios, ninguno de los que quieran trabajar con nosotros podrá permanecer ocioso; al contrario, los simples obreros y los más comunes son de ordinario los más indicados para nosotros y los más útiles para el pobre pueblo.
Dios sabe hacer de las piedras hijos de Abrahán; y Nuestro Señor, habiendo escogido como discípulos a personas vulgares, hizo de ellos hombres apostólicos que, sin tener ninguna ciencia adquirida ni un espíritu elevado ni una buena presencia, sirvieron sin embargo de instrumentos al divino Maestro para convertir a todo el mundo.
Si realmente los misioneros son humildes, obedientes, mortificados, celosos y llenos de confianza en Dios, su divina bondad se servirá útilmente de ellos en todas partes y suplirá las demás cualidades que puedan faltarles.
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