Carta · tomo VII
A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA
Pediré a Dios que la proteja en este viaje y la devuelva en perfecto estado de salud, y que le conceda su-espíritu que une los corazones.
Dirección: A la señorita Le Gras. 2762 [2664,VII,265-267] A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA París, 20 septiembre 1658 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
La razón por la cual le pedí la semana pasada que retuviera usted en Marsella al Padre Huguier hasta nueva orden, fue lo que se deduce del encarcelamiento del señor embajador de Francia en Constantinopla y de su señor hijo, enviado allá de nuevo para suceder a su padre, a saber, que si esas personas han sido tratadas de ese modo, no habría ninguna seguridad para el Padre Huguier ni para el Padre Le Vacher 1 en Argel, sino un peligro muy probable de que serían maltratados; por lo menos sería una imprudencia por nuestra parte exponerles a ello antes de haber visto las consecuencias del mal trato infligido a los embajadores, que redunda sobre la persona del rey, y la decisión que vaya a tomar Su Majestad.
Como han sido personas muy distinguidas las que nos han aconsejado este retraso, espero que lo verá también usted razonable.
Así pues, que el Padre Huguier deje su viaje por ahora, pero que siga preparado para emprenderlo apenas lo creamos conveniente; y que el Padre Le Vacher tenga un poco de paciencia en esos deseos que siente de socorrer a sus afligidos hermanos.
Estoy seguro de que este retraso le dará mucha pena, pero yo tengo que seguir el parecer de varios antes que el suyo y opinar que en la actual situación la mejor manera de ayudar al cónsul y a los esclavos es no exponer su dinero al peligro de que lo roben los turcos, pues probablemente se apoderarían de él si nos precipitásemos a ________ Carta 2762.
— Archivo de la Misión, copia sacada del original en casa del señor Hains, Marsella. 1.
Felipe Le Vacher. 230
enviarlo a Argel.
Ellos se imaginarán que pueden cometer cualquier crimen contra los franceses, al ver el ejemplo que les da el Gran Señor.
No respondo a su carta del último correo, porque no lo he recibido todavía.
Hemos recibido 6 libras para Marcos Mansart, forzado en la Capitana: le escribo al Padre Parisy que se las entregue, y una pistola para Antonio Marbais.
He de darle una noticia que le llenará de aflicción: Dios ha querido privarnos del Padre Ozenne, superior de nuestra pobre familia de Polonia.
Una fiebre muy violenta se lo llevó de la tierra al cielo la víspera de la Asunción después de cuatro días de enfermedad, asistido con todos los santos sacramentos y muy bien dispuesto para salir de este mundo para unirse con su soberano Señor.
Se había ido preparando para ello desde que entró en la compañía, en la que huyó siempre del mal e hizo el bien con mucha abnegación y fruto.
Era muy cándido, amable y ejemplar.
Dios es ahora su recompensa.
Sienten mucho su muerte todos los que lo han conocido; la verdad es que hemos perdido mucho con su muerte, si es que podemos llamar pérdida a lo que Dios gana, cuya voluntad ha de hacerse siempre en nosotros y en todo lo que nos atañe.
Haga el favor de rezar y mandar rezar por este querido difunto, ya que la iglesia pide oraciones por los justos lo mismo que por los pecadores, como yo lo soy.
Por otra parte, Dios nos ha consolado con la llegada de los padres de Fontaines y Arnoul, que se habían quedado enfermos en España y por los que estábamos muy preocupados, por no tener noticias de ellos.
Le ruego que nos ayude a dar gracias a Dios por habérnoslos traído en buen estado de salud, aunque el Padre de Fontaines lleva dos días en cama con una fiebre doble terciana.
Acabo de recibir su carta del día 10.
Siento mucho su enfermedad de la vista; y como apreciamos su salud más que ninguna otra cosa, me parece conveniente que cambie usted de aires: así le ruego que lo haga.
Sería de desear que fuera en la más próxima de nuestras casas, que es la de Agde; pero, como esa ciudad está a orillas del mar, lo mismo que Marsella y los aires son todavía peores, puede usted marcharse a Annecy, o a Nuestra Señora de Lorm, en la diócesis de Montauban, en donde hay un aire muy bueno y un paisaje muy hermoso, por el que pasa el Garona, que 231
Tomo VII · página PDF 231VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.