Carta · tomo VII
A JUAN MONVOISIN, SACERDOTE DE LA MISIÓN DE MONTMIRAIL
de Dios, en el que sus palabras y sus acciones serán pesadas con el peso del santuario.
Si está usted cansado de esos votos, es que no ha sometido su voluntad al yugo de Jesucristo.
Le gustaría a usted tener las comodidades de nuestra vida común y alejar las fatigas y las dificultades que en ella se encuentran.
Pero eso no es posible; todos los estados del mundo tienen sus propias satisfacciones y sus amarguras; hay que beberlas juntas.
El cielo sufre violencia y, para seguir a Nuestro Señor, hay que renunciar a sí mismo.
Le ruego que se esfuerce en ello y que se entregue a Dios de nuevo como es debido para la observancia de las reglas y de las prácticas de la comunidad.
De esta forma se quedará usted contento, dará buen ejemplo a todos los demás y experimentará lo bueno y glorioso que es servir a Nuestro Señor, que es nuestro maestro.
Soy en su amor...
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Bienvenu. 2795 [2697,VII,318] A JUAN MONVOISIN, SACERDOTE DE LA MISIÓN DE MONTMIRAIL París, 26 octubre 1658 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le envío la dispensa que he recibido de Roma para ese buen señor y para su esposa que eran hugonotes y que se han convertido a nuestra santa religión y que, por ser parientes, tienen necesidad de esa dispensa de matrimonio para asegurar su salvación.
¡Quiera Dios que su buena vida responda a los deseos que tienen de salvarse!
No puedo contestar en esta ocasión a su última carta ni ________ Carta 2795 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 273
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