Carta · tomo VII
A SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA
2811 [2713,VII,348-349] A SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA París, 8 noviembre 1658 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He recibido su carta del 5 de octubre.
Doy gracias a Dios por la bendición que ha dado a sus ejercicios.
Nunca los hacen sin fruto aquellas almas que buscan a Dios y desean renunciar a sí mismas.
Pido a Nuestro Señor que los una a él, para que sean cada vez más fuertes para ir a la conquista de las almas que le pertenecen y que el príncipe de este mundo ha arrebatado de su obediencia y de su amor.
Se trata de un combate en el que tienen más que perder, en vez de ganar, los soldados que no tienen celo ni humildad; al contrario, los que se armen de estas virtudes y de la confianza en el divino capitán volverán cargados con los despojos del enemigo.
Doy gracias a Dios de que haya llegado a su lado su hermano y del consuelo recíproco de su entrevista.
También le doy gracias de que él haya reconocido que el testamento de su padre no puede tener efecto por lo que a usted le toca, de forma que se ha decidido a darle la satisfacción deseada.
¿No cree que ha sido mucho mejor que se haya hecho todo por las buenas en vez de haber acudido al rigor de la justicia para obtenerlo?
Dios se preocupa siempre de nuestros negocios cuando nosotros nos preocupamos de los suyos.
La verdad es, Padre, que la última vez que pasó por aquí su hermano, no le hablé de sus intereses por puro olvido; pero lo hice en otras ocasiones en que tuve el honor de verle, y le hubiera dicho algo cuando partió para Italia si no se me hubiera ido de la cabeza.
Mi consejo es que debe usted mostrarse firme para llegar a un reparto de la herencia, para que pueda usted disponer de los frutos que le corresponden y hasta del patrimonio, si lo juzga algún día más conveniente, aun cuando puede usted hacerles esperar que no enajenará nunca nada de la familia.
Sin embargo, deberían enviarle algo de la renta por estos tres años que han estado ellos gozando de todo.
Me imagino que el Padre Berthe estará actualmente con ustedes con el socorro que les ha llevado.
¡Que Dios, con su misericordia, ________ Carta 2811.
— Archivo de la Misión, copia del siglo XVII o XVIII. 298
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