Carta · tomo VII
A SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA
2818 [2720,VII,360-363] A SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA París, 15 noviembre 1658 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
El señor Turmeau hace mal en no enviarle mis cartas, si es acaso por su culpa por lo que no las recibe usted.
Me parece que le he escrito en todos los correos, a excepción de uno solo, desde que está usted encargado de esa familia.
Se trata de una persona que yo no conozco; nos la indicó el difunto Padre Blatiron, al que se lo recomendaron otros comerciantes de Génova, que tienen correspondencia con él.
Así pues, puede usted escribirle por medio de ellos que haga el favor de poner más interés con nuestras cartas, o bien piense en algún otro.
¡Que Dios bendiga los ejercicios de los seminaristas del seminario del señor cardenal 1 y les conceda la gracia de aprovecharse de los servicios que ustedes les han hecho y de los consejos que les han dado!
¡Que bendiga también sus trabajos en las misiones!
¿No hay entre todos esos sacerdotes externos ninguno que les quiera ayudar?
El Padre Berthe con su pequeña tropa salieron de Marsella el día de todos los Santos para ir a Génova; pero el mal tiempo les obligó a refugiarse en un puerto a cuatro leguas de allí.
Seguiré preocupado hasta saber que ya están con usted.
Me parece muy bien que haga los votos el Padre Stelle.
No me cuesta trabajo creer todo lo bueno que me dice usted de él, ni esperar de él muy buenos resultados; siempre he creído que sería un buen misionero.
Tuvo usted razón al asegurarle al señor cardenal que recibiríamos en San Lázaro a su sobrino 2, con el honor que le debemos por ser pariente de Su Eminencia, por ser uno de los primeros senadores de esa república, por su cualidad de residente en Francia, por los privilegios que les ha concedido a ustedes y por las infinitas obligaciones que tenemos contraídas con ese señor, que le han merecido un poder soberano sobre nosotros y sobre todo lo ________ Carta 2818 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 1.
El cardenal Durazzo. 2.
El marqués Durazzo, nombrado recientemente encargado de asuntos de la república de Génova ante el rey de Francia. 308
que tenemos.
Pero nos encontramos en una grandísima dificultad para hacer lo que usted le ha prometido.
En primer lugar, por la regla que aquí tenemos de no recibir a ningún laico 3 de fuera, más que para hacer los ejercicios.
Por eso mismo presentamos nuestras excusas a un príncipe inglés, casado con una pariente del señor cardenal de Retz, nuestro fundador y nuestro prelado; y por eso no he querido permitir que algunos señores de Francia edificasen aquí dentro, como querían hacer para reservarse cada uno una habitación y retirarse en ella.
Sería demasiado largo exponerle los motivos de esa regla, puede usted imaginarse algunos de ellos.
Y en segundo lugar, porque no tenemos más que dos habitaciones que pueden convenir a dicho señor residente, una de ellas ocupada por los señores abades de Chandenier, y la otra prometida al señor obispo de Sarlat 4, que ha presentado la dimisión de su obispado por causa de la coadjutoría de Cahors y quiere retirarse acá, esperando que le abran las puertas para ir a trabajar.
Pues bien, no podemos echarle fuera sin ofenderle a él y, en su sagrada persona, a todos los señores 5 prelados del reino, que sentirían en sí mismos esta afrenta; y además, tenemos una casa en Cahors, donde él es obispo coadjutor, y esa casa lleva la dirección del seminario, que es de los más numerosos y mejor ordenados del reino.
En cuanto a los señores abades, tampoco podemos despedirlos; son sobrinos del difunto señor cardenal de La Rochefoucauld y bienhechores notables de nuestra compañía, ya que nos han dado dos beneficios de 4.000 libras cada uno 6, Si cometiéramos con ellos esa ingratitud, el cielo y la tierra se armarían contra nosotros.
Por todo esto, Padre, es conveniente que comunique usted cuanto antes nuestra buena voluntad y nuestra impotencia al señor cardenal, todo ello con mucha amabilidad y tiento, de forma que no le sorprenda este cambio de palabra.
Si dicho señor residente no tuviera más que un hombre para servirle y pudiera tener bastante con una habitación con chimenea, nos sentiríamos muy honrados con su presencia y con la ocasión que tendríamos de testimoniar a dicho señor cardenal, en la persona de su ilustre sobrino, todo el respeto y la obediencia que le debemos.
En fin, Padre, dígale a Su Eminen________ 3.
Palabra añadida de mano del santo. 4.
Nicolás Sevin. 5.
Palabra añadida de mano del santo. 6.
Los beneficios de Saint-Pourçain y de Saint-Martin de Coudres. 309
cia que él está por encima de toda regla y que haremos todo lo que nos ordene ahora y siempre.
Puede usted recibir en su seminario a ese joven de buen espíritu de que me habla, que desea entrar en la compañía y que carece de título.
Si se esfuerza en la virtud y ofrece motivos dé perseverancia, después de los votos se le podrá dar alguno.
Propone usted que puede servir para ello la capellanía del difunto Padre de Monchia; antes de decidirlo, me gustaría saber cuánto vale y quién es el que tiene ahora ese título.
Si pudiera tener las rentas suficientes a fin de que ese joven pueda recibir las sagradas órdenes, podría crearse con ellas un título, lo cual parece más conveniente que hacerlo titular del beneficio, ya que podría salirse y quedarse con él, una vez que se le hubiera dado su provisión.
Ya le dije que es mejor despedir que retener a ese hermano curado de una enfermedad antigua, ya que podría repetirse y eso produciría malas consecuencias en la compañía.
Hable usted de este asunto con el Padre Berthe, al que saludo y abrazo, si todavía sigue en casa de ustedes, ya que no puedo escribirle por ahora.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Pesnelle.
Tomo VII · página PDF 310Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.