Carta · tomo VII
A EDMUNDO JOLL Y
portamiento particular; es lo que me hace temer el no tener más que el nombre de humilde hija y obediente servidora de su paternidad.
L.
DE MARILLAC Dirección: Al Padre Vicente. 2859 [2760,VII,416-419] A EDMUNDO JOLL Y París, 27 diciembre 1658 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Acabo de recibir su carta del 26 de noviembre y la del señor de Loeus, junto con la copia de la que escribió al señor cardenal arzobispo de Toledo 1; me parece que no hay nada que decir en contra de ella, ya que el contenido de la misma y la manera de redactarla demuestran una gran prudencia y discreción.
¡Bendito sea Dios, Padre, por la benevolencia con que ese buen doctor nos honra y por el testimonio que da en nuestro favor en esta ocasión!
Me tomaré el honor de escribirle el primer día que pueda para agradecérselo, si no puedo hacerlo hoy mismo, como temo.
Entretanto puede usted darle en mi nombre un millón de gracias por todos sus favores y asegurarle que le quedaremos eternamente agradecidos.
Me da mucha pena lo que me dice usted del hermano Le Mercier.
Es un buen joven, que tiene un buen fondo de alma.
Su padre era una persona muy honrada y con un gran talento, que tampoco le falta al hijo.
Pero desde que ingresó con nosotros observé que se apegaba de vez en cuando unas veces a una cosa y otras a otra; luego, gracias a Dios, las cosas se solucionaban y no tenían más consecuencia.
Tiene un alma muy buena 2, Sea lo que fuere, ahí lo tenemos ahora con esa extraña afición al estudio, dispuesto a ________ Carta 2859 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 1.
Baltasar Moscoso y Sandoval, 2.
Este miembro de la frase es de mano del santo. 357
romper con todo y a acabar con todo si no se le concede lo que pide.
¿Qué vamos a hacer?
La verdad es que no sé cómo acertar.
Yo creí que se contentaría con estudiar la moral y la escolástica y por eso le pedí que lo enviara a Génova; pero luego se ha empeñado en que tiene que estudiar filosofía, que es lo que me preocupa; porque en Génova no hay este año clases de filosofía, mientras que aquí las clases comenzaron hace tiempo.
Con estas dificultades me parece que, si no lo ha hecho salir ya para Génova, sería conveniente retenerlo en Roma hasta el año que viene y entonces lo enviaremos a Génova o lo traeremos aquí para que empiece la filosofía al mismo tiempo que los demás.
Entretanto podrá serles de alguna utilidad, aunque no haga otra cosa más que las prácticas del seminario con ese nuevo seminarista que han recibido ustedes y que podría aburrirse de estar solo.
Si no quiere esperar al año que viene, no sabríamos qué hacer.
Haríamos mal en tolerar su obstinación, que tiene todas las señales de ser una tentación diabólica, y me extraño de que no se dé cuenta de ello; porque los deseos que proceden de Dios son tranquilos y dejan al alma en paz, mientras que por el contrario los movimientos del espíritu maligno son ásperos y perturban a las personas que los padecen.
Pues bien, ese empeño que tiene en estudiar es turbulento y va acompañado de inquietudes por miedo a que se lo neguemos; así pues, él mismo puede juzgar que ese desconcierto no puede venir más que del diablo, que es el autor de todo desorden.
Además, si tiene deseos de ser misionero, tiene que considerarse como miembro de la compañía, y por consiguiente dejarse conducir como tal.
Es a ella a quien le toca dedicar a los individuos bien al estudio, bien a otras tareas, en el tiempo y manera que crea conveniente; porque, si no, si cada uno pudiera escoger lo que le place, dejaría de ser un cuerpo compuesto de partes que forman esa bella armonía de las comunidades bien reguladas, para ser una división de personas que siguen sus propias inclinaciones.
Más vale quedarse en el mundo para ser así que introducir con esa libertad las máximas mundanas en una compañía retirada en donde está establecida la subordinación.
La falta de sumisión de ese eclesiástico no puede venir, por tanto, más que del espíritu infernal, que es un espíritu de rebeldía y que, al verlo en el buen camino para servir a Dios y a su iglesia, hace todos los 358
esfuerzos que puede por apartarle de ella.
¡Dios mío, no permitas que triunfe sobre ese pobre hermano!
Le ruego, Padre, si todavía continúa con ustedes, que le descubra las astucias del enemigo y la malignidad de su tentación, para que, dejándose gobernar según el espíritu y el ejemplo de Nuestro Señor, cumpla los designios que Dios tiene sobre él.
Así se lo pido a la divina bondad.
Me parece muy bien su decisión respecto a la nueva ocupación que Dios le ha presentado 3; puede asegurarle usted al señor secretario de la Congregación de Propaganda Fide 4 que está enteramente dispuesto a seguir las órdenes y las intenciones del Papa en cuanto al sitio y la manera de servir a esos señores, aunque exponiéndole de su parte las cosas que hay que hacer para dirigirles e instruirles con mayor utilidad.
Después de eso, tiene que quedarse usted tranquilo y pensar que? sea cual fuere la solución del asunto, la obra seguirá adelante y Dios bendecirá a las personas que usted emplee para ella.
Le he escrito al Padre Berthe que se dirija a Roma para ver de cerca el asunto.
Entretanto me parece bien la elección que usted ha hecho del Padre d'Eu y del hermano Le Gouz.
Si no quisiera Dios que resultase la propuesta del seminario, in nomine Domini, sería una señal de que Dios no lo ha querido.
Si Su Santidad lo desea real,mente, hay que obedecer; en ese caso, escriba usted sobre ello al Padre Berthe, a Turín, adonde también le escribo yo, para que salga para Roma, a no ser que usted le diga lo contrario 5.
Soy su muy humilde servidor.
VICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Jolly, superior de los sacerdotes de la Misión de Roma. ________ 3.
Probablemente los ejercicios de los ordenandos. 4.
Mario Alberici. 5.
Esta última frase es de mano del santo. 359
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