Carta · tomo VII
SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA, A SAN VICENTE
2883 [2784,VII,450-451] SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA, A SAN VICENTE 6 febrero 1659 Acabamos de tener dos pequeñas misiones, a las que Dios ha dado muchas bendiciones, especialmente a la última.
La parroquia tenía solamente doscientos cuarenta comulgantes, en un lugar muy retirado; sin embargo, acudieron más de setecientas personas a la comunión general, que habían venido de los lugares de alrededor muy alejados.
Entre las reconciliaciones hay que mencionar la de un padre, cuyo hijo había sido asesinado mientras dormía y sin ningún motivo hacía poco tiempo.
Varias personas importantes habían intervenido inútilmente para conseguir que perdonara al que había cometido aquel asesinato; incluso un día antes de su conversión, él mismo me lo había negado, cuando quise hacerle esta misma petición, rogándome que no le hablara jamás de ello.
Pero Dios hizo con su gracia lo que los hombres no habían podido conseguir con sus consejos y exhortaciones; porque, habiéndome atrevido al día siguiente a conjurarle de nuevo con súplicas y con lágrimas para que concediera ese perdón y esa paz por amor a Nuestro Señor, cambió de repente y me concedió lo que le pedía, con sentimientos verdaderamente cristianos, que hicieron derramar lágrimas a todos los presentes. 2884 [2785,VII,451-452] A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA París, 7 febrero 1569 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Acabo de recibir su carta del 28 de enero.
Escribiré a la señora duquesa de Aiguillon y a la señora Fouquet para que insistan de nuevo ante el señor procurador general a fin de que ponga al día ________ Carta 2883.
— Abelly, o.c., 1.
II, c.
I, sec.
IV 1.ª ed., 72.
Carta 2884 (CF).
— El original de esta carta pertenece a las Hijas de la Caridad de Montpellier, calle de la Monnaie 1. 386
los pagos del hospital y mande entregar pronto una parte a los señores administradores.
Si parte otro barco para Túnez, podrá usted aliviar un poco al Padre Le Vacher enviándole las 1.500 libras que tiene para él; y si le había dado algo al hermano Barreau, puede usted mandarle lo que éste le debe sacándolo de las otras 1.500 libras.
Doy gracias a Dios por las buenas noticias que nos da.
No podemos esperar nada de los padres mercedarios debido a las injurias sufridas por el cónsul de Argel por causa de ellos.
Nos han mandado decir que, si las colectas que se hicieron aquí para dejarle libre de deudas no son suficientes, ellos pagarán los ochocientos escudos que deben; pero no en ca,o contrario.
Doy gracias a Dios por la paz y la alegría que ha dado a la ciudad de Marsella gracias a la conservación de los nuevos cónsules 1.
Cree usted que será conveniente enviarle al hermano Barreau alguna ayuda en la primera ocasión que se presente, por lo menos las cantidades que ha recibido para rescatar a algunos esclavos y que él ha empleado en sus asuntos, a fin de que pueda librar a esas pobres gentes y conservar su reputación.
Esto parece que es justo en un sentido.
Pero, como es de temer que él utilice ese dinero para otras cosas que le urgen más, tal como ha hecho ya anteriormente con otras cantidades que le había recomendado especialmente, creo que convendrá tener un poco más de paciencia hasta !que se vea con mayor claridad de qué manera se puede salir de este asunto con seguridad.
Y si el Padre Le Vacher, de Túnez, no le ha adelantado nada, puede usted enviarle lo que le corresponde de las tres mil libras, o parte de ello 2.
Su muy humilde servidor, VICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión ________ 1.
A pesar de una decisión del consejo, que modificaba la elección de los cónsules, los marselleses habían nombrado para este cargo, el 28 de octubre de 1658, a Bausset, Vacon y Lagrange.
El rey, disgustado, prohibió a los nuevos magistrados ejercer las funciones de su cargo y les citó para que se explicaran ante la corte en Lión, junto con los principales rebeldes.
Los recibió con frialdad, pero tuvo la feliz idea de no tomar contra ellos ninguna medida de rigor.
Se concedió la amnistía a los culpables y se decidió que el duque de Mercoeur, gobernador de Provenza, fuera a Marsella para presidir unas nuevas elecciones.
Deseando ante todo evitar nuevas agitaciones, el duque procuró que se diera la mayor parte de los votos a los cónsules nombrados el 28 de octubre anterior (A.
Fabre, o.c., t.
II, 280-285). 2.
Estas palabras, desde «esto parece», son de mano del santo. 387
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