Carta · tomo VII

A SOR FRANCISCA MÉNAGE

Tipo
Carta
Tomo
VII
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454
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Dios le niegue la paz y el descanso.

Me gustaría mucho que fuese de la manera que usted lo desea, pero ya ve usted la dificultad que hay de enviar allá tan lejos a otra hermana para que ocupe su sitio.

No obstante, si se presenta la ocasión de hacerlo y sigue usted apesadumbrada, lo haremos de buena gana para dejarla contenta.

Pero, en nombre de Dios, tenga un poco de paciencia hasta entonces y no se rebele contra la señorita Le Gras, negándose a escribirle.

Ella le aprecia y le quiere mucho, y usted debe darle cuenta de su persona y de sus tareas.

Así pues, le ruego que le escriba y que pida a Nuestro Señor por mí, que soy en su amor su muy querido servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: A sor Ana Hardemont, hija de la Caridad, en Ussel. 2886 [2787,VII,454-456] A SOR FRANCISCA MÉNAGE París, 12 febrero 1659 Hermana: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Doy gracias a Dios por esas buenas disposiciones que le da a fin de hacerse cada vez más agradable a sus ojos.

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Conseguirá usted esa dicha practicando debidamente la humildad, la mansedumbre y la caridad con los pobres y con las demás hermanas.

Le pido a Nuestro Señor, que nos ha dado ejemplo de estas virtudes, que le conceda esta gracia.

Es suficiente con que renueve usted sus votos por un año; luego podrá renovarlos por otro, si siente usted devoción de hacerlos 1.

Le doy permiso para ello.

Me pide usted permiso para hacer esta renovación todos los meses; pero, si la hace por un año entero, lo hace usted al mismo tiempo para todos los meses, sin que sea necesario hacerla cada más.

Sin embargo, puede usted ha ________ Carta 2886 (CF).

— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.

Esta práctica está todavía en uso entre las Hijas de la Caridad. 389

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cerla durante ese año todas las veces que quiera, no ya para contraer una nueva obligación de cumplirlos, puesto que la primera vez se comprometió ya a ello totalmente, sino para demostrar a Dios que está usted satisfecha de haberse entregado a él y para animarse a serle cada día más fiel.

No es necesario que me hable nadie de su comportamiento, puesto que sé muy bien que se porta muy Bien y desea portarse cada vez mejor.

Hace usted bien en considerarse débil; si lo cree de verdad, Nuestro Señor será su fuerza.

Siga desconfiando de usted misma y confiando cada vez más en él.

Las dos hermanas que tiene usted en la compañía 2 se esfuerzan en la virtud, gracias a Dios, y siguen muy entusiasmadas con su vocación lo mismo que usted.

¡Quiera Dios conservarlas a todas y bendecirlas!

Doy gracias a Dios por la confianza que tiene usted en su director y por la ayuda que él les presta con tanto interés y caridad.

No le envío la medalla que usted me pide, porque no tengo ninguna.

Cuando me las envíen de Roma, le daré una.

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Entretanto me encomiendo a sus oraciones, ya que soy en el amor de Nuestro Señor su muy querido hermano y servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: A sor Francisca Ménage, hija de la Caridad, en Nantes. 2887 [2788,VII,456-457] A SOR NICOLASA HARAN, SUPERIORA DE NANTES París 12 febrero 1659 Hermana: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

He recibido su carta del día 1 de este mes.

La primera vez que hable con la señorita Le Gras, veremos si es conveniente descar________ 2.

Magdalena y Catalina.

Margarita Ménage, que falleció en Calais en 1658, era igualmente hermana de Francisca.

Carta 2887 (CF).

— Archivo de la Misión, original. 390

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garle de la dirección o si es mejor dejarla todavía en el cargo.

Le propondré además que se haga también ahora lo que se hizo al principio, que es nombrar una asistenta.

Además, le expondré la necesidad que tiene usted de más ayuda, ya que no son más que seis hermanas para ciento ochenta enfermos.

Es demasiado trabajo para tan pocas obreras.

¡Quiera Dios darles fuerzas y hacer que reine entre ustedes la unión!

Porque, si están todas unidas, serán ustedes más fuertes.

No se preocupe usted si sus tareas le impiden cumplir con exactitud las reglas y hacer la oración, ya que, como la caridad es la reina de las virtudes, es preciso dejarlo todo por ella.

Pero, cuando la caridad les permita practicar el reglamento sin perjudicar al cuidado de los enfermos, habrá que hacerlo, para que de este modo puedan ser más agradables a Dios y, por consiguiente, más capaces de procurar la salvación y ayudar a los pobres.

Estoy muy agradecido al señor vicario de Santa Cruz por el consuelo y las muchas atenciones que de él reciben.

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¡Que Dios le pague la caridad con que las trata y que les haga a ustedes merecer que siga dándoles sus buenos consejos!

El Padre Alméras no se encuentra ahora en situación de poder ir a verlas, como esperábamos hace algún tiempo.

Está demasiado débil para poder viajar.

Pero en su lugar les mandaremos a otro Padre.

La señorita Le Gras se encuentra bastante bien, gracias a Dios, lo mismo que yo, aunque he estado un poco enfermo y me veo obligado a no salir de la habitación por mi mal de piernas.

Es cierto que habíamos prometido dos o tres sacerdotes para el próximo barco a Madagascar, y no más; pero de hermanas no he oído hablar.

Si van algunas en ese viaje, como Le han dicho, no son de su compañía, a la que Dos sigue bendiciendo con su misericordia.

Le ruego que les llene a ustedes de paciencia, de prudencia y de bondad.

Soy en su amor, hermana, su muy querido servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: A sor Nicolasa Haran. 391

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