Carta · tomo VII
A SANTIAGO PESNELLE
29 de septiembre de 1631
si es preciso enviarle algún hermano que se encargue de los asuntos, procuremos mandarle uno.
No tenemos por ahora a ninguno que nos satisfaga por completo.
En varias ocasiones hemos hablado por aquí de reducir su arrendamiento general a varios arrendamientos particulares; antes había algunas dificultades, que quizás hayan desaparecido ahora.
Dígame cuánto podrían suponer las ventajas que usted espera.
Como ya están bastante avanzados los estudios de teología de San Lázaro, el hermano Descroizilles no podría estudiar con los demás.
Habrá que esperar a que comiencen de nuevo.
Si el hermano Taillié 3 no tiene dimisorias de su obispo para la tonsura, no sé cómo puede tomar parte en esta ordenación, tal como se propone.
Estamos intentando obtener de Roma un permiso en favor de los irlandeses, para que puedan recibir las órdenes.
Soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Laudin. 2904 [2805,VII,478-480] A SANTIAGO PESNELLE París, 4 abril 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He recibido su carta del día 16 de marzo.
Doy gracias a Dios de que se hayan decidido a buscar un arbitraje para arreglar las diferencias de la herencia 1, y pido a la divina bondad que les dé a conocer la justicia y concedérsela a quien pertenezca. ________ 3.
Patricio Taillié o Taylor, nació en Dublín por el 29 de septiembre de 1631, fue recibido en la congregación de la Misión el 9 de julio de 1657.
Carta 2904 (CF).
— Archivo de la Misión, original.
El documento se encuentra en mal estado, sobre todo al final. 1.
La herencia del padre de Santiago Pesnelle. 408
Tiene que considerar usted como una profecía infalible, pronunciada en primer lugar por Jesucristo y después por el santo cardenal de Génova 2 que, si continúa usted buscando la gloria de Dios y estableciendo su reino en las almas mediante las funciones de nuestra vocación, y con el mismo espíritu que hasta ahora ha manifestado a toda la compañía, no le faltará nada.
¡Quiera Dios llenarnos a todos de esa fe, para que nos abandonemos en manos de su providencia y nos pongamos a su servicio!
Sentiría mucho, por un lado, que se marchara Su Eminencia, pero por otro adoraría la voluntad de Dios si lo llama a Roma, en donde no solamente será útil a una diócesis, sino a toda la iglesia, sobre todo pensando que Su Santidad lo quiere al,lado de su persona.
Después de Pascua tendrá que partir de Bretaña un barco para Madagascar; esperaremos que puedan embarcarse tres de nuestros padres, para ir en ayuda del buen Padre Bourdaise, si es que Dios ha querido conservarlo.
Ya le dije en otra ocasión que las fiebres cuartanas perturban mucho al espíritu y que no debe fiarse usted mucho de esas bravatas del sacerdote saboyano, hasta que demuestre tener buena voluntad de corregirse y de trabajar en la virtud después de que se haya curado.
Sin embargo, va que tiene usted miedo de que tenga además de eso ciertas cualidades poco apropiadas para nuestra manera de vivir, le toca a usted examinar de cerca el asunto y recibirlo o despedirlo según crea más conveniente.
Me pregunta usted si puede recibir en el seminario interno a los que se presenten, cuando haya visto que tienen las cualidades requeridas, como le permití hacerlo al Padre Lejuge.
Le diré que, como este permiso se le concedió durante el tiempo en que él llevaba la dirección de la familia, ha pasado a usted y ha cesado en él apenas entró usted en el cargo.
Conviene que no se mezcle él en esto; pero puede usted usar de este permiso, dejando bien sentado que, en este caso y en todos los demás, los oficios y los poderes de los inferiores quedan todos sometidos al superior, de la misma manera que los de los superiores particulares están sometidos al general.
Me propone usted expresamente que algunos de sus semina________ 2.
El cardenal Durazzo. 409
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