Carta · tomo VII
A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA
Soy expresamente... 3.
No recuerdo lo que me dijo usted del comportamiento del Padre Bidre4; dígamelo de nuevo; según eso, le escribiré.
He tenido un montón de asuntos que tratar con la gente y no he tenido tiempo de escribir a,l Padre Le Vacher; haga el favor de comunicarle la presente, en la que le ruego que le supla a usted en su ausencia y que siga todas las normas que usted ha dado.
Haga el favor de entregarle una nota con las cantidades que ha recibido usted desde hace un año y de lo que ha enviado a Túnez y a Argel, indicando lo que debe, si es que debe algo, lo que le deben a usted y lo que le deja en sus manos; envíeme una copia de todo ello, por favor.
El hermano Get es el mejor de los dieciocho alumnos que tenemos en filosofía; se cree que será capaz de enseñarla para cuando acabe el curso.
Dirección: Al Padre Get. 2935 [2836,VII,538-539] A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA París, 9 mayo 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí una carta suya del 29 de abril.
Mandé entregar a la señora duquesa de Aiguillon la del Padre Le Vacher 1, y al señor procurador general 2 la de los señores administradores.
La semana pasada se olvidó el hermano de meter en el paquete los extractos de las fundaciones de las señoras de Aiguillon y de Vins, para que viera usted sus obligaciones; se los enviamos en éste.
No tengo nada que decirle sobre lo que me indica usted de las ________ 3.
Estas últimas líneas han sido añadidas, después de firmada la carta, en el espacio en blanco que separaba las frases «Soy en su amor» y «su muy humilde servidor». 4.
Primera redacción: «del Padre Beaure».
El nombre del Padre Beaure se encuentra en la lista de personal, pero no el del Padre Bidre.
Carta 2935.
— Archivo de la Misión, copia sacada del original en casa del señor Hains, Marsella. 1.
Felipe Le Vacher. 2.
Nicolás Fouquet. 458
misiones, a no ser que es de desear que se prefiera en adelante, siempre que se pueda, a la diócesis de Marsella antes que a las demás.
Temo mucho, lo mismo que usted, que el señor Constans le juegue alguna mala partida al señor cónsul 3, cuando vea que le va a sustituir.
¡Quiera Dios que ese agente no perjudique a la obra de Dios, ya que es difícil servir a dos señores!
Observará usted cómo la fundación de la señora de Vins tiene que ser empleada en fondos y que no será pagadera hasta dentro de tres años; por eso dudo de que pueda usted tomar de esos fondos los 300 escudos que necesita para conducir el agua que le ha concedido la ciudad hasta su huerto; pero, si todavía puede usted esperar un año, podría tomar ese dinero de las mil libras que los herederos o los ejecutores testamentarios de esa señora le entreguen por aquellas fechas para la renta del primer año de dicha fundación; se pensará en ello y, si se encuentra algún dinero de donde sacarlo, se sacará.
Hemos recibido un escudo para Nicolás Bonner y ocho para el señor Gardon, forzado en la Saint-Philippe.
Le ruego al Padre Huguier que le entregue a cada uno lo suyo, y a usted que nos cargue en cuenta esas 27 libras.
Pido al Padre Le Vacher que me excuse de no escribirle tampoco esta vez; son las ocho de la tarde.
Si tiene alguna noticia del,pobre Bernusset, convendrá que le escriba al señor abad de Ghandon; le ruego que me indique si será suficiente para su rescate el dinero que se le ha enviado.
Soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL 2936 [2837,VII,540-542] A SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA París 9 mayo 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Como su carta del 22 de abril estaba llena de motivos de ale________ 3.
Juan Barreau.
Carta 2936.
— Archivo de la Misión, copia del siglo XVII. 459
gría, no sé por cuál de ellos empezar para dar gracias a Dios.
Ya se las he dado en general y en particular por los favores especiales que Dios les ha concedido en las misiones y, por medio de ustedes, a los pecadores y a los más obstinados, por el favor tan considerable y extraordinario que les ha hecho el señor Brignole 1 y por ese proyecto que tienen los señores del Senado de enviar misioneros a Córcega y de asignar todos los años una cantidad con ese objetivo.
Pero, como no puedo yo solo agradecérselo suficientemente a Dios, he recurrido a la compañía para que me ayude en esta justa obligación, después de comunicarle todas estas bendiciones del cielo.
No tengo palabras, Padre, ni espero tenerlas nunca para expresar debidamente a ese virtuoso y caritativo señor mi gratitud por la incomparable caridad que ha tenido con ustedes.
Pido a Nuestro Señor que sea él mismo quien se la dé a conocer.
Me tomaré el honor de testimoniárselo en parte en la primera ocasión que tenga de escribirle una carta; hoy me es imposible hacerlo.
Procuraré escribir otra al señor cardenal al mismo tiempo.
Después de Dios, es a Su Eminencia a quien debemos este beneficio y todos los demás.
No podemos ofrecernos a dicho señor Brignole para ir a hacer misiones a su marquesado más que con el beneplácito del señor cardenal, ni tampoco debe usted comprometerse a ir a trabajar a Córcega sin su consentimiento.
No estamos obligados únicamente a seguir sus órdenes, sino también a acomodarnos a sus intenciones.
Por lo demás, la bondad de Dios es inmensa con la compañía, al pensar en ella para que le sirva en tantos lugares y de tantas maneras y al hacer que, por esos pequeños servicios que les hacemos a las pobres gentes, los grandes y los ricos nos ayuden y nos inciten incluso a seguir y a ampliar nuestras tareas.
Si Nuestro Señor permite que ese proyecto que se está forjando para la instrucción y la salvación de esos isleños se lleve a cabo, muy bien, habrá que responder a esa llamada de Dios.
Pero hemos de atenernos a la máxima que Dios nos ha hecho la gracia de mantener hasta ahora de no salir nunca al encuentro de los cargos para procurárnoslos directa o indirectamente.
Hemos de gemir delante de Dios al ver tantas necesidades en la iglesia y pedirle a la divina bondad ________ 1.
Manuel Brignole, marqués de Grappoli en Toscana, hijo de Antonio-Julio Brignole, que había entrado en los jesuitas el 11 de marzo de 1652. 460
que acepte poner remedio a ellas enviando buenos obreros a su viña; pero hemos de guardarnos mucho de ofrecernos a los hombres para ningún sitio antes de que se nos llame a él.
Lo que hemos de hacer, Padre, es humillarnos profundamente y abandonarnos por completo en las manos de Dios.
Me da usted motivo para volver sobre el señor Manuel Brignale por el gran afecto que me dice usted que tiene a nuestra pobre congregación, para responderle que una de las cosas que más me llena de admiración es que un señor de su condición y de su piedad ponga su corazón en un lugar tan ruin, para elevar nuestra indignidad al honor de su benevolencia y a los efectos de su bondad.
Pediremos a Dios que sea él su recompensa.
Nuestra casa de Roma recibirá una gran bendición, si él quiere servirse de ella para la ejecución de sus santas intenciones.
Le doy gracias a Dios por los nuevos seminaristas que ha recibido.
No sólo no ha hecho usted mal, sino que me parece que es lo mejor que podía hacer, al haber acudido al señor cardenal 2 para que recibiera en su seminario, mediante pensión, a esos dos jóvenes clérigos que le han pedido entrar en la compañía y que no tienen los debidos estudios para ello.
Será la mejor manera de que puedan ellos conseguir lo que pretenden y de que pueda conocerlos usted mejor para juzgar si los quiere Dios.
En cuanto a los muchachos que desean ser hermanos coadjutores, ya que ha recibido usted a uno para probar 3, es bastante por ahora, ya que no necesita más; por consiguiente, puede usted dar largas a los demás, aunque sin negárselo.
Puede estar usted seguro, Padre, de que le ofrezco muchas veces y con mucho cariño a Dios, con toda su familia, sus trabajos y tareas; y no me contento con eso, sino que le recomiendo a la compañía que haga lo mismo, para que Dios sea su espíritu, su fortaleza, su anhelo, su virtud, su éxito y su gloria.
Por lo que a mí respecta, soy en su amor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión ________ 2.
El cardenal Durazzo. 3.
Juan Lavanino nació el 27 de diciembre de 1641 en la diócesis de Génova, entró en la congregación de la Misión en Génova el 9 de octubre de 1659 hizo los votos el 20 de octubre de 1667. 461
Tomo VII · página PDF 461VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.