Carta · tomo VII

A UN HERMANO DE LA MISIÓN

Tipo
Carta
Tomo
VII
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572
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2954 [2854,VII,572-574] A UN HERMANO DE LA MISIÓN París, 28 mayo 1659 Mi querido hermano: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Recibí su carta, por la que me enteré de las preocupaciones que está sufriendo.

Estoy seguro de que Dios le hace sentir de ese modo las desagradables consecuencias de un cambio que usted mismo buscó, ya que acostumbra dar a conocer a los que han decidido ponerse a su servicio que su verdadero descanso está en la obediencia y nunca en el cumplimiento de su propia voluntad.

Acuérdese de que jamás conocerá usted la calma de espíritu en el seguimiento de Nuestro Señor si no renuncia a usted mismo, puesto que él nos dijo que hay que renunciar a sí mismo para poder ir detrás de él y llevar la cruz de cada día.

Ya habrá oído usted todo esto más de cien veces, pero todavía no ha aprendido esta lección; o por lo menos ha demostrado lo contrario con esa continua insistencia que pone en salir de..., a pesar de que le han dicho que tenga paciencia.

Encontraba usted allí algunas dificultades, pero le dije que las había por todas partes.

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Finalmente hubo que contentarle; pero ese contento no duró mucho, como usted mismo me indica.

Nuestro Señor llama yugo a la observancia de sus máximas para decirnos que se trata de un estado de sumisión y un estado duro para los que se lo quieren sacudir de encima, pero suave y llevadero para los que lo aman y se le sujetan de buena gana.

Mi querido hermano, si quiere encontrar usted la paz de su corazón y mil bendiciones de Dios, no dé oídos ni a su propio juicio ni a su voluntad.

Ya se los ha ofrecido a Dios en sacrificio; guárdese mucho de querer apropiárselos de nuevo.

Déjese conducir y esté seguro de que es Dios el que le conduce; pero ¿adónde?

¡a la libertad de sus hijos, a un cúmulo de consuelos, a un mayor progreso en la virtud y a su felicidad eterna!

Le digo todo esto porque me sigue usted proponiendo que le cambie; si no, habría imitado la bondad de Dios que nunca nos reprocha las faltas que nos ha perdonado.

No hubiera pensado en sus errores anteriores si no le viera ahora en peligro de volver a caer en ellos.

Por ________ Carta 2954.

— Archivo de la Misión, copia del siglo XVII 487

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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