Carta · tomo VII
A EDMUNDO JOLL Y, SUPERIOR DE ROMA
y a ser posible un sacerdote francés.
Por tanto, si lo aprueba Su Eminencia, después de que le haya expuesto usted sus razones, haga el favor de hacer partir cuanto antes al Padre Lejuge, para que pueda llegar a Roma antes de la época de mayor calor, y déle la carta que le escribo con esta finalidad.
La dificultad para este cambio podría estar en que se hubiera decidido ya el asunto de Córcega; pero, teniendo en cuenta la idea de Su Eminencia, de que conviene que el superior sea francés, parece que es conveniente que el Padre Jolly envíe algún francés de Roma, sustituyéndolo allí el Padre Lejuge.
Queda la dificultad de los tres italianos, o por lo menos de dos, ya que tendrá que dar usted alguno de su seminario, según me dice.
No sé si el Padre Jolly o el Padre Martin se lo podrán proporcionar; le escribo sobre este asunto al Padre Jolly.
¿Está suficientemente hecho el Padre Pinon para ser su segundo?
¿Y quién le ayudará en las misiones?
Conviene que obre usted en este caso, como en todo lo demás, con la mayor humildad y mansedumbre que le sea posible y con el consejo de sus consultores (Dios está de ordinario en las resoluciones que se toman con ellos) o, por lo menos, con el del admonitor 4.
Su muy humilde servidor, VICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Pesnelle, superior de la Misión de Génova. 2957 [2857,VII,578-581] A EDMUNDO JOLL Y, SUPERIOR DE ROMA París, 30 mayo 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Mandé entregar al señor abad Ribier su carta y su expedición.
No nos ha enviado todavía las 11 libras que cuesta.
Convendrá ________ 4.
Todo lo que sigue a las palabras «La dificultad para este cambio» es de mano del santo.
Carta 2957 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 491
que ponga usted a cargo de los externos los portes de sus breves, bulas y paquetes, ya que no tenemos por qué pagarlos nosotros.
Le agradezco el extra tempora para el hermano Butler, que también recibí con su carta del día 5.
Todas las cartas que recibo de usted me dan nuevos motivos para alabar a Dios por su interés y por sus aciertos, acompañados siempre de la gracia de Dios.
No puedo expresarle el gozo que siento por ello ni mi agradecimiento a la divina bondad, a la que le encomiendo muchas veces para que acepte conservarle y bendecirle cada vez más.
Y a propósito de esa conservación, estamos llegando a la época de más calor, que tan mal le sienta a usted.
Ya le rogué y vuelvo a rogarle ahora que salga de Roma, que vaya a pasar una temporada a Palestrina o a Frascati, dejando el cuidado de la casa y de los asuntos a alguno de los que juzgue usted más apropiado para ello y que no haga nada sin su consentimiento.
Como el señor cardenal Brancaccio estaba en Roma cuando usted me escribió, me imagino, que cuando reciba usted la presente, estarán ya concluidos o muy adelantados los asuntos por los que tanto le estuvo esperando.
No sé con certeza si la señora duquesa de Aiguillon desea la conmutación de su voto de Loreto.
Todavía no la he puesto al corriente de lo que usted me escribió; esperaré a hacerlo a que el Papa conteste a la propuesta que le iba a hacer el señor cardenal datario 1.
Sea lo que fuere lo que ordene Su Santidad, le ruego que no haga usted nada sin saber las intenciones de dicha señora en el cumplimiento de su fundación, tanto para el pasado como para el futuro.
Le envío una carta que me escribe el señor abad de Vaux, vicario general de Angers, que nos ha hecho muchos favores.
Si conoce usted a ese eclesiástico del que habla, podrá enterarse usted de sus disposiciones sobre el asunto de la carta; haga el favor de pasarme aviso de todo.
Es absolutamente necesario separar al Padre Lejuge del Padre Pesnelle; por eso le he rogado a este último que le envíe al otro lo antes posible.
A usted he de pedirle dos cosas, Padre.
Primero, que lo reciba en su casa con la mayor cordialidad que pueda; es capaz de muchas cosas, sobre todo en las tareas de las misiones; ________ 1.
Santiago Corradi. 492
y, si se le gobierna con cuidado, puede hacer mucho servicio a Dios y a la compañía.
Y como le quiere a usted mucho, espero que hará de él todo lo que quiera.
Y lo segundo que le pido es que envíe al Padre d'Eu o a algún otro sacerdote francés a Génova 2 por algún tiempo.
Los señores senadores de Génova desean hacer una fundación de cuatro misioneros en Córcega.
He expuesto las dificultades que veo actualmente para ello, tanto por parte del superior, que el señor cardenal 3 cree conveniente que sea francés, como por parte de los demás misioneros, que tienen que ser italianos.
Le ruego que piense en ello delante de Dios y que me diga su opinión.
Tengo miedo de que el Padre Pesnelle haya procedido con demasiada rapidez en este asunto.
Se quejan de él de que es demasiado rígido y que le gusta ahorrar demasiado en la comida de la casa.
Si cree usted conveniente decirle algunas palabras, como si salieran de usted, haga el favor de hacerlo.
Y sobre todo cuide de su salud.
Pido a Nuestro Señor que se la conserve.
Su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Jolly. 2958 [2858,VII,581] A JUAN PARRE, HERMANO DE LA MISIÓN París, último de mayo 1659 Mi querido hermano: Es ésta la segunda vez que le escribo a Laon, sin saber si ha llegado ya, pues no he recibido carta suya esta semana.
Me decía usted que pensaba ir allá uno o dos días después de escribirme su última desde Reims.
¡Quiera Dios que no le haya pasado nada malo!
Estoy preocupado por su salud desde que me dijo usted que ________ 2.
La parte de la carta escrita por el secretario terminaba aquí; lo siguiente es de mano del santo. 3.
El cardenal Durazzo.
Carta 2958 (CF).
— Archivo de la Misión. original. 493
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