Carta · tomo VII

A ANTONIO DURAND, SUPERIOR DE AGDE

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VII
Extensión
574 palabras
Página inicial
594
Ver tomo

2969 [2869,VII,594-596] A ANTONIO DURAND, SUPERIOR DE AGDE [1659)1 Participo de esa preocupación que usted siente por esa persona de la que me escribe 2, Me imagino que habrá hecho eso sin darse cuenta, pero creo que, cuando piense un poco en todas las circunstancias que ocurrieron en aquella ocasión, se dará cuenta de que no puede seguir así.

Y también usted, Padre, reconocerá que es una pequeña prueba que Nuestro Señor le ha enviado, para que se esfuerce más en atender a las personas que se le han encomendado.

Esto le hará ver cuán grande fue la bondad de Nuestro Señor al soportar a sus apóstoles y discípulos, cuando estaba en la tierra, y cuánto le hicieron sufrir los buenos y los malos.

También le hará comprender que los cargos tienen sus espinas, como los otros estados, y que los superiores que quieren cumplir bien con su deber de palabra y de ejemplo, tienen que sufrir mucho de sus subordinados, no sólo de los díscolos, sino incluso de los mejores.

Así pues, Padre, pongámonos en manos de Dios para servirle como es debido, sin pretender ninguna satisfacción de parte de las hombres.

Tomo VII · p. 594

Nuestro Señor nos la concederá en abundancia si trabajamos como es debido en ser más fieles en la observancia de las reglas, en la adquisición de las virtudes propias del verdadero misionero, especialmente en las de la humildad y de la mortificación.

Me parece, Padre, que convendrá que le diga a esa buena persona, cuando vaya a visitarle o en alguna otra ocasión, que haga el favor de avisarle a usted de sus faltas, va que en el cargo que ocupa es difícil que no cometa usted algunas, no sólo como superior, sino como misionero y como cristiano; que no tenga miedo de hacerlo, aunque al principio parezca que la naturaleza palidece o ruge, o se le escape a usted alguna palabra de impaciencia.

Es lo que les sucede de ordinario como primer movimiento a los mayores santos, en los que la animalidad, que siempre vive en el hom________ Carta 2969.

— Reg. 2. 139.

El original, nos dice ABELL Y, o.c., 1.

III, c.

XXIV, sec.

I, 346, era de mano del santo. 1.

Las cartas al P .

Durand del 18 de julio de 1659) y la del 29 de agosto del mismo año, nos hacen suponer que ésta es muy probablemente de 1659.

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Es ciertamente posterior al envío de Antonio Durand a Agde (1656). 2.

Quizás Francisco Brisjonc o el hermano Juan Thierry (cf. carta del 18 de julio de 1659) 505

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bre, quiere adelantarse a la razón, la cual, ayudada por la gracia, saca increíbles ventajas de las advertencias que se nos hacen por caridad.

También me parece que haría usted bien en manifestar de vez en cuando a los demás que le gustaría que le advirtiese de sus defectos su monitor, y que incluso vería mal que no le amonestase y que se abstuviese de escribirme a mí, tal como ordena la regla y como practican las comunidades bien ordenadas; y asegúreles que no leerá nunca las cartas que ellos me escriban ni las que yo les mande a ellos.

¡Ay, Padre!

¡Qué grande es la miseria humana y cuánta paciencia deben tener los superiores!

Acabo encomendándome a sus oraciones, que le ruego dirija frecuentemente a Dios por mí, para que me perdone las faltas incomparables que cometo todos los días en el cargo que tengo, a pesar de ser el más indigno de los hombres y peor que Judas para con Nuestro Señor.

Tomo VII · página PDF 506

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