Carta · tomo VII

AL SEÑOR DEMURARD

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VII
Extensión
897 palabras
Página inicial
605
Ver tomo

2975 [2875,VII,605-607] AL SEÑOR DEMURARD 1 París, 17 junio 1659 [Señor]: Es ésta la segunda carta que [me tomo] el honor de escribirle.

La primera [fue a] propósito de uno de sus hijos más jóvenes [que es]tudiaba en nuestro seminario de San Carlos; ésta se refiere a su segundo hijo, que se encuentra en desgracia con usted.

El conocimiento que tengo de su comportamiento me da la confianza de hablarle de él.

Le ruego que acepte mi intervención.

Hace unos dos meses vino por aquí a hablarme de la situación en que se encontraba.

Me dio a entender que tenía un beneficio, pero que no se sentía inclinado a llevar la vida eclesiástica, ya que tenía más inclinación por el matrimonio que por el celibato, y me pidió consejo para que le dijera lo que tenía que hacer.

No quise dar mi juicio sobre esta cuestión y me contenté con decirle que era un asunto que tenía que decidirse entre Dios y él y que, si hacía un retiro espiritual para consultar a Dios, había motivos para esperar que su divina bondad le diera a conocer su voluntad.

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Algún tiempo más tarde su,hijo mayor, al que no conocía, vino también a hablar conmigo para saber si podríamos recibir aquí a un joven rebelde contra la voluntad de su padre.

Le dije que, si así lo ordenaba el magistrado, lo recibiríamos.

Y efectivamente, habiéndonoslo traído, con permiso para encerrarlo, lo recibimos.

Ese joven [se dejó encerrar y] mandó a decirme a continuación que era el [que había venido] antes a pedirme consejo y que se veía maltratado de esa manera por haber [renunciado a su] beneficio. ________ Carta 2975 (C no F).

— Archivo de la Misión, minuta de mano del secretario.

El documento se encuentra en mal estado. 1.

Señor de Saint-Julien y tesorero de Francia en Lión. 513

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[Hice] que me lo trajeran y lo reconocí enseguida, me [contó] que había hecho ejercicios [espirituales] en San Sulpicio, en donde había decidido [con] el consejo de su director casarse antes que quemarse, según el consejo de san Pablo, y que, creyendo que no tenía que resignar su beneficio en manos de uno de sus hermanos, según deseaba usted, porque no lo consideraba bastante capaz, lo resignó en manos de una persona que lo era, para tranquilizar su conciencia, y que era ése el motivo por el que lo habían mandado arrestar.

Entonces le pedí a su hermano mayor que viniera a verme y le dije que, si me hacía caso, debería poner en libertad a su hermano, pues estaba seguro de que el parlamento, al escuchar sus razones, lo sacaría y que era preferible que su salida se debiese más que a la justicia, a su resolución y a la de usted.

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Accedió a ello después de haberse aconsejado de varias personas; hice que se abrazaran los dos en mi presencia y se marcharon juntos a la ciudad. [Me] siento a!hora con la obligación de suplicarle que perdone a este su segundo hijo, si es que acaso ha habido [alguna culpa] en él, aceptando la resignación de su beneficio [y el matrimo]nio que desea contraer, o restableciéndolo [en los derechos] que la naturaleza le ha dado y honrándolo [con su afe]cto paternal, por los siguientes motivos.

En primer lugar, porque así imitará la clemencia de Dios con nosotros, que somos sus hijos, y unos hijos ingratos y pecadores, recibidos por pura misericordia siempre que acudimos a él.

Segundo.

Su cualidad de padre que le mueve a querer a ese hijo, que parece no haber hecho nada que lo haga indigno de esa gracia.

Tercero.

Las circunstancias de su proceder, que le hacen más bien digno de elogio que de represión.

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Se sentía morir como un hombre que se ahoga y ha buscado los medios para salvarse; porque, si le desobedeció al poner su beneficio en manos de otro distinto del que usted le había ordenado, fue porque creyó que debía seguir más bien la intención de Dios y de la iglesia, que le obligaban a escoger al más capaz; y si se casa en contra de su voluntad, lo hace por un buen principio, que es para evitar ofender a Dios; lo hace porque está en edad para hacerlo, y lo hace porque se lo han aconsejado personas prudentes y piadosas.

Finalmente, señor, algún día sentiría usted mucho haber pues514

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to en el mundo a un hijo para abandonarlo luego, sobre todo si lo viera usted en la necesidad, por haber dado mayor ventaja, en perjuicio de él, a otros hijos que no son más hijos suyos que él.

Quizás me diga usted que [sería justo] excluirle de su sucesión.

Le [pido] a Nuestro Señor que le quite [esta idea] de la cabeza si se le ocurriera pensarlo por algún resentimiento natural.

Porque [atribuir] un bien patrimonial y temporal... exigido... en recompensa de un beneficio que es..., sería hacerse culpable de una [injusticia] manifiesta, si quisiera usted apoyarse en ello.

¡Que Dios no lo permita!

En nombre de Nuestro Señor, pida el consejo de algunas personas prudentes y desinteresadas para no hacer en este caso nada de lo que no le gustaría haber hecho en la hora de su muerte.

Es la humilde súplica que le hago, rogándole humildemente que me perdone por haberme tomado la libertad de escribirle sobre este asunto, que le toca tan de cerca.

El afecto que tengo por su servicio y por la felicidad de su familia me obliga a ello, ya que soy en Nuestro Señor su...

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