Carta · tomo VII
A FERMIN GET
las razones de su retiro; entre otras está la de que en París se ve obligado a ir a la taberna.
Pues bien, para que esto no suceda en Crécy, haga el favor de cuidar de él.
El quiere que se lo impidan.
Habla de darle quinientas libras.
Reciba usted lo que él le dé y vea entretanto si puede arreglarse con él, y él con usted.
Nos lo ha recomendado un sacerdote muy piadoso, a quien debemos muchos favores.
Soy en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión 2983 [2883,VII,617-619] A FERMIN GET París, 27 junio 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le confieso expresamente que hemos ido demasiado aprisa; pero la verdad es que nos dieron a entender que las cosas estaban preparadas de manera distinta de como están; parecía como si estuviera todo perdido si nos retrasábamos un poco.
Bien, no hay más que hablar; hemos cometido un error; otra vez estudiaremos más de cerca y con mayor detenimiento lo que tenemos que hacer.
Dios, que sabe sacar el bien del mal, hará que todo esto sirva para su gloria.
No hay que reparar un defecto con otro ni dejar el sitio en que ahora está, después de haber emprendido allí el servicio de Dios y de la diócesis.
Por consiguiente, tiene usted que continuar, por favor.
Si la obra empezada no resulta, no ha de depender de nosotros el que Dios 1 no la lleve a su perfección, ya que la Providencia nos ha comprometido a ella.
Siento mucho la enfermedad del señor obispo; le pido a Nuestro Señor que le sienten bien los baños que va a tomar.
Le agradezco muy humildemente al reverendo Padre Beaurème el honor que me concede al darle saludos para mí.
Le ruego que me encomiende a sus oraciones y que le ofrezca mis respetos. ________ Carta 2983 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 1.
Primera redacción: «con la ayuda de Dios, no dependerá de nosotros, sino de Dios». 523
Puede usted mandar que le envíen a Montpellier los manteos largos que se dejó en Marsella o recogerlos usted mismo cuando vaya por allí.
Es evidente que habrá que atender al mantenimiento de ustedes con los cuatrocientos escudos que le han ofrecido, tanto en lo que se refiere a la ropa y a los trajes, como a la comida.
Y si no basta con esta cantidad, habrá que indicar al señor obispo que no tienen ustedes con qué suplir por otra parte.
En cuanto a los ornamentos y libros que les faltan, hay que tener paciencia y pensar en lo que hacían Nuestro Señor y los apóstoles, que tampoco tenían, a fin de adquirir su espíritu y, en la medida de lo posible, la práctica de su sencillez y de su pobreza, confiando en la ciencia de Dios, que no dejará de inspirarle las cosas que tendrán ustedes que decir y que enseñar; esto es, se las enseñará por sí mismo, y no por los libros.
Sin embargo, no deje usted de pedirle al señor obispo las cosas que necesiten, lo mismo que le pido yo a Dios la abundancia de sus gracias para usted y para el Padre Parisy, a quien abrazo cordialmente; soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Get, superior de los sacerdotes de la Misión de Marsella, actualmente en el seminario de Montpellier. 2984 [2884,VII,619-622] A JUAN BARREAU París, 27 junio 1659 Mi querido hermano: [La gracia de Nuestro] Señor sea siempre con nosotros. [Recibí su] carta del día 3 de mayo, que me ha [alegrado mucho] al ver cómo se han amansado los turcos y cómo se van solucionando [los asuntos].
¡Bendito sea Dios!
Pero tengo miedo de que se trate sólo de apariencias.
Siempre hay motivos para temer por el dinero y que, [recordando] lo pasado, se empeñen en cobrar ________ Carta 2984 (CF).
— Archivo de la Misión, original.
Una rotura ha hecho desaparecer parte del texto. 524
lo que se les debe [a costa] de los franceses, cuando puedan hacerlo con ventaja.
Le escribo al Padre Le [Vach]er 1 que se informe de los barcos que vuelvan de Argel para ver si las cosas están seguras; yo les pediré aquí consejo a las personas entendidas y prudentes para ver si conviene enviar pronto al Padre Le Vacher con el dinero, o sólo una parte del mismo.
Esté seguro, mi querido hermano, de que deseo tanto como usted que termine todo esto.
Siento una gran pena, mucho mayor de cuanto podría decirle, de saber que está usted solo en medio de tantos apuros.
Pero hasta ahora Dios nos ha hecho ver que los retrasos anteriores eran del orden de su providencia y todavía no vemos con suficiente claridad cuál es su voluntad en la ayuda que usted espera (me refiero al tiempo y a la manera de dársela).
Solamente sé que, como no buscamos más que pura,mente su voluntad, nos concederá la gracia de encontrar en ella su liberación y su tranquilidad.
Entretanto le ruego que le dé paciencia para esperar un poco más.
Le doy gracias a su divina bondad [de que por su misericordia] haya usted podido mantener íntegro [su crédito] entre los esclavos, con los que tiene [tanta caridad].
Es de suma importancia que [vigile] usted para hacer siempre lo mismo.
Evite destinar el dinero para otros [fines distintos] de aquel para el que se le envió. [No saque] de una parte para dar por otra, sino deje a cada uno lo que le pertenezca, para poder devolvérselo en cuanto quiera.
Los deberes de justicia son preferibles a los de la caridad.
Y en cuanto a lo que dice que hay esclavos reclamados por los mercaderes, a quienes no puede usted negar las treinta piastras que les faltan para poder regresar, le diré que, si tiene usted dinero de sobra, esto es, de lo que es suyo, puede usted adelantarles algo; pero lo que no debe hacer es pedir prestado o sacarlo del dinero de otros, ni tampoco salir fiador ni comprometerse por ninguno; si no, estaríamos siempre volviendo a empezar y, lo que es peor, nos sería imposible librarle de sus deudas una vez más.
No hay que hablar de volver a hacer una colecta en París por usted.
Le toca a usted mantenerse o retirarse.
Mantenerse le resultará fácil, si me hace caso: no se mezcle en nada que no tenga que ver con su propio cargo, no se meta en tratos ni negocios con nadie del mundo, más que en cuanto le obligue a ello su oficio, ni emprenda nunca nada por encima de sus fuerzas. ________ 1.
Felipe Le Vacher. 525
[Sobre la comisión] que los señores de Gastines y de Campou le [quieren dar], puede hacerse de dos maneras: o bien convenciendo a los turcos y urgiéndoles [a hacer lo que] esos señores desean, o bien... sencillamente.
Creo que no debe usted encargarse de sus asuntos. [Más vale] seguir la primera manera, esto es, el camino de la persuasión.
Convendrá que ellos envíen [a otro] para sus asuntos en Argel.
Pero me parece muy prudente que actúe usted con ellos en forma de [propuesta], contentándose con exponer a las autoridades las razones y las intenciones de sus representados y urgirles a que las sigan, ya que entonces no podrán reprocharle de haberles comprometido a hacer nada en contra de su voluntad o de sus intereses.
Los ángeles cuidan de nosotros de esa manera: nos inspiran el bien mansamente y casi sin que nos demos cuenta, y nos dejan luego en plena libertad para hacerlo o para dejarlo.
Tengo motivos para pedirle que no vuelva a mezclarse en nada que no sean los asuntos del consulado, pues, además del comercio en que antes se metió por los diamantes y otras cosas, he visto que hace poco se encargó usted de hacer llegar perlas a Francia y le ha escrito de ello a su hermano.
Todo esto, mi querido hermano, es inconveniente y va contra la voluntad de Dios, que no le ha llamado allá más que para su oficio y no para comerciar.
Le pido a la divina bondad que le proteja y le bendiga.
Soy en su amor, mi querido hermano, su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al señor Barreau, cónsul de la nación francesa en Argel. 2885 [2885,VII,622-623] A EDMUNDO JOLL Y, SUPERIOR DE ROMA [Fines de junio de 1659] 1 [Padre]: [La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros]. ________ Carta 2985 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 1.
La frase alusiva a la partida de Génova del cardenal demuestra que la carta es del mes de junio, y como se necesitaban por lo menos quince días para la llegada del correo de Génova, no podemos escoger otra fecha más que finales de dicho mes. 526
[¡Bendito sea Dios por todos] los [pasos] que ha dado usted a propósito del asunto de Saint]-Méen, [así como por su] diligencia en el [permiso] para ordenarse el joven [que le] indiqué!
Se lo agradezco de todo c[orazón].
Devolveremos al señor... las diez pistolas que le dejó.
Espero a que acabe usted con el asunto de Loreto, para comunicárselo a la señora duquesa de Aiguillon.
Me he enterado de que el señor cardenal de Génova partió para Roma el 9 de este mes.
Creo que habrá llegado ya y que le ayudará en el asunto de la aprobación de las condiciones de nuestro voto de pobreza, en el que espero que intervendrá de buena gana y con fruto.
¡Quiera Dios que sea de tal manera que el accidente de los Mínimos 2, no pueda 3 ... a personas de toda condición y de cualquier país.
Siento gran alegría al saber las bendiciones que Dios concede a su familia y a sus tareas y pido a la divina bondad que les siga bendiciendo y dando fuerzas.
Soy en su amor, Padre, su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Jolly. ________ 2.
Los mínimos franceses tenían en Santa Trinità dei Monti, en Roma, un convento puesto bajo la protección de los reyes de Francia.
Al enterarse de que el nuevo vicario general de la Orden, Juan Guillard, se proponía ir a hacerles la visita, a pesar de que la anterior había sido hecha solamente seis años antes, algunos religiosos protestaron con vehemencia y declararon que no se someterían.
La visita se llevó a cabo y el visitador creyó oportuno tomar medidas rigurosas contra los descontentos.
Todavía no había acabado cuando Gueffier entró en el monasterio como agente del rey e impuso a dos de los mínimos de aquella casa que fueran a dar cuenta de sus actos a la corte del rey de Francia.
Era el 24 de mayo de 1659.
Fue aquel el origen del triste asunto que enfrentó durante dos años al poder pontificio y al poder real (Cf.
Archive des Affaires Etrang., Rome 137, pièces diverses, sobre todo desde el f.º 546 al f.º 576). 3.
De las seis líneas siguientes del original sólo quedan palabras sueltas imposibles de enlazar. 527
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