Carta · tomo VIII
AL SEÑOR DE SERAUCOURT
yendo que el señor Dulys había dirigido sus pensamientos a otra parte; y todavía no sé lo que ha pasado.
Hace mucho que no hemos visto a ninguno de sus representantes; y si su señor sobrino 1 ha recibido el encargo de tratar con nosotros sobre este asunto, todavía no nos lo ha comunicado; nosotros procuraremos no preguntárselo, ya que tenemos como máxima no actuar nunca más que pasivamente y no hacer nada para fundar en un lugar, porque queremos depender enteramente de la voluntad de Dios a quien corresponde llamarnos.
Es conveniente que nos conceda él la gracia de responder a su vocación, sin que nosotros nos adelantemos a ello.
Si su voluntad nos quiere en ese santo lugar, ya nos lo señalará por medio de los que tienen poder para llamarnos; y nosotros esperamos su decisión.
También espero de la misericordia de Dios las ocasiones de obedecerle, asegurándole que seré durante toda mi vida, según mi obligación en el amor de Nuestro Señor... 2. 2995 [2885,VIII,9] AL SEÑOR DE SERAUCOURT París,5 julio 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Nuestros padres de Sedán han recibido de su presencia y de su bondad un honor superior al servicio que le han hecho; todos nos sentimos obligados a respetarle y a reconocer los efectos de su gran caridad, muy por encima de los que jamás tendremos de Dios la gracia de poder hacerlo; pero Nuestro Señor será, si así le agrada, su mejor recompensa.
Les he comunicado a nuestras Señoras la idea que ha tenido usted de conceder su ayuda a la sobrina de la difunta se________ 1.
Hubo dos sobrinos de Pedro Dulys que abrazaron el estado eclesiástico: Carlos Dulys, que fue abad de Lunéville, deán de la iglesia de Brisach y canónigo de Saint-Dié, muerto en 1725; y Francisco Dulys, más tarde canónigo de Saint-Thiébaud de Thann. 2.
El canónigo Dulys no renovó sus propuestas (Cf. carta 2796, nota 1).
Carta 2995 (C no F).
— Archivo de la Misión, minuta del secretario. 13
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