Carta · tomo VIII

A ANTONIO DURAND, SUPERIOR EN AGDE

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VIII
Extensión
930 palabras
Página inicial
27
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3008 [2908,VIII,27-29] A ANTONIO DURAND, SUPERIOR EN AGDE París, 18 julio 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Siento mucho, lo mismo que usted, y con razón, la conducta del Padre Brisjonc y la del hermano Thierry 1.

¡Dios les conceda ________ 3.

Felipe Manuel de Gondi. 4.

El cardenal de Retz estaba desterrado, y las indagaciones de los agente de Mazarino le obligaban a mantener en secreto el lugar de su retiro. 5.

El secretario había escrito a continuación estas palabras, que fueron tachadas: «Lo que me urge a suplicarle muy humildemente que nos envíe su aprobación, es el motivo que hay para temer que el buen Dios no me soporte ya mucho tiempo en la tierra y que, si muero sin una aprobación, esto podía causar después no pocas molestias a la Compañía.

Tomo VIII · p. 27

Hago un acta de declaración, que envío a Su Eminencia, en la que expongo lo que acabo de decirle poco más o menos, que viéndome obligado a recurrir a Su Eminencia para la aprobación de dichas reglas y no sabiendo dónde está para tener esta última aprobación, aseguro a la Compañía que estas reglas son las mismas que han sido aprobadas por usted, y por el difunto señor arzobispo, y la exhorto a que las observe exactamente.

Y sea lo que pareciere (?), esto dependerá de la bendición que le plazca a Dios darle.

Y si le parece bien, concedernos la gracia que le pido, la cosa no tendrá ninguna dificultad; soy, en su amor...»

Carta 3008.

— Archivo de la Misión, minuta de mano del secretario. 1.

Juan Thierry, nacido en Cahors, recibido en la congregación de la Misión en Marsella en 1648, a la edad de 20 años. 28

Tomo VIII · p. 27

la gracia de abrirles los ojos para que vean el peligro en que están al seguir de esta forma los movimientos de la naturaleza rebelde, que jamás está de acuerdo con el espíritu de Jesucristo!

¡Qué difícil es, dice la Escritura, que vuelvan a levantarse los que caen después de haber sido iluminados! 2, Ciertamente, hay motivos para temer que se pierdan desgraciadamente, si abandonan el camino en donde Dios los ha puesto; porque, ¿cómo cumplirán con su deber en el mundo si no lo cumplen en la situación en que están, contando con la ayuda de tantas gracias de Dios y con los socorros espirituales y temporales de que carecerán lejos de su vocación?

No hay que extrañarse, sin embargo, de ver cómo alguno espíritus vacilan y se escapan; lo mismo acontece en las más santas compañías, y Dios lo permite para mostrar a los hombres la miseria del hombre, para dar motivos de temor a los más firmes y decididos, para probar a los buenos y para hacer que los unos y los otros practiquen las virtudes.

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Hemos de desear que ese buen sacerdote y ese pobre hermano conciben ahora un arrepentimiento de sus faltas pasadas, que propongan enmendarse de ellas, que se llenen de confusión, que se someten y que reparen el mal ejemplo que han dado.

Le pido a Nuestro Señor que les conceda esta gracia, y a usted, Padre, que les ayude a ello.

Así pues, si los ve en esta disposición, bien corregidos de su desorden, envíe al Padre Brisjonc a La Rose 3 y al hermano a Cahors; déles el dinero que necesitan para ir y cartas para los padres Chrétien y Cuissot, superiores, diciéndoles que ha recibido de mí la orden de enviárselos.

Y yo no dejaré en el primer correo de pasarles aviso y rogarles que los reciban.

Me indica a propósito de todo esto que la virtud de los padres Lebas y Dolivet les resulta a los demás un poco cargante, y lo creo; pero es a los que tienen menos disciplina, menos puntualidad, fervor y solicitud en su propio progreso y en el de sus hermanos.

Sí, Padre, su celo y su ejemplaridad le resultan molestos a quien no los tienen, ya que su vigilancia condena su cobardía.

Confieso que la virtud tiene dos vicios a su ________ 2.

Tomo VIII · página PDF 29

Heb 6,4-6. 3.

Francisco Brisjonc no fue a La Rose; dejó la Compañía aquel mismo mes de julio.

Renato Alméras lo recibió de nuevo el 17 de mayo de 1664. 29

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lado, el defecto y el exceso; pero el exceso es digno de alabanza en comparación con el defecto y tiene que ser mejor soportado.

Job se lamentaba ante Dios del rigor de sus castigos.

Sus amigos, que habían sido testigos de su justicia, creyeron que sus quejas no convenían a un hombre justo; les parecía que había en ellas cierto exceso y le reprendieron por ello.

Pero Dios se encolerizó; para aplacarle fue menester que aquel gran santo le ofreciese sacrificios por ellos.

Su virtud era tan grande y tan agradable a Dios que tenía razón al decir lo que decía, a pesar de todas las críticas de los demás.

¿Y por qué?

Porque eran como los que tienen los ojos legañosos o enfermos, que no pueden mirar los rayos del sol sin quedar cegados y ofuscados.

De la misma forma, como esos dos buenos misioneros llevan su virtud hasta un grado que los demás no pueden alcanzar, se imaginan éstos que hay en ellos cierto exceso, pero delante de Dios no es así.

Encuentran criticable su manera de obrar, porque no tienen el valor de imitarles.

¡Dios nos conceda a todos la gracia de encontrar en Nuestro Señor todo lo bueno que hay en lo que no es malo!

Tomo VIII · página PDF 30

Le agradezco, Padre, que haya ido a Montpellier en lugar del Padre Get y todas las cosas que me dice por escrito, que me han llenado de alegría.

Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor.

Tomo VIII · página PDF 30

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