Carta · tomo VIII
A GASPAR STELLE, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN GENOVA
Le doy gracias por el extra tempora que nos ha enviado.
En otra ocasión procuraremos tomar posesión del privilegio de dar dimisorias.
La señora duquesa de Aiguillon se ha quedado muy consolada al saber que su misa se dirá en adelante en Loreto, pero también muy sorprendida por el procedimiento que ha empleado la persona que ha tomado los mil seiscientos escudos 5.
Muy grande ha sido la alegría con que he recibido la gracia que nuestro Santo Padre ha concedido en favor de la canonización del gran siervo de Dios, el señor obispo de Ginebra 6, que nos hace esperar verlo declarado santo muy pronto.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor.
VICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de lo primera página: Padre Jolly. 3010 [2910,VIII,32-34] A GASPAR STELLE, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN GENOVA París, 18 julio 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Me ha alegrado mucho la carta que me ha escrito y la petición que me ha hecho, ya que parten de un corazón que pertenece totalmente a Dios y que quiere que no le falte nada a los servicios que usted le hace.
¡Bendito sea Dios por ese deseo que le da de ser un misionero completo y de unir en usted la ciencia con la virtud!
Gracias a Dios, ha trabajado por la una y por la otra, y está en camino de continuar lo mismo.
Ya ________ 5.
El abad Tinti. 6.
Todavía faltaban trece años para completar los cincuenta exigidos por la Iglesia entre la muerte de un siervo de Dios y su beatificación.
El Papa había concedido, el 21 de junio, la dispensa a esta regla.
Carta 3010 (C no F).
— Archivo de la Misión, minuta de mano del secretario. 32
tiene bastante para empezar con las funciones a la que Dios le ha llamado; eso es lo que nos pareció aquí, mientras estaba usted con nosotros, y eso es lo que les parece también a los que le tratan allí.
El deseo de aprender es bueno, con tal que sea moderado.
La virtud tiene siempre dos vicios a su lado, y ese empeño por saber puede ser vicioso por defecto o por exceso.
El suyo, gracias a Dios, no lo es por la primera causa; y para que tampoco lo sea por la segunda, acuérdese del consejo de san Pablo, que nos recomienda ser sobrios en la ciencia.
Basta con la mediocridad, y lo que se quiere tener por encima de ella es más de temer que de desear por parte de los obreros del evangelio, ya que resulta peligrosa: hincha, inclina a aparentar, a presumir y finalmente a evitar las tareas humildes, sencillas y familiares, que son sin embargo las más útiles.
Por eso Nuestro Señor tomó a sus discípulos que no eran capaces de hacer nada más que esas tareas.
Esté seguro, Padre, de que la experiencia le enseñará muy pronto lo que le falta.
Si no está ahora suficientemente instruido en las materias más difíciles y necesarias, como las que se refieren a la usura, al matrimonio, etcétera, puede tratarlas en la misión, en las conversaciones, cuando se refieren las opiniones comunes sobre las materias propuestas, o también en los intervalos de las misiones, cuando se tienen conferencias y se desarrollan todos los puntos oscuros.
Le escribiré al Padre Pesnelle que establezca allí esta costumbre, a fin de que pueda usted formarse perfectamente por ese medio y de esta forma caminar con seguridad en el servicio de las almas.
¡Cuánto hemos de agradecer a Dios que nos haya enviado. lo mismo que nos envió a su Hijo eterno, para su salvación!
Esperemos que, si trabajamos así con el espíritu de Nuestro Señor, nos dará las luces y las gracias que se necesitan para lograrlo.
Si no quiere saber más que a Jesucristo crucificado, si no quiere vivir más que de su vida, no dude, Padre, que será él mismo su ciencia y su acción.
Siga abandonándose en sus manos y confiando en su virtud y suficiencia; y le hará ver que no hay nada en el mundo tan grande y tan deseable como la justificación de los pecadores, nada tan santo como trabajar en 33
Tomo VIII · página PDF 33VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.