Carta · tomo VIII
A JUAN MARTIN, SUPERIOR EN TURIN
ello, nada tan apto para lograr un feliz progreso como la manera que Dios ha inspirado a la compañía, que tanto se parece a la que Nuestro Señor eligió para iluminar al mundo y conquistarlo para Dios.
Así pues, si aprecia la finalidad de nuestro pequeño instituto, apreciará también los medios que están señalados en nuestras reglas.
Y cuando dice que siente alguna falta de gusto por nuestras funciones, no se trata más que de un sentimiento de la naturaleza, que teme la confusión que podría sufrir si no supera o no iguala a los demás en la práctica y en el éxito.
No debe detenerse por ello, sino caminar cada vez más adelante en el amor a la humillación y en la tendencia a los oficios más bajos; porque de esta manera Nuestro Señor habitará en usted; él será como la cepa, y usted como el sarmiento que produce fruto y que cada vez dará racimos más abundantes que alegrarán al cielo.
Esta es la súplica que le hago.
Soy en su amor su muy humilde servidor. 3011 [2911,VIII,34-36] A JUAN MARTIN, SUPERIOR EN TURIN París, 18 julio 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Aunque no he recibido ninguna de sus apreciadas cartas, he sabido sin embargo que Dios ha bendecido singularmente sus trabajos en las últimas misiones y que por su gracia poderosa ha logrado usted muchas conversiones, y de las más difíciles y considerables.
¡Sea bendito por ello su santo nombre, y le conceda la gracia a ese pueblo que usted ha puesto en el buen camino, para que marche derecho por la práctica de las buenas obras que conducen al cielo, en donde tendrá usted una amplia recompensa por todas las que ha hecho y que le ponen ________ Carta 3011 (CF).
— Archivo de Turín, original.
La posdata es de mano del santo. 34
en situación de que una infinidad de almas le reconozcan algún día delante de Dios y entre ellos mismos como su segundo redentor!
Pero también se verifica en usted aquel proverbio que dice que nada se consigue sin esfuerzo, ya que ha sido tan grande el que ha empleado en reconciliar a los hombres con Dios y entre ellos mismos.
Incluso tengo miedo de que se haya cargado con demasiado trabajo y que sus fatigas hayan llegado al exceso, puesto que me han dicho que ha tenido usted algunos desfallecimientos y mucha debilidad.
En nombre de Dios, Padre, descanse bien en este intervalo y modere sus trabajos.
Demostrará mayor caridad conservándose bien para servir largos años al prójimo que consumiéndose enseguida por la salvación de algunos.
Esto es todo lo que tengo que decirle por ahora.
Nosotros, gracias a Dios, estamos bastante bien por aquí y todas las cosas siguen su ritmo ordinario, lo mismo que sucede también en las otras casas.
Pero, a propósito de las casas, es menester que le diga todavía unas palabras, que ya he escrito igualmente a algunos otros superiores: que es costumbre en todas las comunidades, particularmente en la nuestra, que cada sujeto tenga plena libertad para escribirle al superior general sin enseñar sus cartas al superior particular, por muchas razones y sobre todo para que pueda descargar su corazón y encontrar algún consuelo en las penas interiores que algunos sufren.
No tengo ninguna duda de que usted aceptará gustoso que todos los de su familia usen con toda franqueza de esta libertad.
A todos les abrazo y soy con todo mi corazón, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Será conveniente que dé a conocer a toda la compañía esta práctica.
Dirección: Padre Martín. 35
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