Carta · tomo VIII
A MARINO BAUCHER, HERMANO DE LA MISIÓN, EN SAINTES
3026 [2926,VIII,55-56] A MARINO BAUCHER, HERMANO DE LA MISIÓN, EN SAINTES París, 27 julio 1659 Mi querido hermano: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Mucho me ha consolado su carta y afligido su aflicción; pero, como ya sabe usted, si Dios es la causa de esos accidentes que nos privan de lo más querido que tenemos en el mundo, también en él encontraremos un remedio a nuestros dolores, conformándonos con su voluntad.
En ella, mi querido hermano, habrá buscado el consuelo de su corazón, oprimido por la pérdida de su querida madre, y allí encontrará sin duda un abundante alivio.
Le pido a Nuestro Señor que ocupe él para usted el lugar de padre y madre, y que le dé el descanso eterno a esa buena difunta, a quien he encomendado a las oraciones de esta comunidad; he hecho poner además una nota en la sacristía y le he encargado al sacristán que haga celebrar varias misas por su intención.
Hemos entregado ya sus cartas, y no he podido menos de dirigirle ésta para darle gracias a Dios, tal como lo hago, por haberle devuelto la salud y por haberle dado una gracia especial para servirle fielmente en la observancia de las reglas, la práctica de las virtudes, y abandonándose a su adorable providencia para todos los lugares y cargos a los que ella quiera llamarle.
Le veo bien dispuesto a todo ello en su carta, y ya lo sabía también por los informes que de usted me han dado.
Siga, mi querido hermano, dándole a Dios todos los afectos de su corazón, los anhelos de su espíritu y las obras de su manos, y espere grandes bendiciones de su divina bondad.
Pídale misericordia para mí, que soy en su amor su muy humilde y afectuoso servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión ________ Carta 3026.
— Archivo de la Misión, copia del siglo XVII 52
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