Carta · tomo VIII

A FRANCISCO FOUQUET, ARZOBISPO DE NARBONA

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VIII
Extensión
342 palabras
Página inicial
85 (PDF)
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3053 [2952,VIII,94-96] A FRANCISCO FOUQUET, ARZOBISPO DE NARBONA París, 29 agosto 1659 Señor obispo: Su carta me ha hecho admirar el celo incomparable que DiOS le da y los excesivos esfuerzos que se toma por la santificación de sus diócesis.

Es de desear que ese celo ardiente inflame a todas las almas que le han encomendado, y que su ejemplo llegue a los pueblos vecinos.

Tengo el consuelo de decírselo, porque espero ese feliz resultado de su santa conducta; pero también creo que debo decirle que tengo miedo igualmente de que cargue demasiadas cosas sobre su sagrada persona y que el cuerpo no pueda soportar por mucho tiempo las fatigas que el espíritu le impone.

Por eso, señor obispo, ________ Carta 3053 (C no F).

— Archivo de la Misión, minuta. 85

Tomo VIII · página PDF 85

me atrevo muy humildemente a suplicarle que las modere.

El espíritu maligno, que prevé la gloria que Dios sacará de su querida conservación, no desea otra cosa más que verle emprender muchas cosas al principio para verle derribado después.

Y aun cuando usted tuviera demasiadas fuerzas corporales para continuar el trabajo comenzado, él sabría utilizar su malicia para servirse de ese mismo trabajo para fatigar a su espíritu, sabiendo muy bien que, si lo aparta una vez de sus santas ocupaciones, le hará luego fijarse en otras más agradables y menos útiles, mientras que por el contrario, si acepta usted caminar tranquilamente en su tarea, logrará extender cada vez más los frutos de sus acciones apostólicas.

Le suplico muy humildemente que perdone a este su viejo y antiguo servidor la libertad que se toma para hablarle así.

En cuanto al mandato que nos da de mandarle algunos obreros, lo he recibido con respeto y sumisión.

Ya me habían pedido algunos sacerdotes de parte suya, aunque creí que se trataba de los de nuestra reunión de los martes.

Tomo VIII · página PDF 86

Pero, puesto que los quiere de nuestra compañía, procuraremos, señor obispo, enviarle dos cuando nos haga el honor de indicármelo.

¡Dios nos haga dignos de obedecerle y de responder a sus santas intenciones!

Deseo especialmente esta gracia para mí, que soy, en su amor...

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