Carta · tomo VIII

A DIONISIO LAUDIN, SUPERIOR EN LE MANS

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VIII
Extensión
754 palabras
Página inicial
198
Ver tomo

3153 [3048,VIII,198-200] A DIONISIO LAUDIN, SUPERIOR EN LE MANS París, 17 diciembre 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Convendrá que retrase la misión de Silli 1 hasta que haya acabado la que le mandó el señor obispo de Le Mans 2; y entonces le pedirá permiso para ir allá.

Creo que el Padre Wattebled se preocupará de que lleguen las dimisorias del hermano Descroizilles.

Tomaré nota de la dificultad que me propone, o sea, si se pueden celebrar misas de fundación fuera de los lugares en que están fundadas, sin permiso del obispo; cuando esté hecho, ya le indicaré la decisión.

Si el hermano Juan Proust quiere vender la casa que le pertenece para asistir a sus padres, puede hacerlo, enviando para ello un nombramiento del procurador al lugar.

Puede dejar esto a su discreción, sin aconsejarle ni disuadirle.

Apruebo de antemano lo que crea conveniente hacer.

Sobre el viaje de Poitiers, si le pide permiso para hacerlo, puede responderle que los superiores particulares no tienen facultad para dar ese permiso. ________ Carta 3153 (CF).

— Archivo de la Misión, original. 1.

Tomo VIII · p. 198

Silli-en-Gouffern, en los alrededores de Argentan (Orne). 2.

Filiberto Manuel de Beaumanoir de Laverdin. 181

Tomo VIII · p. 198

Es conveniente que usted y nosotros hagamos a veces algunos obsequios a las personas de calidad como esas de las que me ha escrito, y le ruego que se acuerde de ello; pero ahora es conveniente no mandarles nada; ya veremos dentro de algún tiempo.

No es de nosotros de quienes tiene que aguardar el Padre Brochard la decisión que espera, sino más bien del Padre d'Eu.

Deseo mucho el arreglo con los señores administradores y le pido a Nuestro Señor que nos haga dignos de esa gracia como más apropiada a nuestra profesión y a nuestra inclinación que la manía de los procesos, tan perjudiciales a los eclesiásticos; pero hay que ver el tiempo y las medidas necesarias para ello.

No tenemos ninguna persona de autoridad que nos pueda ayudar.

El señor gobernador no es de allí y está demasiado viejo para esperar que vaya; si fuese, se lo podríamos pedir.

Tampoco hay motivos para ponernos en manos de esos señores sin apoyo alguno.

Me habla usted del señor de La Bataillere como de un amigo que nos aprecia; alabo a Dios por ello; pero me han dicho que no tiene ningún crédito en la ciudad; por eso, creo que no hay motivos para apresurarse.

Tomo VIII · página PDF 182

Examinaremos oportunamente los artículos que nos ha enviado.

No puedo aconsejarle que retenga el contrato general, sea cual fuere el favorecido, ni tampoco que haga lo contrario.

Hay muchas razones en pro y en contra.

Las que me impiden acceder a que haga usted valer sus derechos son que ya tiene bastante trabajo que atender a los asuntos de la casa, y que no veo que, doblando el trabajo con esta sobrecarga, pueda dar abasto a todo.

Considero además que un colono general podrá conseguir bastante más de los subcolonos que usted; y si dichos subcolonos demuestran deseos de trabajar con usted mejor que con él, es porque esperan que los tratará mejor, que les hará más rebaja, que no les urgirá tanto y que pagará los gastos.

Por otra parte, no podrá usted hacerles entrar en razón más que a fuerza de amenazas y embargos y, cuanto más indulgente sea, menos le pagarán; si procede con algún rigor, por pequeño que sea, dirán que los trata peor que un colono general y gritarán que es usted un avaro y un tirano sin piedad ni misericordia.

Tomo VIII · página PDF 182

Así es como el espíritu del mundo trata a los sacerdotes, sobre todo los pobres, que se imaginan que los ecle182

Tomo VIII · página PDF 182

siásticos no tienen otra cosa que hacer más que atender a sus intereses.

Dígame cuándo acaba el contrato.

Me dice usted que valdría más contentar al señor fiscal en el rescate que no enfadarlo todavía más; hable de ello con el Padre Duval y si él opina que le pague usted dicho rescate, y esto se puede hacer sin tener consecuencias graves, hágalo.

Me habla usted de un hombre de 45 años que quiere dedicar su vida a la compañía; dígale si es para ser hermano o para considerarle como bienhechor, de qué condición es y qué es lo que sabe hacer.

Si tiene el proyecto de ser hermano y de entregar sus bienes, será preciso que los venda antes de ser recibido para que entregue el dinero; si no, no podría darle a usted nada después de ser recibido.

Soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Laudin.

Tomo VIII · página PDF 183

Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.

Volver arriba ▶ VicenPlay