Carta · tomo VIII
A UN SUPERIOR
3165 [3059,VIII,213] A UN SUPERIOR [Diciembre 1659 o enero 1660] 1 Encomiendo a sus oraciones el alma de nuestro buen Padre Perraud que nos dejó el 26 de diciembre, después de cuatro o cinco meses de enfermedad que, habiéndole servido de purgatorio, nos dan motivos para esperar que goza ahora de la recompensa de sus trabajos, ya que trabajó mucho tiempo y con fruto en la viña del Señor y en la práctica de las virtudes.
Haga, sin embargo, que su pequeña comunidad le rinda los deberes acostumbrados. 3166 [3060,VIII,214-215] LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE 4 enero 1660 Mi veneradísimo Padre: Permítame en este nuevo año saludar muy humildemente a su caridad y pedirle por este medio su santa bendición, para que me ayude a ser fiel a Dios, mientras quiera su bondad dejarme en la tierra.
Le suplico también muy humildemente, mi y veneradísimo Padre, que se tome la molestia de enviarme la persona en la que ha puesto los ojos para ejecutar el testamento que desea hacer la señora que le he indicado 1.
Tengo miedo de que venga sin que pueda darle esta satisfacción.
Le pido muy humildemente perdón, mi veneradísimo Padre, por la libertad que me he tomado de enviarle ese Jesús coronado de espinas.
El pensamiento de que estaba usted sufriendo unos dolores tan grandes me inspiró la idea de que nada podría aliviarlos mejor que este ejemplo y una medalla que ha enviado junto con unos rosarios aquella buena señorita que estuvo aquí enferma, a su regreso de Notre-Dame-de-Liesse. ________ Carta 3165.
— Manuscrito de Lyon.
Carta 3166 (CA).
— Archivo de las hijas de la Caridad, original. 1.
La señora de Glou (cf. carta 3172). 197
Permítame, por el amor de Dios, que le pida noticias de su salud, si aumenta la hinchazón de sus piernas, si disminuyen los dolores y si ya no tiene fiebre.
No puedo menos de decirle, con la confianza de una hija con su veneradísimo Padre, que creo absolutamente necesario que se purgue mucho, pero con cuidado, para suplir los defectos de la naturaleza que impide los sudores, ya que es muy peligroso provocarlos artificialmente, y es necesario que se alimente como enfermo por la noche, excepto el pan y el vino; pero las hierbas tienen mal jugo para producir sangre buena.
El polvo de Cornachín, 18 ó 21 granos solamente, de vez en cuando, es muy bueno para los niños y para las personas de edad, ya que no excita los humores y saca las aguas, pero sin resecar demasiado.
Me parece que la experiencia que tengo de este remedio puede darme el atrevimiento de proponérselo, con la seguridad de que no usará de él sin aviso.
Me gustaría mucho recibir noticias suyas, las que sean.
Me parece que Nuestro Señor me ha puesto en situación de soportarlo todo con bastante paz; y tengo que hacerlo, ya que tengo el honor de ser, mi veneradísimo Padre, su muy humilde y muy obligada hija y servidora, L UISA DE MARILLAC Dirección: Padre Vicente. 3167 [3061,VIII,215-217] A JUAN MARTIN, SUPERIOR EN TURIN París, 9 enero 1660 Padre: Le pido a Nuestro Señor que en este nuevo año renueve nuestros corazones en Su espíritu y nos una a él por toda la eternidad.
Recibí su carta del 19 de diciembre, que me renovó el dolor en que estaba por su fiebre cuartana, al ver que había recaído usted en ella.
Le suplicamos por su bondad que le ________ Carta 3167 (CF).
— Archivo de Turín, original. 198
libre de ella para su servicio 1.
Le ruego que haga por su lado todo lo que pueda.
Le doy gracias a Nuestro Señor de que el resto de la familia esté trabajando en las misiones y que trabaje con tanto fruto.
¡Quiera su misericordia bendecir cada vez más la obra y a los obreros!
Encomiendo a sus oraciones el alma de nuestro buen Padre Perraud, que falleció aquí el 26 de diciembre, después de cuatro o cinco meses de enfermedad; como ésta le ha servido de purgatorio, hemos de esperara que esté gozando ahora de la recompensa de sus trabajos, ya que trabajó muchos años en la viña del Señor y en la práctica de las virtudes.
Pensaba encomendarle estos últimos días al Padre Etienne y a nuestro hermano Patte como difuntos, pero han resucitado.
Los hemos tenido por muertos, pero Dios les ha conservado la vida como por milagro.
Nos escribieron de Nantes y de La Rochelle que habían perecido en el mar, al ir de una de esas ciudades a la otra; y un joven de París que iba en la misma barca y que, al verse en brazos de la muerte, se echó a una barquichuela en la que se salvó, escribió a su madre que, después de que ese buen sacerdote les dio la absolución general a treinta personas que iban en dicha barca, los había visto hundirse con toda la gente, de forma que ya no podíamos dudar de la verdad de aquel accidente.
Tomo VIII · página PDF 199Pero al día siguiente en que se nos comunicó la carta de aquel joven, recibimos dos del Padre Etienne, que nos han asegurado de lo contrario, diciendo que, después de haber pronunciado esa absolución, Dios les envió un soplo de viento tan favorable que les hizo evitar un banco de arena en donde iban a encallar y que, aunque estuvieron quince días en peligro inminente porque no tenían mástil ni velas, que había roto la tempestad, ni víveres, por no haber tomado más que para tres o cuatro días, ya que sólo se necesitan 24 horas para hacer ese trayecto, la bondad de Dios los condujo a San Juan de Luz con buena salud y con buen apetito, y finalmente a la Rochelle, donde están a punto de embarcarse en un barco grande que parte para Madagascar, con los padres ________ 1.
Primera redacción:temiendo que no le abandone en todo el invierno, si Dios no le libra, en contra de las apariencias, tal como se lo suplicamos por su bondad y por su servicio.
La corrección es de mano del santo. 199
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