Carta · tomo VIII
A SANTIAGO DE LA FOSSE, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN TROYES
el seminario, sepa lo que allí se observa, y pueda ayudarle con sus conocimientos si los necesitan.
Estará allí unos 7 u 8 días.
Luego esperamos que podrá partir.
Quizás pueda estar ya en Marsella para empezar la misión de Vins 2 a mitad de la cuaresma, poco más o menos.
Puesto que nos han enviado lo leones para que hagamos con ellos lo que queramos, haga lo que le señalé a usted y al señor de Saint-Jean.
Nada tengo que añadir a lo que le dije.
Hemos recibido un escudo para Pedro Lainé, llamado de Rosier, en la Capitana.
Se lo envío al Padre Huguier.
El señor de Saint-Jean me indica que irá a verle, hable confiadamente con él de sus urgentes necesidades.
Soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Padre Delespiney, superior de los sacerdotes de la Misión en Marsella. 3187 [3077,VIII,237-240] A SANTIAGO DE LA FOSSE, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN TROYES 7 febrero 1660 Le doy gracias a Dios por los sentimientos que le ha dado a propósito de lo que le escribí sobre las religiosas; estoy más consolado al ver que ha visto usted la importancia de las razones que la compañía tuvo al dejar su servicio para no impedir el que le debemos al pobre pueblo.
Y como desea usted ver con claridad el motivo que nos ha hecho aceptar la dirección de las hijas de la Caridad, al preguntar por qué la compañía, que tiene como máxima no ocuparse de las religiosas, se cuida sin embargo de esas hermanas, le diré: ________ 2.
Vins, localidad de la diócesis de Fréjus, donde había sido «fundada» una misión por la marquesa de Vins.
Carta 3187.
— Reg. 2, 80. 225
1.º Que no condenamos la asistencia a las religiosas, al contrario, alabamos a los que las sirven, como a esposas de Nuestro Señor que han renunciado al mundo y a sus vanidades para unirse a su soberano bien; pero no todo lo que es plausible en los demás es conveniente para nosotros. 2.º Que las hijas de la Caridad no son religiosas, sino hermanas que van y vienen como seglares; son personas de las parroquias bajo la dirección de los párrocos donde están establecidas y, si nosotros dirigimos la casa en que se educan, es porque los designios de Dios para que naciera su pequeña compañía se sirvieron de la nuestra; y ya sabe que Dios utiliza los mismos medios para dar el ser a las cosas que para conservarlas. 3.º Nuestra pequeña compañía se ha entregado a Dios para servir al pobre pueblo corporal y espiritualmente, y esto desde sus comienzos, de forma que al mismo tiempo que trabajaba por la salvación de las almas en las misiones, buscó un medio para atender a los enfermos con las cofradías de la Caridad; esto fue lo que aprobó la Santa Sede por medio de las bulas de nuestra institución.
Tomo VIII · página PDF 226Pues bien, como la virtud de la misericordia tiene diversas operaciones, también ha llevado a la compañía a diferentes maneras de asistir a los pobres: el servicio que hace a los forzados de las galeras y a los esclavos de Berbería, lo que hace por la Lorena en medio de su gran desolación y luego en las fronteras arruinadas de Champaña y de Picardía, en donde tenemos todavía un hermano dedicado continuamente a la distribución de las limosnas 1.
Usted mismo puede ser testigo de los socorros que han proporcionado a los pueblos de los alrededores de París, abrumados de hambre y enfermedad como consecuencia de la estancia de los soldados; usted mismo ha tenido parte en ese gran trabajo y ha creído que iba a morir en él 2, lo mismo que muchos otros, que dieron su vida por conservar la de los miembros doloridos de Jesucristo, que es ahora su recompensa y será algún día la de usted.
Las damas de la Caridad de París son también otros tantos testimonios de la gracia de nuestra vocación para contribuir con ellas a un gran número de buenas obras dentro y fuera de la ciudad. ________ 1.
El hermano Juan Parre. 2.
Cf. cartas 1611 y 1613. 226
Teniendo esto en cuenta y que las hijas de la Caridad entraron en el orden de la Providencia como un medio que Dios nos da para hacer con sus manos lo que no podríamos hacer con las nuestras en la asistencia corporal a los pobres enfermos y decirles con sus labios alguna frase de instrucción y consuelo para la salvación, también tenemos obligación de ayudarles a que progresen en la virtud para poder dedicarse mejor a sus ejercicios de caridad.
Así pues, entre ellas y las religiosas hay la siguiente diferencia: que las religiosas no tienen otro fin que su propia perfección, mientras que estas hermanas se dedican como nosotros a la salvación y al cuidado del prójimo; y si dijese que con nosotros, no diría nada contrario al evangelio, sino muy conforme con el uso de la primitiva iglesia, ya que Nuestro Señor se servía de algunas mujeres que le seguían y vemos en el canon de los Apóstoles que eran ellas las que administraban los víveres a los fieles y se relacionaban con las funciones apostólicas.
Si se dice que nosotros nos ponemos en peligro al tratar con esas hermanas, responderé que hemos tenido en esto todo el cuidado que se podía tener, estableciendo en la compañía la norma de no visitarlas jamás en su casa en las parroquias y ellas también tienen como regla mantener la clausura en sus habitaciones y no dejar entrar jamás a los hombres, especialmente a los misioneros; de forma que, si yo mismo me presentase allí para entrar, ellas me cerrarían la puerta; lo cual se observa con toda exactitud, por una parte y por otra, gracias a Dios.
Si ellas vienen aquí todos los meses a dar cuenta de su interior y a confesarse con uno de nuestros padres, ya sabe que hay dos o tres destinados a escucharlas, cuya edad y virtud están por encima de todo temor; y si nosotros enviamos algunos a los hospitales que hay aquí cerca 3, no es tanto por las hermanas que allí están empleadas, como por las demás personas que allí habitan y que Dios ha confiado al cuidado de la compañía en el alma y en el cuerpo.
Espero, Padre, que lo que acabo de responder a su dificultad no le parecerá mal, etcétera... ________ 3.
El Nombre de Jesús y los Niños expósitos. 227
Tomo VIII · página PDF 227VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.