Carta · tomo VIII

A SOR MATURINA GUÉRIN, SUPERIORA DE LA FÈRE

Tipo
Carta
Tomo
VIII
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254
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3200 [3089,VIII,254-256] A SOR MATURINA GUÉRIN, SUPERIORA DE LA FÈRE 3 marzo 1660 Mi querida hermana: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Recibí su carta y con ella una buena parte de su pena.

Es verdad que Dios nos ha quitado al buen Padre Portail, que murió el 14 de febrero, y que la señorita Le Gras estaba entonces en gran peligro y lo ha estado desde entonces.

Son dos golpes muy duros para su pequeña compañía; pero, como vienen de la mano paternal de Dios, hay que recibirlos con sumisión y esperar de su caridad que las hijas de la Caridad se aprovecharán de esta visita.

El es el que las ha llamado y el es el que las mantendrá.

Jamás destruye su obra sino que la perfecciona; y si ellas son fieles a su vocación y a sus ejercicios, siempre las bendecirá en sus personas y en sus trabajos.

Le ruego, hermana, que siga por su parte cumpliendo bien con su oficio y que permanezca en paz; si así lo hace, será más agradable a Dios que si obra de otra manera.

Gracias a Dios, la señorita se encuentra mejor.

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Su enfermedad ha consistido en una gran inflamación del brazo izquierdo, en el que ha habido que hacer tres incisiones.

La última se hizo anteayer.

Sufre mucho, como puede imaginarse; y aunque no tiene fiebre, no está fuera de peligro debido a su edad y a su debilidad.

Se hace lo que se puede por conservarla; pero es obra de Dios que, habiéndola conservado desde hace veinte años en contra de todas las esperanzas humanas, la seguirá conservando mientras sea conveniente para su gloria.

Ya le comunicaremos lo que vaya pasando con esa molesta enfermedad, lo mismo que a las demás hermanas que están lejos.

Le ruego, sin embargo, que esté tranquila por lo que pueda pasar, ya que lo contrario perturba el ánimo y disgusta a Dios, que gobierna todas las cosas con sabiduría y amor y pide de nosotros una total y amorosa resignación a sus designios.

Ciertamente, el gran secreto de la vida espiritual es poner en sus manos todo lo que amamos, abandonándonos a nosotros mismos para todo lo que él quiera, con ________ Carta 3200.— Registro titulado Recueil de pièces relatives aux Filles de la Charité. 18 (Arch. de las hijas de la Caridad). 243

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