Carta · tomo VIII
EDMUNDO JOLL Y, SUPERIOR EN ROMA, A SAN VICENTE
3223 [3106,VIII,275] EDMUNDO JOLL Y, SUPERIOR EN ROMA, A SAN VICENTE [Marzo 1660] 1 Los ordenandos que tuvimos a comienzos de la cuaresma y los que ahora tenemos son tan cumplidores en todos los ejercicios y los hacen con tanta devoción que estamos admirados.
Puedo decirle que, por lo que respecta a la modestia y al silencio! me parece que no haya nada más o muy poco que se pueda desear; de esta forma Nuestro Señor quiere darnos a conocer sensiblemente que solamente él es el autor de todos estos bienes. 3224 [114,XV ,143-145] A FERMIN GET, SACERDOTE DE LA MISIÓN, SUPERIOR EN MARSELLA París, 26 marzo 1660 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le envío una copia de las cuentas que me mandó usted, cuando su marcha a Montpellier, de las sumas que dejó en el cofre para los esclavos.
Pues bien, por las memorias que me ha enviado el Padre Le Vacher, me indica que se llevó de Marsella a Argel la suma de que se habla en la primera hoja, excepto las quinientas libras de Maturino Colin y veinte libras recibidas por el señor Guivar para Edmundo Guillaume, de las que no hace ninguna mención; además se llevó mil novecientas setenta piastras para el señor caballero de Brus, al que ha rescatado.
Y de las sumas de la segunda hoja se llevó cinco mil libras del dinero de las colectas, enviándonos la cuenta de cómo las ha empleado, y mil libras de las tres mil doscientas libras reci________ Carta 3223.
— ABELL Y, o.c., 1.
II cap.
II, sec.
VI, 1.ª ed., 240. 1.
El retiro para la ordenación del que habla esta carta parece que es el segundo de cuaresma; el primero se celebró el 16 de febrero.
Carta 3224.
— Copia sacada del «Recueil Nodet», publicada en los Annales de la C.
M. (1943-1944) 241-243.
Cf.
Mission et Charité 19-20 (1970) 143. 265
bidas para redimir a tres sacerdotes o religiosos esclavos, de los que ha libertado al Padre Buenaventura de Santa Cruz, que está ahora en Génova.
Parece también que ha dispuesto de ochocientas setenta y ocho libras, recibidas de los padres de la Merced.
Sin embargo, me parece que no me ha escrito nada de ello.
Si las veinte libras de Edmundo Guillaume siguen en su poder, le ruego que me las mande, para devolvérselas a ese pobre mozo que está aquí.
Como ya le hemos devuelto las ciento ochenta y nueve libras que su hermana enviaba a Argel y que el señor Delespiney empleó en ausencia de usted, hace tres o cuatro meses, pero sin enviarlas a Argel, esas ciento ochenta y nueve libras siguen todavía en su cofre; por eso le ruego que se las entregue a Juan Baguin, esclavo también de Argel, ya que hemos recibido aquí la misma suma de su padre.
Recibí su carta del 16.
Me parece muy bien que haya vuelto a tomar la dirección '.
Se lo agradezco y le ruego a Nuestro Señor que sea él mismo la suya.
Le escribiré al señor obispo de Montpellier según me indica.
Pero no podrá ser hoy 2.
Doy gracias a Dios de que los padres Delespiney y Beaure 3 hayan ido a empezar la misión de Vins.
Nada me dice del Padre Cornier.
Quiero creer que usted o él habrán ido a ayudarles.
No me parece mal la forma que ha propuesto de enviar dinero a Argel con seguridad.
Pero le ruego que no envíe nada del producto de las colectas sin que yo se lo diga.
Le había dado órdenes contrarias sobre ello al Padre Delespiney, pero es que no sabía una noticia que acabo de recibir, que proviene de muy buena fuente para que podamos creer que es verdadera: que el hermano Barreau 4 ha vuelto a hacer una de las suyas, perdiendo ________ 1.
Esto es, el cargo de superior de la casa. 2.
El 26 de marzo de 1660 era día de Viernes Santo. 3.
Santiago Beaure, nacido en Saint-Léonard de Noblat, diócesis de Limoges, en 1627, entró en 1656 en la congregación de la Misión; formaba parte de la casa de Marsella desde 1658. 4.
El hermano Barreau, clérigo de la Misión, titular del consulado de Francia en Argel, había cometido algunas imprudencias en varias ocasiones como consecuencia de su celo intempestivo y de una caridad mal ordenada con los esclavos cristianos; el bey de Argel o sus subordinados no le habían ahorrado las afrentas, lo cual hizo que por culpa suya sufrieran muchas humillaciones la religión católica y la nación francesa. 266
Tomo VIII · página PDF 266dos mil ochocientos escudos por su culpa.
Ya sabe que por la época en que fue usted a Montpellier partió un barco inglés de Marsella para Argel, por el que varios mercaderes enviaron diversas sumas a ese pobre hombre para redimir esclavos.
Cuando llegó el barco, el capitán hizo saber al cónsul el dinero que tenía para entregarle; el cónsul se quedó con una parte y le dejó el resto, fiándose de su palabra.
Pues bien, sucedieron dos cosas: la primera, que el cónsul redimió los esclavos que tenía orden de liberar y los devolvió a su país, sirviéndose para ello de algunos depósitos que tenía, con la esperanza de restituirlos con lo que le debía dicho capitán; pero éste sufrió una bancarrota de dos mil ochocientos escudos, que fue la segunda cosa que pasó.
Después de esto y de otras muchas faltas de este hermano anteriores a ésta, no tenemos que fiarnos mucho de su excesiva facilidad, por no decir ligereza.
Si le enviamos dinero, ¿no hemos de temer que seguirá abusando y que, en vez de pagar las deudas, contraerá otras nuevas?
Pensándolo todo bien, creo que convendrá retrasar esos socorros que pide; dígame cuál es su opinión.
Estoy esperando también a la señora duquesa de AiguiIlon, a la que he comunicado esta nueva pérdida.
El remedio sería enviar un nuevo cónsul y retirarlo a él.
Ya lo pensaremos.
Hemos recibido dieciocho libras para Dionisio Dubois, forzado en la Capitana; le ruego al Padre Huguier que se los dé.
Creo que es conveniente que escriba usted mismo al Padre Le Vacher, en Argel, y que le diga que, habiendo corrido por aquí el rumor de que él y el cónsul han cometido la falta que le he dicho con el capitán inglés, le ruego que le indique lo que ha pasado, ya que hemos creído conveniente no enviarles ninguna ayuda del dinero de las colectas hasta que se nos haya aclarado toda la verdad.
Le he enviado un paquete de libros árabes al Padre Delespiney para Túnez, adonde le pido que los envíe.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión 267
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