Carta · tomo VIII
A LA HERMANA MARGARITA CHÉTIF , SUPERIORA DE ARRAS
en disposición de hacer el viaje.
¡Bendito sea Dios de que me diga que sí en su última!
Me siento consolado por su disposición actual; venga, pues, hermana mía, en la primera ocasión que tenga.
Dígale, por favor, a la hermana que está con usted que le ruego mantenga las cosas lo mejor que pueda, en espera de otra hermana que le enviaremos cuanto antes, con la ayuda de Dios.
Procuraremos escogerla tal como indica usted que se necesita.
No es necesario que pase por San Quintín; venga acá directamente.
Le pido a Nuestro Señor que la conduzca felizmente y que sea el objeto de sus pensamientos y la regla de sus acciones.
Me encomiendo... 3255 [3132,VIII,295-298] A LA HERMANA MARGARITA CHÉTIF , SUPERIORA DE ARRAS 24 mayo 1660 Mi querida hermana: Mis incomodidades y mis ocupaciones ordinarias me sirven de excusa por no haberle contestado antes.
La respuesta que le dará a esa buena joven 1 que para entrar en su compañía quiere estar segura para toda su vida, es que esto no puede ser, que a ninguna se le ha dado esta seguridad y que no se le dará a ninguna de las que entren, por temor a que, relajándose en los ejercicios, se hagan escandalosas y se vuelvan indignas de la gracia de su vocación; pues, cuando esta desgracia cae sobre algún espíritu mal hecho, ¿verdad que es razonable cortar ese miembro gangrenado, para que no perjudique a los demás?
Sabe usted sin embargo, hermana mía, que a nadie se le manda fuera a no ser en muy raras ocasiones y sólo por faltas ________ Carta 3255.
— Conférences spirituelles tenues pour les Filles de la Charité par saint Vincent de Paul, t.
I, 639, carta 10. 1.
Juana de Buire, nacida en Arras en febrero de 1636, recibida en las hijas de la Caridad el 16 de junio de 1660, fallecida el 8 de agosto de 1686, después de haber dado ejemplo de las más maravillosas virtudes (Cf.
Circulaires des supérieurs généraux et des soeurs supérieures aux Filles de la Charité et Remarques ou Notices sur les soeurs défuntes, t.
II, p. 388). 294
graves y nunca por defectos comunes ni siquiera extraordinarios, a no ser que sean frecuentes y notables; aun entonces, esto se hace lo más tarde que se puede y después de haber soportado durante mucho tiempo las caídas de semejantes personas y empleado en vano los remedios indicados para su corrección.
Se emplea sobre todo esta caridad con las que no son del todo nuevas, y más aún con las antiguas, de forma que, si salen algunas, es porque ellas mismas se van, o por ligereza de espíritu, o porque, habiendo sido cobardes y tibias en el servicio de Dios, Dios mismo las vomita y las arroja antes de que los superiores piensen en despedirlas.
Lo que no sucede nunca, gracias a Dios, es que las que son fieles a Dios y sumisas a la santa obediencia salgan de la compañía, ni tampoco las que se portan bien, ni las que están enfermas; se hace todo lo que se puede por conservarlas bien a todas y se toman todos los cuidados posibles de las unas y de las otras hasta la muerte.
Así pues, si esa buena joven de Arras quiere decidirse a entrar con ustedes y morir allí, será tratada igualmente con gran bondad; pero, dígale, por favor, que ella es la que tiene que asegurar su vocación por medio de buenas obras, según el consejo del apóstol san Pedro 2; y para ello, tiene que apoyarse sólo en Dios y esperar de él la gracia de la perseverancia.
Y si quiere estar segura de parte de los hombres, es que por lo visto busca una cosa distinta de Dios, y habrá que dejarla y no apenarse por ello.
No dudo, mi querida hermana, de que se habrá sentido usted vivamente impresionada por la privación de su querida madre.
¡Bendito sea Dios!
Ya le habrá dicho usted que ha hecho bien en quitársela y que no quisiera que fuera de otro modo.
Todavía no tienen otra superiora.
Hemos nombrado al Padre Dehorgny como director en lugar del difunto Padre Portail; es el mayor de nuestros sacerdotes, de los más mansos, de los más prudentes y de los más aficionados a su pequeño instituto.
La hermana Juana Gressier, que asistía a la querida difunta, sigue con el oficio de asistente en la casa y es la que responde a las de fuera.
Me parece que todas están contentas y que todo va bien, gracias a Dios, en la ciudad y en los campos.
Ustedes ________ 2. 2 Pe 1, 10. 295
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