Carta · tomo VIII

A GUILLERMO DESDAMES, SUPERIOR EN VARSOVIA

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VIII
Extensión
704 palabras
Página inicial
298
Ver tomo

3256 [3133,VIII,298-300] A GUILLERMO DESDAMES, SUPERIOR EN VARSOVIA París, 28 mayo 1660 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Recibí su carta del 31 de abril, que me ha consolado mucho por ser un poco más larga.

Me siento muy feliz al ver el estado de su situación temporal y los remedios que ha buscado para solucionar las necesidades de su aldea y en el alma y en el cuerpo.

Ha hecho bien en cambiar el ecónomo y en hacer reparar las viejas construcciones de su parroquia, ya que había necesidad de hacerlo y veía que sería de provecho.

Siga de vez en cuando indicándonos cómo van sus asuntos, que no podrán ir más que de bien en mejor, si quiere Dios reafirmar esa paz que me dice se ha concluido por allí.

¡Bendito sea Dios, Padre!

Tengo una alegría que no puedo expresarle por todo ello, así como por la salud y el regreso del rey y de la reina.

¡Quiera su bondad darles a ellos y a todos sus estados una plena y verdadera tranquilidad!

Es de desear, Padre, que la unión del beneficio de Vitkiski se haga cuanto antes, mientras que Dios quiere conservar a Sus Majestades.

Tomo VIII · p. 298

Pero, en cuanto al modo, he aquí la norma ________ Carta 3256 (CF).

— Archivo de Cracovia, original. 296

Tomo VIII · p. 298

que se observa en Francia para las uniones: el titular del beneficio lo resigna en manos del obispo o del Papa, para que sea unido a la compañía; tras esta resignación, se obtiene el consentimiento del patrono y de las demás partes interesadas, si las hay, especialmente del obispo, cuando la unión se hace en Roma; y cuando la hace el propio obispo, la hace confirmar por la Santa Sede y a continuación se obtienen cartas patentes del rey, que acepta y autoriza esa unión, y finalmente se hacen registrar esas cartas en el parlamento.

El motivo de la unión puede ser la erección de un seminario, cuya dirección perpetua se encomienda a la compañía; pero la unión se hace con la misma compañía.

Dígame si las normas de allí son semejantes o difieren de las de Francia y en qué se diferencian.

Procuraremos tener preparadas a las personas que esperan para hacerlas partir lo más cerca posible del tiempo que se nos indique de parte de la reina, cuyas órdenes deseamos recibir.

Saludo muy cordialmente al buen Padre Duperroy y encomiendo a sus oraciones el alma del difunto señor abad de Chandenier, que murió en Saboya cuando volvía de Roma.

Tomo VIII · página PDF 297

Era una persona distinguida, sobrino del difunto cardenal de la Rochefoucauld, que con singular piedad se había retirado aquí hace cinco o seis años junto con su hermano, el señor abad de Moutiers-Saint-Jean, que ha hecho el viaje a Roma con él y que ha regresado hace algunos días con el Padre Berthe y otro sacerdote de la compañía que les acompañaba.

Este querido difunto era muy despegado de las criaturas, muy humilde y mortificado, muy recogido e interior, muy alegre, juicioso y ejemplar, totalmente de Dios y muy celoso del progreso del estado eclesiástico y de la salvación de las almas; en una palabra, no conocemos ninguno igual.

Su pérdida ha sido importante para la iglesia y muy grande para esta casa, a la que edificaba maravillosamente.

Esta tarde hablaremos de sus admirables virtudes 1, que son más bien las virtudes de Nuestro Señor, ejercida por él en este su servidor.

Quizás esto le haga preguntar si era misionero, a lo que le diré que lo era de corazón hace mucho tiempo, pero, como éramos muy indignos de tener como ________ 1.

La conferencia del 28 de mayo no bastó; la siguieron otras tres.

Tomo VIII · página PDF 297

Se nos ha conservado el resumen de lo que se dijo sobre las virtudes del santo abad (Cf.

Notices, t.

II, 515-539). 297

Tomo VIII · página PDF 297

hermano a semejante prelado, no lo recibimos en la compañía hasta un día o dos antes de su muerte; entonces lo solicitó con tanto empeño que fue preciso darle este consuelo.

Su cuerpo fue llevado a nuestra pequeña capilla de Annecy.

Todo lo que Dios hace está bien hecho; sin esa fe no nos podríamos consolar de semejante privación.

Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Desdames.

Tomo VIII · p. 300

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