Carta · tomo VIII

J. DE BREVEDENT A SAN VICENTE

Tipo
Carta
Tomo
VIII
Página inicial
334
Metadatos
Extraídos del documento
Ver tomo

3303 [3170,VIII,334-339] J.

DE BREVEDENT A SAN VICENTE Rouen, 30 julio 1660 Padre: Mis muy humildes saludos en Nuestro Señor Jesucristo.

La bondad infinita de Dios, a pesar de mis infidelidades, m¿ poca confianza y otros impedimentos, me han concedido su misericordia y ha disminuido la mayor parte de las miserias de mi espíritu.

Así se lo ha pedido usted y se lo agradezco todo cuanto puedo, suplicándole expresamente que le dé gracias con todo su corazón por ese beneficio inestimable concedido a mi miserable e indigna persona y que lo haga también por medio de sus amigos y siga pidiéndole que me dé la gracia de cumplir su santísima voluntad tal como él desea.

Dada mi situación, han creído conveniente que escriba algunos sentimientos y luces que Dios ha querido concederme a propósito de la herejía de los jansenistas.

Esto va dirigido a dar a conocer su situación presente, los medios para reconocerlos, las astucias que utilizan para pervertir a los fieles y finalmente lo que los católicos tienen que hacer para portarse como tales y defender a su madre iglesia en esta ocasión.

Tomo VIII · p. 334

Hay que conceder particularmente interés a Saint-Cyran, del que se ha tenido conocimiento por medio de usted.

Se lo oí decir un día en la iglesia de San Lázaro en la repetición de la oración y se lo dijo usted también al Padre Francisco Sevin, capuchino, guardián por entonces (según creo) del convento de Santiago de París, que me lo refirió hace doce o quince días en esta ciudad, a saber, que siendo amigo y familiar de dicho Saint-Cyran y haciendo oración juntos le dijo al final de la misma que había hecho una meditación muy hermosa, pero que sentía cierta dificultad en hablarle de ella; después de que usted le urgiera (que era lo que él quería), le dijo que la había hecho sobre estas palabras: Tempus destruendi, tempus aedificandi; tempus evellendi, tempus dissipandi 1; que con estas palabras Dios le había hecho ver claramente que hasta entonces Dios se había querido servir de la iglesia romana, pero que había llegado el tiempo en que la quería destruir y otras cosas por el estilo. en otra ocasión, golpeando con el pie decía: «Oh!

¡qué pena ________ Carta 3303 (CA).

— Archivo de Turín, original. 1.

Eclo 3,2. 342

Tomo VIII · p. 334

que no se haya sabido defender el descuidado de Calvino!»; entonces le respondió usted que estaba defendiendo a los herejes, pero él no le escuchó ni se corrigió por ello.

Pues bien, yo le pido ahora Padre que acepte que yo utilice esto y dé a conocer esas verdades a los que todavía no las saben, ya que pienso que podrán ser útiles a los católicos.

Esto viene a propósito de la estima que los de este partido procuran fomentar de sus autores.

Todavía sé otros detalles interesantes de Jansenio; y a este propósito se dice que el abad de San Germán 2 que estaba con la difunta reina madre 3, le conoció íntimamente durante los doce o quince años que fue un verdadero calvinista y que sabe gran numero de cosas muy importantes que él mismo tiene escritas y que está dispuesto a hacer imprimir, pero que está esperando para ello el permiso de la reina.

Creo que es porque, como en otras ocasionas manifestó sus sentimientos con demasiada libertad sobre el señor cardenal de Richelieu, le prohibieron hablar.

Y creo que haría usted a Dios y a la iglesia un buen servicio si le obligase a hacerlo y consiguiera que le dieran ese permiso.

Tomo VIII · página PDF 343

Las personas católicas y celosas de la defensa de la iglesia juzgan en esta ocasión que uno de los asuntos más importantes que hay en la iglesia de Dios al presente es el de las Carmelitas, ya que se trata de una de las Ordenes más santas y más perfectas y que mejor ha conservado el espíritu de su instituto, y creen que están equivocadas las del convento mayor. 1.º La autoridad de las personas más santas de la Orden como entre otras la hermana Margarita del Santísimo Sacramento que acaba de morir, la Madre Juana que está en Pontoise, que están del otro lado, han resistido a sus peticiones y han juzgado y dicho que eso sería la pérdida de su orden.

Pues bien, ya sabe usted cuánto peso tiene el sentimiento de las personas que tienen entrada al secreto de Dios y a sus oídos. 2.º No hay ningún peligro en seguir manteniendo las primeras reglas y las normas de dirección ya establecidas por el Papa, ya que nadie ha visto que se hayan separado de la per________ 2.

Enrique de Bourbon, obispo de Metz, abad de San Germain desde 1623. 3.

María de Médicis. 343

Tomo VIII · página PDF 343

fección de su orden y de su instituto y del espíritu de santa Teresa mientras se dejaron gobernar de esa manera; y se puede razonablemente juzgar y esperar que lo mismo ocurrirá en el porvenir, ya que no hay nada que demuestre lo contrario, pero no se puede tener esa misma seguridad con la nueva forma de dirección, ya que no hay ninguna experiencia de ella.

Pero además se vislumbra un peligro por esa parte, y no pequeño; pues, si la dirección cae en manos de esos dos abades que tienen la facultad de perpetuarse nombrando a otros a su voluntad, supongo que el de los dos que quede será católico (de lo cual no todo el mundo está seguro y muchos lo dudan), pero podrá nombrar a uno que sea jansenista, incluso en contra de su intención, tanto más cuanto que no lo conocerá (pues me imagino que no ignora usted que hoy muchos individuos no lo parecen, imo muy opuestos, pero lo son efectivamente y mucho más peligrosos) y, aunque no lo sea él, lo serán los que vengan detrás.

Y si el jansenismo entra en esa casa, ¡qué pérdida sufrirá la iglesia y que ventaja para ese partido herético!

Tomo VIII · página PDF 344

Pues bien, no vemos ese peligro en la otra parte, ya que son doctores de la Sorbona y de la parte sana y católica y totalmente opuestos a ese herejía; y no sólo es probable, sino seguro, que no nombrarán nunca a uno de los que, por su indignidad y corrupción, se han separado de su cuerpo y se muestran enemigos abiertos y decididos de su iglesia y de ellos mismos, a no ser que den tales seguridades de penitencia y conversión que pueda juzgarse que ya no hay en ellos peligro alguno; esto habrá de ocurrir no sólo en el presente, sino también en el futuro.

Otro inconveniente que hay es que, al comienzo, los obispos se entrometerán para imponer su dirección y superar de este modo las diferencias; y se dice que esto les pertenece de derecho en este caso y que las del convento mayor parecen desear que así se haga; al menos es lo que se teme.

Pues bien, si esto acontece, piense en qué peligro se vería esa orden teniendo en cuenta la situación de varios obispos, como los de Sens 4, Beauvais 5 y otros muchos. ________ 4.

Luis Enrique de Pardaillan de Gondrin (1646 a 19 de septiembre de 1674). 5.

Nicolás Choart de Buzenval. 344

Tomo VIII · página PDF 344

Otra razón es que no se aprecia ningún mal de parte del convento menor en este sentido, ninguna apariencia ni motivo de duda, ni siquiera una sospecha.

Pero con el mayor no sucede lo mismo, ya que, por no hablar de otros motivos, tenemos aquí en Rouen una casa de esta orden, que está a favor del convento mayor y que tiene una superiora que inspira muchos recelos, y con fundamento, a los buenos católicos, esto e;. mucho trato con la señora de Longueville, la gran protectora de los jansenistas de nuestra provincia y quizás de toda Francia, mucho trato con los padres del Oratorio e incluso con algunos de los que se ha advertido que había peligro y que eran sospechosos, y con buenos motivos.

Últimamente esta señora ha hecho predicar a una persona sospechosa en la fiesta del Monte Carmelo; y cuando se le ha querido amonestar por ello, ha disimulado y no ha querido sufrir las advertencias y ha mentido, diciendo que lo hacía por orden del padre rector de los jesuitas; lo cual se ha descubierto que era falso.

Lo que más desconcierta a las personas de bien en este asunto es que se dice que usted ha tomado el partido del convento mayor.

Tomo VIII · página PDF 345

Quiero creer que no ha notado usted allí ninguno de esos inconvenientes, o que ha visto otros mayores en la otra parte y en ésta algunos bienes que nosotros no hemos sabido ver.

Sin embargo, habiendo tratado de estas cosas con algunas personas de bien, muy católicas y a las que creo que Dios les ha dado el celo y la ciencia o las luces para defender los negocios o los intereses de la iglesia, y habiendo seguido en esto su parecer, confiando en la virtud y en la bondad que he observado que Dios ha puesto en usted, me he tomado la confianza y la libertad, con toda humildad, el respeto y la sencillez posibles, de manifestarle estas razones mal hilvanadas, tal como están, a fin de que las examine y vea si tienen alguna apariencia de razón; y si las juzga oportunas, le consulte a Dios lo que pasa, y en todo caso nos haga partícipes de las luces que Dios le ha dado en este asunto y que le han obligado a apoyarlas con su aprobación (si es así, de lo que no estoy muy seguro, y no se lo digo más que a usted, y por consejo de esas personas) a fin de que pueda dar satisfacción a quienes me han hablado de ello. 345

Tomo VIII · página PDF 345

Se ha dicho que la muerte del abad de Chandenier 6 había acontecido por permisión divina, a fin de que viese usted mismo en qué peligro estaba aquella orden con esa forma de dirección, tal como acabo de exponer.

Aquellos a los que Dios les ha dado esas luces creen que el remedio para ello sería (suponiendo que se encuentren razonables esas razones, apoyadas por algunas mejores todavía que Dios les dará a los que le quieran pedir esas luces) hacérselas presentes a Su Santidad y suplicarle que las examine y, si lo cree conveniente, ordenar que las cosas sigan de la misma forma que habían ordenado sus predecesores, y si cree q#e seria muy conveniente que se le enviase expresamente una o varias personas capaces de llevar a cabo esta negociación; pues, como he dicho, se opina que este asunto es uno de los más importantes que hay actualmente en la iglesia de Dios.

Otro remedio sería que la dirección recayese en los religiosos de la misma orlen, los carmelitas descalzos, en vez de caer en manos de los obispos.

En fin, Padre, me basta con haberle hecho pensar un poco a propósito de la orden mencionada.

Tomo VIII · página PDF 346

Y a examinará usted si estos pequeños avisos vienen de Dios y en este caso (si lo juzga conveniente) le hablará usted mismo y verá lo que él le dice.

Se dice que los poetas gozan de licencias especiales.

Espero que su bondad se las concederá todavía mayores a mi persona, tal como la conoce, para que pueda indicar mis impertinencias en este estilo y tan mal digeridas y desordenadas, con estas tachaduras, borrones, etcétera, sin haberlas vuelto a escribir.

Si cree conveniente responderme diciéndome algo, sobre todo del segundo artículo, a propósito de lo que le he dicho de SaintCyran, puede escribirme a esta ciudad, en la casa del señor párroco de San Nicolás.

Solamente estaré allí hasta el viernes próximo, pero, si no puede escribir tan pronto, él me enviará su respuesta adonde esté.

Soy con todo mi corazón y con todo el respeto que le es debido, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde y muy obediente servidor, J.

DE BREVEDENT sacerdote indigno ________ 6.

Luis de Chandenier, abad de Tournus 346

Tomo VIII · página PDF 346

VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

Volver arriba VicenPlay