Carta · tomo VIII
SOR JOLL Y A SAN VICENTE
que sería conveniente que yo tomase esa misma libertad.
Me pareció al principio que era en cierto modo obrar en contra del respeto que le debo; pero, habiendo reflexionado en la buena acogida y en el amor que demuestra usted a toda clase de personas, he creído que siendo su hijo había de tener tanta y más confianza en su bondad que ningún otro.
Confieso, mi veneradísimo Padre, que, si tuviese bastante fuerza sobre sí mismo por considerar siempre mi bajeza y mi nada, no tendría tanta temeridad para ponerme a escribir a una persona tan alta y tan santa, pero sufriría de buena gana pasar por mal avisado con tal de obtener lo que pretendo conseguir, la ayuda de sus oraciones, una elevación de su corazón hacia Dios por mí, un pequeño recuerdo de los más desventurados hijos que ha concebido usted en Jesucristo y recibido en su compañía, en la que espero, mediante la gracia de Dios, ser durante toda mi vida, señor y veneradísimo Padre, su muy humilde y muy obediente servidor, J UAN DE FRICOUR clérigo de la Misión Dirección: Padre Vicente, superior general de la Congregación de la Misión de Bons-Enfants. 3310 [3177,VIII,345-346] SOR JOLL Y A SAN VICENTE París, 5 agosto 1660 Padre: Mil humildes y respetuosos saludos en Nuestro Señor.
Tomo VIII · página PDF 352Tras haberme referido mi padre sus sentimientos y sus consejos por nuestra salida, he creído que le parecería bien que le diese cuenta de ella; le aseguraría, Padre, que hemos salido sin intención alguna de vender la casa; hubiera sido inútil, ya que mi padre estaba encargado de ella desde hace más de un año; el único motivo ha sido las continuas mortificaciones que teníamos de parte de las religiosas, por estar al cargo de la casa; y mi hermana, aunque con buenas intenciones en su vocación, ________ Carta 3310 (CA).
— Archivo de Turín, original. 352
sufría más que yo.
Y como la comunidad ya no la quería tener, ¿cómo no dejarla salir con su hábito de religiosa, si no tenía ningún otro?
Y aunque lo hubiese tenido, no sabía dónde retirarse, ni con qué mantenerse.
Y o creía que la naturaleza y la caridad me obligaban a acompañarla más que a ninguna otra y ponerme en manos de la Providencia, con la que me encontré enseguida por medio de la señora duquesa de Noirmoutiers 1, sin esperarlo y sin merecerlo, por lo que estoy muy confundida.
Actualmente estarnos con nuestro padre.
No obstante, si después de haberle dado a conocer nuestras intenciones, cree usted que debo volver a mi casa religiosa, no faltaré a ello, con la decisión por mi parte de seguir sufriendo todo lo que pueda, y dejaré a mi hermana con su hábito religioso, ya que estoy resuelta a no faltar a mi vocación y a seguir sus buenas instrucciones.
Por eso, Padre, esperaré con toda humildad sus órdenes, ya que soy con todo respeto, su muy humilde y muy obediente servidora.
Sor C.
N. del Santísimo Sacramento, r(eligiosa) i(ndigna) b(enedictina) J OLL Y Le envío nuestra obediencia, tal como mi padre ha querido que se la enviemos.
Dirección: Padre Vicente, general de los sacerdotes de la Misión de San Lázaro. 3311 [3178,VIII,346-347] EL CANÓNIGO LE MARESCHAL A SAN VICENTE [Agosto 1660] 1 Mi reverendísimo Padre: El provecho que sacan todos aquellos a quienes recibe usted en su casa para ser instruidos en el estado eclesiástico nos ha ________ 1.
Renata Julia Aubéry, esposa de Luis de la Trémoille, duque de Noirmoutiers, fallecida el 20 de marzo de 1679.
Carta 3311 (CA).
— Archivo de Turín, original. 1.
Fecha señalada al dorso del original por el hermano Ducournau. 353
parecido tan grande, cuando se han presentado a nosotros para ser recibidos en las órdenes, que me mueve a suplicarle que asista a este joven con sus buenas instrucciones.
Desea hacer un retiro de algunos días para venir luego a recibir el orden del subdiaconado.
Haga el favor, por consideración a nosotros, de tomar su dirección.
Aunque no tengo el honor de ser muy conocido por usted, estoy convencido de que recibirá favorablemente esta carta, ya que la escribo por un motivo de caridad en favor del portador de la presente, del que esperamos mucho por el buen carácter que tiene.
Espero unirme dentro de poco con el señor de Beausse, canónigo de esta iglesia de Evreux, para hacer ejercicios.
Será para mí una ocasión muy favorable para poder tratarle y asegurarle de viva voz, como lo hago al presente, mi reverendísimo Padre, su muy humilde y muy obediente servidor, L E MARESCHAL sacerdote, canónigo, y promotor de Evreux Dirección: Padre Vicente, superior general de la Misión de San Lázaro al final del barrio de Saint-Denis, en París. 3312 [3179,VIII,347] LA SEÑORA DE FLACOURT A SAN VICENTE 1 [Agosto 1660] Padre: Le ruego que escriba a las señora de Aiguillon para preguntarle si podría prestarme una habitación en su casa, aunque sea la más pequeña y la más humilde, con tal que sea de las que dan al jardín; es que no puedo dormir en la casa que hemos alquilado.
Estoy actualmente en casa de la señora de Brinvilliers, pero vendrá uno de estos días su cuñada y no tengo más remedio que salir.
No le pido a la señora de Aiguillon ________ Carta 3312 (CA).
— Archivo de Turín, original. 1.
María Sublet, esposa de Julián Le Bret, señor de Flacourt, consejero en el parlamento de París, fallecida el 29 de julio de 1686. 354
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