Carta · tomo VIII
EL SEÑOR PINON A SAN VICENTE
ridad que a mí, que soy con todo el respeto y sinceridad, su muy humilde y muy obediente servidor, SÉGUENOT sacerdote del oratorio Dirección: Padre Vicente, superior general de la Congregación de la Misión en París. 3329 [3195,VIII,366-367] EL SEÑOR PINON A SAN VICENTE Tours, 12 agosto 1660 Padre: La providencia de Dios, después de permitir que el Padre Alméras estuviese enfermo en esta ciudad a su regreso de Richelieu me ha ofrecido la ocasión tan ventajosa de tener el honor de conocer a una persona de tan alta virtud y santidad, apoyada en el fundamento de los mayores santos, que es una profunda humildad.
He procurado testimoniarle con mis humildes respetos la grandísima obligación que tengo contraída con él y con usted, que no podría pagar jamás, ya que va aumentando cada vez más hasta el infinito, debido a la gracia que me concede de soportar a mi hijo 1 en su santa compañía, a la cual suplico, con todo mi corazón, que Nuestro Señor siga protegiendo con sus santas bendiciones, así como también a las personas que son tan necesarias en su iglesia y que tanto bien hacen en el progreso de su mayor gloria.
No obstante, la satisfacción que he tenido por el honor de verlo se ha visto menguada al verlo tan mal como ha estado, sin poderle aliviar, a lo que estaba obligado, por no haber querido jamás hacerme el honor de aceptar mi hospedaje.
Espero, si Dios le concede la gracia de volver a Richelieu, que no me lo volverá a negar, tal como me lo ha prometido. ________ Carta 3329 (CA).
— Archivo de Turín, original. 1.
Pedro Pinon. 374
Y a le habrá manifestado que ha cambiado de plan y que, en vez de volverse a París, al ver los frecuentes desmayos en que cae, ha decidido regresar a Richelieu y ha partido hoy mismo en una camilla, en la que espero, con la gracia de Dios, que podrá llegar en perfecto estado.
Y o le manifesté un proyecto que tenía sobre mi hijo, su discípulo, que es que me sentiría muy tranquilo si pudiera ponerme de acuerdo con usted para asegurarle una pensión vitalicia, a fin de que después de mi muerte, que quizás esté cercana, ya que estoy en el ano climatérico que envía a tantas personas al sepulcro, no tenga necesidad, al estar lejos de aquí, de delegar ni de dar poderes a nadie para las particiones que podrían causar algún trastorno en la familia.
Me gustaría asignarle doscientas libras de todos mis bienes, mientras que Nuestro Señor le conceda la gracia de permanecer en su santa compañía, y en el caso de que se retirase de ella por causa de alguna enfermedad o algún otro motivo, trescientas libras.
Es lo que puedo hacer con los pocos bienes que poseo; y si lo juzga usted razonable, haga el favor de escribirle a fin de obtener su consentimiento, tal como yo lo hago con su permiso.
El mencionado Padre Alméras me ha asegurado que podría escribirle sobre este asunto y que él creía que me podría usted atender.
Con esto acabo mi presente manifestándole mis muy humildes respetos, suplicándole muy humildemente que los acepte y ofreciéndole mis muy humildes servicios con los de toda mi familia, haciéndome partícipe con su permiso de sus santos sacrificios, a los que me encomiendo con todo mi corazón; como ya le he dicho anteriormente soy su muy humilde y muy obediente servidor, P INON Dirección: Padre Vicente, general de los padres de la Misión de San Lázaro. 375
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