Carta · tomo VIII

A FERMIN GET, SACERDOTE DE LA MISIÓN, SUPERIOR EN MARSELLA

Tipo
Carta
Tomo
VIII
Página inicial
167
Metadatos
Extraídos del documento
Ver tomo

Nada nuevo tenemos por aquí.

Me encomiendo a sus oraciones y a las de toda la pequeña compañía, para que Nuestro Señor cumpla en ella y por ella su santísima voluntad, que me ha hecho en su amor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Padre Desdames, superior de los sacerdote de la Misión de Santa Cruz, en Varsovia. 3393 [133,XV ,167-168] A FERMIN GET, SACERDOTE DE LA MISIÓN, SUPERIOR EN MARSELLA París, 3 septiembre 1660 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Todavía no hemos podido obtener del señor de Grimancourt la orden que nos prometió sobre el recibo de las letras del señor marqués de Vins para su renta.

Va dándole largas para ganar tiempo, pero le meteré prisa con la ayuda de Dios.

Hemos recibido 12 libras para Dionisio Beauvais, 3 libras para el llamado Urbano Hanis, 3 libras para Juan Lavergne, todos ellos forzados en Toulon.

Le escribo al Padre Huguier que le dé a cada uno lo suyo, más 3 libras a Desloriers.

Todavía no nos ha llegado ninguna respuesta de los recaudadores de impuestos sobre el sueldo de los capellanes.

Tomo VIII · p. 167

El señor abad de Chandenier no quiere saber nada del señor Bernusset, esclavo, sino que le liberen y devuelvan a Francia por 500 escudos.

En ese caso, responde de lo que pueda faltar a los 400 escudos que ya ha enviado: o sea, los 100 escudos por un lado y los gastos hechos o por hacer para el viaje y demás derechos de esos 500 escudos, de forma que sean entregados constantes y sonantes al dicho Bernusset, suponiendo que ________ Carta 3393.

— Copia sacada del «Recueil Nodet», publicada en los Annales de la C.M. (1943-1944) 260; figura con el n.º 133 en el t.

XV del suplemento a la edición de COSTE.

Cf.

Mission et Charité 19-20. (1970) 167. 439

Tomo VIII · p. 167

no pueda hacerse nada para que su amo rebaje esa cantidad y quiera al menos dejarlo por esa suma.

He recibido cartas de Túnez; ya pensaremos en lo que hay que hacer para conservar aquel consulado.

Haga el favor de tomar 1.000 libras a cuenta de la suma de las colectas para asistir con ellas al Padre Le Vacher, de Túnez, y de esas 1.000 libras envíele los hábitos y demás provisiones que solicita y el resto de esa suma hágaselo llegar al mismo tiempo.

Luego veremos si esas colectas son para socorrer a dicho Padre Le Vacher, de Túnez, y también al consulado de Argel, tal como es el parecer de la señora duquesa de Aiguillon 1.

Si es así, no hay más que hablar.

De lo contrario, habrá que sustituir esos 1.000 francos con el primer dinero que enviemos a Túnez.

Acuérdese de ello, por favor.

Es necesario socorrer a nuestros hermanos de Argel, pero habrá que tener mucho cuidado para no tener ningún riesgo en la presente confusión.

Infórmese de antemano del éxito de la armada y haga el favor de advertírnoslo, y ya veremos.

Tomo VIII · página PDF 440

Todavía no he podido ver la memoria referente a los padres «cordeliers» 2; dígale al superior de los observantes que le pido otros ocho días para pensar en lo que él ha propuesto y para tomar una resolución sobre ello.

Soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión 3394 [3255,VIII,424-426] LEONARDO DANIEL A SAN VICENTE 1 Padre: No puedo dejar que pase esta ocasión sin escribirle; y aunque no haya recibido contestación a las precedentes, lo atribuyo ________ 1.

Bienhechora insigne de las dos misiones de Argel y Túnez. 2.

Los «cordeliers» y los «observantins» son dos ramas de la orden franciscana.

Carta 3394 (CA).

— Archivo de Turín, original. 1.

Nacido en Saint-Léonard (Haute-Vienne), entró en la congregación de la Misión el 27 de noviembre de 1644 a los 23 años de edad hizo los votos el 27 de noviembre de 1646; salió poco después. 440

Tomo VIII · página PDF 440

a mi indignidad y no me cabe en la cabeza que usted me haya rechazado.

Le pido por ésta una aclaración que me quite las preocupaciones.

Estoy seguro de que tendrá usted suficiente bondad para no rehusármela.

Como sigo teniendo por la gracia de Dios el deseo de conseguir mi salvación y dentro de mi debilidad procuro practicar las santas enseñanzas que me ha dado, estoy con cierto temor que me desazona mucho, a saber, de si los votos que hice cuando tuve el honor de ser de los suyos me siguen obligando fuera de su casa, ya que nunca he sido absuelto de ellos ni por usted ni por ningún otro; pues, si me obligan, estoy dispuesto a cumplirlos el resto de mis días y le pido la ocasión de ello con toda la sumisión posible en la seguridad que le doy de que intentaré reparar con mis servicios futuros mi desobediencia pasada.

Le ruego, Padre, que crea que mis palabras son enteramente sinceras y que en el estado en que estoy actualmente no busco más que a Dios y los medios para complacerle.

Tomo VIII · página PDF 441

Nada conozco que me obligue a hablarle con quejas y, aunque tengo el alma bastante ruin, la tengo sin embargo por encima de ese interés bastardo que tampoco podría encontrar por un camino cobarde.

No hay nada que me obligue a dejar el mundo sino la gloria de Dios y mi salvación; y, aunque haya sido un criminal, ni el pecado público ni la pobreza me obligan a romper con usted.

Y si no me obligan, le aseguro que por mi parte el motivo de la obediencia que le he declarado subsistirá mientras viva.

Digo más todavía: me gustaría que efectivamente me obligase, para encontrar una ocasión indispensable de obedecerle.

Tengo muchas razones que me obligan a hacerlo, pues, además de la equidad y del derecho, el final desgraciado que han tenido los que antes o después han dejado la Misión me da lugar para temer ese mismo castigo, ya que soy tanto o más culpable que ellos; y finalmente, tanto si duermo como si vigilo, soy más de la Misión que de mí mismo.

Le suplico, Padre, que me ilumine en esta materia y que arregle el resto de mi vida.

Tomo VIII · página PDF 441

Estoy dispuesto a partir para Burdeos, en donde veré al señor de Fonteneil, hombre muy virtuoso y muy celoso del estado eclesiástico, que ha establecido en aquella ciudad un seminario de sacerdotes para que le ayuden a dar misiones en la Gascuña, después de haber acabado con 441

Tomo VIII · página PDF 441

VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

Volver arriba VicenPlay