Carta · tomo VIII
A. N...
3397 [3258,VIII,427] A.
N...
Le he ocultado todo lo que he podido mi situación y no he querido darle a conocer mis achaques, por miedo a contristarle; pero, ¡ay, Dios mío!, ¿hasta dónde llegará nuestro cariño que no nos atrevemos a decirle la felicidad que tenemos de ser visitados por Dios?
¡Quiera Nuestro Señor hacernos más valientes y hacer que encontremos nuestro gusto en el suyo! 3398 [3259,VIII,427-428] EL CARDENAL LUDOVISIO A SAN VICENTE L'essermi ben nota l'etá, le faticbe ed il merito di Vostra Signoria mi da sufficiente motivo di scriverle e di persuaderla a lasciarci governare dai suoi buoni religiosi, che ben sanno quel che si deve, e quel che convenga alla di lei persona nel presente stato.
Il rimettersi dunque a loro. siccome io lo stimo per un atto ben corrispondente alla sua religiositá, cosi confido ch'ella la fará volentieri, come desidero; ed a suoi santi sacrifizii per fine affettuosamente mi raccomando.
Di Vostra Signoria alla quale confermo il mio singolarissimo affetto che porto a lei, ed al santo Istituto nel quale Nostro Signore ha voluto che ella abbia tanta parte, affettuosissimo servitore e sempre di voi.
C ARDINALE LUDOVISIO Roma, 4 settembre 1660.
Si ricordi sempre di me nelle sue sante orazioni e sacrifizii. ________ Carta 3397.
— ABELL Y, o.c., 1.
III, cap.
XXIII, 327.
Carta 3398.
— Arch. del departamento de Vaucluses, D 274, reg.. copia del original italiano. 444
TRADUCCION EL CARDENAL LUDOVISIO A SAN VICENTE Reverendísimo Padre: La edad, los trabajos y el mérito de su señoría me hacen tomar la pluma para rogarle que escuche a los buenos religiosos que le rodean; ellos saben lo que más conviene a su persona en la situación actual; póngase dócilmente en sus manos.
Puesto que se trata de un acto, a mi juicio, plenamente conforme con sus sentimientos religiosos, tengo plena confianza en que condescenderá usted con mis deseos.
Para terminar, me encomiendo afectuosamente a sus santos sacrificios.
Renuevo a su señoría el testimonio de mi más especial afecto, lo mismo que al instituto y a la fundación en que Nuestro Señor le ha dado una parte tan grande y me declaro para siempre su muy afectuoso servidor, C ARDINALE LUDOVISIO Roma, 4 septiembre 1660.
Acuérdese siempre de mí en sus piadosas oraciones y en sus santos sacrificios. 3399 [3260,VIII,429] A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN 5 septiembre 1660 No hay por qué extrañarse de las tentaciones que usted sufre; es un ejercicio que Dios le envía para humillarle y para inspirarle temor; pero tenga confianza en él.
Le basta con su gracia, con tal que huya de las ocasiones, que le manifieste su fidelidad y que reconozca su pobreza y la necesidad que tiene de su ayuda.
Acostúmbrese a llevar su corazón en las sagradas llagas de Jesucristo, siempre que se vea asaltado por esas impurezas; hay allí un asilo inaccesible al enemigo. ________ Carta 3399.
— COLLET, o.c., t.
II, 269. 445
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