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SAL VOCONDUCTO PARA LOS SACERDOTES DE LA MISIÓN ENVIADOS A CHAMPAÑA Y PICARDIA

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169 [103,XIII,324-325] SAL VOCONDUCTO PARA LOS SACERDOTES DE LA MISIÓN ENVIADOS A CHAMPAÑA Y PICARDIA 14 febrero 1651 De parte del rey.

Su Majestad está bien informado que los habitantes de la mayor parte de sus fronteras de Picardía y de Champaña han quedado reducidos a la mendicidad y a una extrema pobreza por haber quedado expuestos al pillaje y a la hostilidad de los enemigos y a la carga de alojamiento de todos los ejércitos; que muchas iglesias han sido saqueadas y despojadas de sus ornamentos y que, para sustentar y alimentar a los pobres y repasar las iglesias, muchas personas de su buena ciudad de París han dado grandes y abundantes limosnas, que utilizan muy provechosamente los sacerdotes de la Misión y otras personas caritativas enviadas a esos lugares, de forma que un gran número de pobres se han visto aliviados en sus necesidades y enfermedades.

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Pero, mientras ellos trabajan en esta tarea, los soldados y gentes de guerra, que pasan o se detienen en los lugares en que se encuentran dichos misioneros, roban y destrozan los ornamentos de iglesia y las provisiones de víveres, de ropa y de otras cosas que estaban destinadas a los pobres, de forma que, si ellos no tuvieran la protección segura de Su Majestad, les sería imposible continuar una obra tan caritativa y tan importante para la gloria de Dios y ayuda a los súbditos de Su Majestad.

Deseando contribuir a ella con todo lo que está en ________ hospital, luego en una casa bastante cerca del hospital, después cerca de SaintVictor, más tarde algo más abajo, y finalmente en la casa en donde viven actualmente los reverendos padres de la Merced, frente a los carmelitas.

En aquella casa fue donde los capellanes de las galeras residieron cerca de un año junto con nosotros.

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Desde que se compró esta casa en las afueras, los sacerdotes de la congregación de la Misión pusieron allí su residencia e hicieron levantar los edificios que ahora se ven, capaces de alojar a los capellanes, cuando estén en disposición de retirarse, como pueden hacerlo ahora, ya que el señor intendente de las galeras ha hecho aumentar su paga dos escudos mensuales desde principios del año 1666, dándoles además esperanza de que se la subirá más todavía, si cumplen bien con su deber».

Documento 169.

Colección Cangé, Reglements et ordonnances militaires .

XXVIII, fº 14 (Biblioteca Nacional, I: fr. 4.182, t.

XV , 45, f º 52). 388

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su poder, Su Majestad, con el consejo de la reina regente, su madre, prohíbe expresamente a todos los gobernadores y a sus lugartenientes generales en sus provincias y ejércitos, a sus mariscales y maestres de campo, coroneles, capitanes y otros jefes y oficiales que mandan sus tropas, tanto de caballería como de infantería, franceses y extranjeros, de cualquier nación que sean, que den alojamiento ni permitan que se alojen los soldados en las aldeas de dichas fronteras de Picardía y de Champaña, para las que dichos sacerdotes de la Misión pidan salvaguardia a fin de asistir a los pobres y enfermos, distribuyendo entre ellos los víveres que lleven, de manera que gocen de plena libertad para que puedan ejercer la caridad de la manera que crean conveniente y entre las personas que deseen.

Prohíbe además Su Majestad a todos los soldados que le quiten nada a dichos sacerdotes de la Misión ni a las personas empleadas con ellos o por ellos, bajo pena de muerte, tomándolos bajo su protección y salvaguardia especial.

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Y ordena muy expresamente a todos los magistrados, senescales, jueces prebostes de mercaderes y demás oficiales a quienes corresponda, que cuiden de la ejecución y publicación de la presente y persigan a los que falten a ella, de modo que su castigo sirva de ejemplo a los demás.

Quiere Su Majestad que se dé fe a las copias legalizadas de la presente lo mismo que el original.

Hecho en París, 14 de febrero de 1651. 170 [104,XIII,326-332] ACTA DE LA ASAMBLEA CELEBRADA EN SAN LÁZARO EN 1651 El infrascrito, Vicente Depaul, superior general de la congregación de la Misión, después de haber trabajado varios años en redactar nuestras reglas en el mejor estado que nos ha sido posible, deseando finalmente darles la última mano, convocado a unos cuantos superiores de nuestras casas y a otros más versados en las cosas de nuestro instituto, para recibir sus ________ Documento 170.

Archivo de la Misión, registro de las asambleas, copia. 389

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consejos sobre dichas reglas y sobre otros asuntos importantes para nuestra congregación, a saber, los padres Renato Almerás, superior de la casa de Roma, Esteban Blatiron, superior de la casa de Génova, Lamberto aux Couteaux, superior de la casa de Richelieu, Antonio Lucas, superior de la casa de Le Mans, Gilberto Cuissot, superior de la casa de Cahors, Luis Thibault, superior de la casa de Saint-Méen en la diócesis de Saint-Malo, Francisco Grimal, superior de la casa de Agen, Juan Bautista Le Gros, superior de la casa llamada pequeño San Lázaro 1, Antonio Portail, Juan Bécu, Juan Dehorgny, Pedro du Chesne, Juan Bautista Gilles, todos ellos sacerdotes de nuestra congregación, con los que empezamos el día 1 de julio del presente año de 1651 a tratar sobre nuestras reglas y sobre otros puntos, que hemos deseado sean redactados aquí por escrito, junto con las resoluciones tomadas sobre ellos, para que sean firmadas por todos los susodichos.

El primer punto fue sobre la dificultad que se nota en el uso de nuestros votos, que toda la asamblea ha estado de acuerdo en conservar.

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Y a fin de hacer que esta práctica sea más auténtica, se ha resuelto buscar incesantemente su aprobación por Su Santidad.

El segundo punto fue estudiar si era conveniente señalar algún tiempo entre nosotros para dedicar a los sujetos al trabajo de las misiones, como sería la edad de 50 ó 60 años, después de lo cual quedaría uno totalmente dispensado de dedicarse a las misiones, para poder trabajar en la dirección de los seminarios y en otras ocupaciones de la casa.

Toda la asamblea estuvo de acuerdo en que no había que decidir nada sobre este punto, sino dejarlo todo a la discreción del superior general.

La misma asamblea estuvo también conforme en que no se enviara tan pronto a los sacerdotes jóvenes a los ejercicios de la misión, por varias razones.

El tercer punto fue saber si no seria conveniente que en cada provincia de la congregación hubiera dos o tres sacerdotes de la misma celadores de la salvación de las almas y del trabajo de las misiones, que estuvieran continuamente ocupados en ellas sin detenerse en ninguna casa de la congregación, ________ 1.

El seminario de S.

Carlos. 390

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ni siquiera durante el intervalo ordinario de las misiones y de la cosecha, a no ser durante ocho o diez días, en los que se dirigirían al sitio en que reside el provincial o el superior general, para hacer allí ejercicios espirituales y dar cuenta de su trabajo.

Se opinó que no había que negárselo a aquellos a los que Dios les diese este movimiento, con tal que tuvieran las debidas disposiciones físicas y espirituales que requiere este trabajo.

El cuarto punto fue sobre la regla de la elección del superior general, que dice que él señalará por escrito dos nombres a la asamblea, entre las personas que juzgue más indicadas para sucederle, o si sería mejor que no designara a nadie.

La asamblea fue del parecer de que siguiere haciéndose lo que dice la regla, a no ser que en el futuro se observasen en ellos demasiados inconvenientes.

La quinta proposición fue si se debería ligar a nuestra congregación con un vínculo más estrecho a los señores eclesiásticos de la conferencia de los martes.

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La asamblea opinó que no, sino que se volviera a la antigua usanza de invitarles, lo mismo que a los seminaristas externos, a que vengan a la misión con nosotros; esta práctica parece que se ha interrumpido desde hace algún tiempo; pero que hay que hacer una buena elección entre dichas personas.

La séptima (sic) fue sobre la firmeza que debe tener la Compañía, en el sacramento de la penitencia, a propósito de las restituciones, para no dar la absolución más que después de que los penitentes lo hayan remediado o efectivamente o mediante promesa y obligación y por escrito.

Fue opinión común que era muy conveniente obrar de esta manera.

La octava, si había que seguir con la práctica de tener en todas las misiones la predicación de la mañana, el catecismo por la tarde y el catecismo mayor por la noche.

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Fue opinión común que, exceptuando a las misiones muy importantes, sería conveniente recortar el catecismo de por la tarde, que podría hacerse al atardecer, o solo — mezclando en él algunas pequeñas enseñanzas morales— o junto con el catecismo mayor, durante un cuarto de hora, sin subir al púlpito y que, en ese caso, el que dirigiese el catecismo mayor no hablase más que durante media hora. 391

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La novena fue sobre la extensión de las predicaciones.

Toda la asamblea estuvo de acuerdo en que de ordinario basta con tres cuartos de hora, y que es excesiva una hora, y que los superiores deberían procurar que se observase esto debidamente.

La décima fue saber si había que cumplir lo que se determinó en la última asamblea del 20 de octubre de 1642, página 10, a propósito del voto de no ambicionar cargo alguno en la congregación, ni aspirar a algún oficio o beneficio de fuera.

La asamblea opinó que había que observar lo que se indica en dicho artículo, pero sin que tengan que hacer ese voto todos los individuos de la congregación, sino sólo aquellos que el superior general juzgue capaces, con tal que sean sacerdotes, y esto después de haber terminado el segundo seminario; dicho superior general podrá sin embargo recibir ese voto antes del segundo seminario, con tal que hayan pasado al menos cuatro años desde el primer seminario.

También podrá retrasárselo incluso a los que hayan hecho el último seminario, si lo cree conveniente y no los considera aptos para ello.

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La undécima ha sido si habíamos de portarnos con nuestros hermanos con mayor mansedumbre.

Se ha opinado que la mejor manera de tratarlos era hablarles con mansedumbre, pero con firmeza para que cumplan con su deber.

Se ha resuelto que no se les dé tan fácilmente el habito negro, sino que habría que contar siempre previamente con el permiso del superior general para hacerlo así.

La duodécima ha sido si habría que determinar algunas penitencias para ciertas faltas particulares.

La asamblea juzgó que era conveniente hacerlo así y se ha indicado algo en un papel aparte, aunque todavía no se ha decidido nada.

En decimotercer lugar, durante dos o tres sesiones, se ha pensado en los medios de mantener y perfeccionar cada vez más a la congregación en gran caridad y unión; también se han señalado esos medios en un papel aparte.

Todo el resto del tiempo, hasta el día 11 de agosto de dicho año, se trabajó en redactar las reglas de la mejor manera posible, levantando acta por la que todos reconocen que están 392

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como hemos dicho y desean se las presente al señor arzobispo de París para su aprobación.

Y todos han firmado este acta.

Hecho en San Lázaro el 11 de agosto de 1651.

VICENTE DEPAUL, PORTAIL, FRANCISCO GRIMAL, LUIS THIBAULT, LAMBERTO AUX COUTEAUX, GILBERTO CUISSOT, PEDRO DU CHESNE A.

LUCAS, ALMÉRAS, J.

B.

GILLES J.

BÉCU Proposiciones presentadas al Padre Vicente, superior general, en la asamblea celebrada en París en 1651, en el mes de agosto, para el buen gobierno de la congregación, especialmente de la casa de San Lázaro, con sus respuestas 2. 1.

Convendría nombrar un director de los escolares, para que los formara en la piedad, comunicación interior y en hacer mejor sus estudios, y que los instruyere en la manera de predicar y de tener la catequesis con provecho.

Se encargará de ello el padre subasistente, si es que no lo puede hacer el padre asistente. 2.

Los días de fiesta y los domingos parece mejor retrasar la misa solemne hasta las ocho en vez de decirla inmediatamente después de las horas.

Así se ensayará durante algún tiempo. 3.

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Que dediquen algún tiempo el superior y sus asistentes al examen de los seminaristas, en presencia de su director, examinando también el provecho de los alumnos en los estudios y en la disciplina, para conocer a los aventajados, para que los menos hábiles para ciencias superiores se dediquen a otras materias y para que otros, si se cree conveniente, salgan de la congregación.

El asistente atenderá cuanto antes al cumplimiento de estos tres artículos. 4.

Como no conviene que los escolares tengan tanta familiaridad y trato con los mayores de la congregación, ver si conviene que los sacerdotes mayores intervengan en sus conversaciones diarias.

Hay muchos inconvenientes en separar a los jóvenes de los mayores.

Es preciso que los mayores nos entreguemos a Dios para servir de ejemplo a la juventud.

Sin embargo, se ensayará ________ 2.

Las proposiciones están en latín, la contestación está en francés. 393

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esta separación, teniendo los mayores su conversación aparte bajo la dirección de otro, que propondrá el caso. 5.

Quizás sería mejor para el provecho espiritual de los seminaristas, escolares y coadjutores renovar la práctica antigua de la forma de hablar en público, cuando se tenían sermones más acomodados para ellos ante el director sólo en las habitaciones del seminario y desde un púlpito más bajo que ahora, en vez de emplear personas escogidas para predicar, en una habitación más amplia y desde un púlpito elevado.

Me parece que será conveniente hacer lo que dice este quinto artículo sobre la manera de predicar. 6.

Convendrá emplear mayor cautela en cumplir con las obligaciones contraídas por la congregación, especialmente con la fundación del señor Vivien 3, del señor Calon 4 y otros, y que demostremos mayor gratitud con nuestros bienhechores.

Es absolutamente necesario cumplir debidamente con estas fundaciones y entrar en el espíritu de una mayor gratitud con nuestros bienhechores. 7.

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Parece que la congregación está obligada, como testimonio de gratitud, a colocar en el aula de San Lázaro, entre los personajes ilustres, el cuadro del difunto señor prior y poner en la iglesia un epitafio en su memoria.

Le ruego al Padre Portail que dé las órdenes oportunas para que se ejecute este artículo y los demás. 8.

Convendría nombrar todas las semanas a alguno para que celebrase la misa por los fundadores y bienhechores.

Le ruego lo mismo a propósito de la misa por los bienhechores. 9.

Cuando uno ha emprendido alguna gestión y es enviado a otro sitio por alguna necesidad, sin acabar esa gestión, parece justo que se encargue por escrito a otro de acabarla, por no haberlo hecho así, han fracasado muchas buenas iniciativas.

Habrá que tener en cuenta la ejecución de este artículo. 10.

Parece que no resultan tan útiles las conferencias espirituales por la noche, sería mejor hacerlas en otro tiempo. ________ 3.

Nicolás Vivien, consejero real, entregó en 1632 la cantidad de 10.000 libras para fundar la obra de las misiones en Toulouse, Burdeos y Provenza (Arch. natio.

MM 538, fº 292 v.).

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En 1636 añadió la renta de 200 libras (Ibíd.

Y 176 fº 383 v.). 4.

Cf. t.

I carta 25. nota 2. 394

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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