Documento · tomo X
APROBACIÓN DE LAS REGLAS DE LA CONGREGACIÓN DE LA MISIÓN POR LA ASAMBLEA GENERAL DE 1651
hacer observar y aprobar las reglas, tal como están, por miedo a que su omnipotencia le haga desear cambiarlas.
Medios.
Pedirlo a Dios; unión.
La reverenda madre de Chantal decía que ni los más santos, ni los más sabios, ni los grandes espíritus eran los más indicados para ser superiores, sino los espíritus ligados a su vocación, a la regla, etc.
Guardar siempre el secreto.
Que los asistentes hagan observar las reglas y se esfuercen en hacerlas aprobar. 172 [106,XIII,357-359] APROBACIÓN DE LAS REGLAS DE LA CONGREGACIÓN DE LA MISIÓN POR LA ASAMBLEA GENERAL DE 1651 11 agosto 1651 El que suscribe, Vicente de Paúl, superior general de la congregación de la Misión, atendiendo a que nuestro Santísimo Padre el Papa Urbano VIII de feliz memoria quiso concederme en la bula de erección de nuestra Congregación la facultad de establecer todas las normas y estatutos referentes al feliz régimen de dicha congregación, con tal que fueran lícitos y honestos y no contrarios a los sagrados cánones y constituciones apostólicas, a los decretos del concilio de Trento ni a nuestro Instituto, y que fueran aprobados por el ilustrísimo señor arzobispo de París, delegado de la Santa Sede Apostólica para este asunto, después de habernos dedicado con diligencia durante algún tiempo, con la ayuda de Dios, a la formación de unas reglas y constituciones necesarias y útiles a nuestro Instituto y después de haberlas redactado y puesto en orden, creímos oportuno convocar y de hecho convocamos a algunos superiores de nuestras casas que ahora existen, junto con algunos otros de los más antiguos que nos pareció tenían mayor experiencia en nuestro género de vida, el día 13 de octubre del año 1642, a saber los padres Juan Dehorgny, ________ Documento 172.
Tomo X · p. 357Archivo de la Misión, registro de las asambleas.
Texto en latín. 415
superior del colegio de Bons Enfants, Juan Bécu, superior de la casa de Toul, Lamberto aux Couteaux, superior de la casa de Richelieu, Juan Bourdet, superior de la casa de Troyes, Pedro du Chesne, superior de la casa de Crécy en la diócesis de Meaux, y en lugar de los ausentes a los padres Antonio Portail, Francisco du Coudray, Antonio Lucas, Leonardo Boucher y Renato Almerás, sacerdotes todos ellos de nuestra congregación, a quienes comunicamos estas reglas y constituciones; tras su consejo nos pareció entonces que todo este negocio no podría llevarse a cabo en todas sus partes, tanto por la penuria de tiempo como sobre todo por la necesidad de experimentar la práctica de estas reglas durante un tiempo más largo antes de ponerlas definitivamente por escrito.
Entretanto cuatro de los padres mencionados, Antonio Portail, Juan Dehorgny, Lamberto aux Couteaux y Renato Almerás, fueron delegados para estudiar y examinar conmigo estas reglas con mayor diligencia y madurez.
Pero para dar finalmente la última mano a una obra tan necesaria y tan útil para nuestra congregación, celebramos otra asamblea el día I de julio del presente año 1651 con algunos superiores de nuestras casas y algunos otros padres que nos parecieron más experimentados en nuestro género de vida, a saber: Renato Almerás, superior de la casa de Roma, Esteban Blatiron, superior de la casa de Génova, Antonio Lucas, superior de la casa de Le Mans, Lamberto aux Couteaux, superior de la casa de Richelieu, Gilberto Cuissot, superior de la casa de Cahors, Francisco Grimaldi, superior de la casa de Agen, Luis Thibault, superior de la casa de Saint-Méen, de la diócesis de Saint-Malo, Juan Bautista Le Gros, superior de la casa del pequeño San Lázaro, Antonio Portail, Juan Bécu, Juan Dehorgny, Juan Bautista Gilles y Pedro du Chesne, presbíteros todos ellos de nuestra congregación, con los que revisamos y examinamos con interés y diligencia dichas reglas y constituciones, y hemos juzgado con su consejo, tal como juzgamos en el Señor por las presentes, que son conformes con nuestro género de vida, con el fin y propósito de nuestra congregación y con las demás condiciones requeridas en la mencionada bula, que han estado acomodadas a nuestra práctica durante más de veinticinco años, y que en consecuen416
Tomo X · página PDF 414cia pueden ser presentadas al ilustrísimo señor arzobispo de París para su aprobación, a tenor de la bula mencionada.
Por todo lo cual, debidamente aconsejado por los anteriores, hemos creído necesario suplicar a dicho ilustrísimo señor arzobispo con toda la humildad, reverencia e insistencia que nos sea posible, como lo hacemos por las presentes, que se digne aprobar con su autoridad y con su benevolencia paternal, que tantas veces hemos experimentado, estas reglas y constituciones, tanto comunes como particulares, para que de esta manera puedan gozar de la robustez de la inviolable firmeza apostólica.
Y rezaremos como siempre a Dios nuestro Señor que sea él su gran recompensa.
En fe de lo cual hemos firmado las presentes con nuestra propia mano todos los mencionados presbíteros convocados para esta asamblea de dicha congregación.
En San Lázaro, en los suburbios de Paris, el día tercero antes de los idus de agosto del año 1651.
Vicente de Paúl, indigno superior general de la Congregación de la Misión, A.
Portail, Esteban Blatiron, Gilberto Cuissot, Luis Thibault, Renato Alméras, Juan Dehorgny, Juan Bécu, Lamberto aux Couteaux, Antonio Lucas, Francisco Grimal.
Pedro du Chesne, Juan Bautista Gilles. 173 [107,XIII,359-361] OBEDIENCIA PARA LAMBERTO AUX COUTEAUX Y A LOS QUE LE ACOMPAÑABAN A POLONIA 4 septiembre 1651 Vicente de Paúl, superior general de la congregación de la Misión, a nuestros queridos hermanos en Cristo de nuestra congregación, Lamberto aux Couteaux y Guillermo Desdames, sacerdotes, Nicolás Guillot, subdiácono, Casimiro Estanislao Zelazewski, clérigo y Santiago Posny, coadjutor lego, salud en el Señor. ________ Documento 173.
Firmado.
Archivo de la casa de Cracovia, original.
Texto en latín. 417
Puesto que es nuestro deber, según la bula de creación de nuestra congregación, dedicarnos a la salvación de nuestros prójimos, según la forma allí indicada y las reglas de nuestro Instituto, en cualquier parte del mundo adonde nos llame la divina Providencia, y como desde hace algunos años la serenísima señora Maria de Gonzaga, reina de Polonia, esposa del invictísimo y serenísimo Casimiro, rey de Polonia, se dignó pedir algunos de los nuestros para que marchasen al reino de Polonia para que se dedicasen a nuestras tareas y funciones con el beneplácito de los ilustrísimos y reverendísimos señores obispos de aquel país, trabajando en la viña del Señor, el infrascrito, deseando secundar con toda humildad y la reverencia debida y según nuestras pobres posibilidades los mandatos de tan ilustre Princesa, informado de vuestra rectitud, suficiencia y experiencia, os designo y delego y os envío por las presentes para que, en atención a los mandatos de dicha Reina serenísima, viváis según las reglas de nuestro Instituto y pongáis todo vuestro empeño en trabajar en las funciones de nuestra congregación.
Tomo X · página PDF 416Os mando que prestéis en todo obediencia y reverencia en el Señor al Padre Lamberto aux Couteaux, a quien por las presentes nombro y delego para vuestra dirección y gobierno temporal y espiritual; para ello le concedo la debida autoridad y facultad para aceptar fundaciones y casas, para hacer contratos y desempeñar otras funciones semejantes con los externos, según lo juzgue necesario para bien de nuestra congregación en dicho reino de Polonia, confiándole mi representación en todas y cada una de las funciones relacionadas con esto, según las normas de nuestro Instituto y por el tiempo que nos parezca oportuno, hasta que se lo revoquemos.
Además, rogamos encarecidamente a los ilustrísimos y reverendísimos señores prelados, a los párrocos y a todos los encargados de las diversas iglesias, que os permitan, cuando paséis por sus distritos, celebrar la misa y recibir los sacramentos, constándoles que estáis totalmente inmunes de toda censura e irregularidad eclesiástica.
Rogamos también a todos los príncipes, virreyes, gobernadores, alcaldes de las ciudades, a los guardias de fronteras, caminos y puestos, que se dignen concederos permiso para ir y venir libre y seguramente por sus tierras, por amor a Nuestro 418
Tomo X · página PDF 416VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.