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CARIDAD DE MUJERES DE CHATILLON-LES-DOMBES

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cuatro veces al día, y un asistente a los que estén en peligro de muerte y no tengan a nadie para velarlos 13. 200 [126,XIII,423-439] CARIDAD DE MUJERES DE CHATILLON-LES-DOMBES [Noviembre y diciembre de 1617] Puesto que la caridad para con el prójimo es una señal infalible de los verdaderos hijos de Dios y como uno de los principales actos de la misma es visitar y alimentar a los pobres enfermos, algunas piadosas señoritas y unas cuantas virtuosas señoras de la ciudad de Châtillon-les-Dombes, de la diócesis de Lión, deseando obtener de la misericordia de Dios la gracia de ser verdaderas hijas suyas, han decidido reunirse para asistir espiritual y corporalmente a las personas de su ciudad, que a veces han tenido que sufrir mucho más bien por falta de orden y de organización que porque no hubiera personas caritativas.

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Pero, como podría temerse que después de comenzar esta buena obra se viniera abajo en poco tiempo si, para mantenerla, no tuviera alguna unión y vinculación espiritual, han decidido juntarse en una corporación que con el tiempo pueda erigirse en cofradía, con el siguiente reglamento, todo ello con el beneplácito del señor arzobispo, su venerable prelado, al que queda totalmente sometida esta obra.

Dicha cofradía tomará el nombre de Cofradía de la Caridad, a imitación del hospital de la Caridad de Roma.

Y las personas ________ 13.

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El reglamento de Neufchâtel añade: «Además de los ejercicios mencionados, las oficialas de la Caridad encargarán a una o dos mujeres o jóvenes de la cofradía de la Misericordia para instruir a las niñas de dicha aldea y de los alrededores, que estarán obligadas a enseñar a los pobres sin más recompensa que la que pueden esperar de la bondad de Dios; y en el caso de que no se encuentre ninguna adecuada que pertenezca a dicha cofradía, harán todo lo posible para tener algunas otras que trabajen en esta obra tan importante para la gloria de Dios y la salvación de las almas, con la confianza de que tendrán una grandísima recompensa en este mundo y en el otro por el servicio que hayan rendido a Dios, tanto en estos pobres enfermos, como en la educación de estas niñas».

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Archivo municipal de Châtillon, original autógrafo. 574

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de las que está compuesta principalmente llevarán el nombre de sirvientas de los pobres o de la Caridad.

Patrono y finalidad de la obra Puesto que todas las santas cofradías de la iglesia tienen la santa costumbre de proponerse un patrono a quien imitar y todas las obras toman su valor y su dignidad de la finalidad por la que se hacen, estas sirvientas de los pobres toman por patrono a Nuestro Señor Jesucristo y como finalidad el cumplimiento de aquel ardentísimo deseo que tiene de que los cristianos practiquen entre sí las obras de caridad y de misericordia, deseo que nos da a conocer en aquellas palabras suyas: «Sed misericordiosos como es misericordioso mi Padre celestial», y aquellas otras: «Venid, benditos de mi Padre, poseed el reino que se os tiene preparado desde el comienzo del mundo; porque tuve hambre y me disteis de comer; estuve enfermo y me visitasteis; pues todo lo que hicisteis con uno de esos pequeños, a mí me lo hicisteis».

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De las personas de la Cofradía La cofradía estará compuesta de mujeres, tanto viudas, como casadas y solteras, de conocida piedad y virtud, en cuya perseverancia se pueda esperar con seguridad, con tal sin embargo que las casadas y las muchachas tengan permiso de sus maridos, o de sus padres y madres; y para que con la muchedumbre no venga la confusión, el número podrá ser solamente de veinte personas, hasta que se adopte otra determinación.

Y puesto que hay motivos para esperar que se harán fundaciones en favor de dicha cofradía y no es propio de mujeres llevar ellas solas la administración de las mismas, las sirvientas de los pobres elegirán como procurador a un piadoso y devoto eclesiástico o a un ciudadano virtuoso, solícito del bien de los pobres y no embarazado en negocios temporales, que será considerado como miembro de dicha cofradía, parti575

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cipará de las indulgencias que se le concedan, asistirá a las reuniones y tendrá voto en la decisión de las cosas que se propongan, lo mismo que las demás sirvientas, mientras ejerza el cargo de procurador, pero no luego.

Además de esto, la cofradía elegirá a dos mujeres pobres de vida honesta y devota, que se llamarán asistentas de los pobres enfermos, ya que será su obligación asistir a los que estén solos y no puedan moverse, atendiéndoles y sirviéndoles según las órdenes que les dé la priora; se les pagará convenientemente, según su trabajo, y además serán consideradas como miembros de dicha cofradía, participando de sus indulgencias y asistiendo a las reuniones, aunque sin tener en ellas voto deliberativo.

De los oficios Una de las sirvientas de los pobres será nombrada priora de la cofradía.

Para que todo vaya con orden, las demás la amarán, la respetarán como a su madre y la obedecerán en todo lo referente a los bienes y al servicio de los pobres, todo ello por amor a Nuestro Señor Jesucristo, que se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz.

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Será su obligación mirar todo lo posible para lograr que todos los pobres sean alimentados y atendidos según estos estatutos, admitir para que los cuide la cofradía, durante el intervalo de las asambleas, a los enfermos que sean verdaderamente pobres y despedir a los que hayan curado; esto, sin embargo, lo hará con el consejo de sus dos asistentas o de una de ellas, pudiendo no obstante, sin su consejo, ordenar que entregue la tesorera lo que crea necesario para hacer las cosas que no puedan dejarse para la próxima asamblea; y cuando haya recibido a algún enfermo, pasará enseguida aviso a la sirvienta que esté aquel día de servicio.

Para el consejo y asistencia ordinaria a dicha priora se nombrará a dos de las más humildes y discretas de la Compañía, pero que atiendan con ella al bien público de los pobres y al mantenimiento de la cofradía.

Una de sus asistentes será nombrada subpriora y tesorera de la cofradía; su obligación será desempeñar las funciones de 576

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la priora en su ausencia, recibir el dinero y dar recibo del mismo, guardar la ropa y los demás muebles, comprar y guardar las provisiones necesarias para la asistencia de los pobres, entregar cada día a las sirvientas lo que se necesite para alimentarlos, mandar que laven la ropa, ejecutar las órdenes de la priora y tener un libro en el que escriba todo lo que reciba y lo que gaste.

Será obligación del procurador llevar a cabo y negociar los asuntos concernientes a los fondos temporales de la cofradía, con el consejo y la dirección del señor párroco, de la priora, de la tesorera y de la otra asistenta; proponer en cada una de las asambleas que se celebren para ello el estado de los asuntos que lleve entre manos; tener un libro en el que escriba las resoluciones que se tomen; rogar, de parte de la cofradía, al señor de la ciudad de Châtillon, a uno de los señores síndicos y al Señor rector del hospital, que asistan a la rendición de cuentas de la cofradía.

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También será obligación suya tener arreglada su capilla, mandar decir las misas, guardar los ornamentos y comprar los que sean necesarios, con el consejo de las personas antes citadas.

De la recepción de los enfermos y de la manera de asistirles y darles de comer La priora admitirá para que los atienda la cofradía a los enfermos verdaderamente pobres, pero no a aquellos que tienen medios para cuidarse, siempre con el parecer de la tesorera y de la asistenta o de una de ellas.

Cuando haya recibido a alguno, se lo comunicará a la que esté de servicio aquel día para que vaya a verlo enseguida; lo primero que hará será ver si necesita un camisón blanco para, en ese caso, llevarle uno de la cofradía, junto con sábanas blancas, si las necesita y no está en el hospital, donde hay, siempre que carezca de medios para proporcionarse ropa limpia.

Una vez hecho esto, lo hará confesar para que comulgue al día siguiente, ya que es intención de dicha cofradía que confiesen y comulguen todos los que quieran ser asistidos por ella.

Ante 577

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todo le llevará una imagen de un crucifijo, que colocará en un sitio en el que pueda verlo, a fin de que, poniendo a veces los ojos en él, considere lo que el Hijo de Dios ha sufrido por él.

Le llevará también los muebles que necesite, como una mesita, un mantel, un vaso, una escudilla, un plato y una cuchara, y luego avisará a la que esté de guardia al día siguiente para que cuide de limpiar y arreglar la casa del enfermo para que le lleven la comunión y haga todo lo demás.

Cada una de dichas sirvientes les preparará de comer y les servirá un día entero.

Empezará la priora, seguirá la tesorera, luego la asistenta, y así una después de otra, según el orden de su recepción, hasta la última en llegar.

Luego volverá a empezar dicha priora y la seguirán las demás, observando el orden ya comenzado, a fin de que mediante este turno los enfermos se vean siempre asistidos según estas normas; sin embargo, si una de ellas cayera enferma, quedará dispensada de su servicio advirtiéndoselo a la priora, a fin de que ella mande continuar el orden por medio de las otras.

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Y si alguna se viera impedida por algún otro motivo, hará de manera que sirva otra en su lugar, supliéndose una a otra.

La que esté de día, después de haber tomado todo lo necesario de la tesorera para poder darles a los pobres la comida de aquel día, preparará los alimentos, se los llevará a los enfermos, les saludará cuando llegue con alegría y caridad, acomodará la mesita sobre la cama, pondrá encima un mantel, un vaso, la cuchara y pan, hará lavar las manos al enfermo y rezará el Benedicite, echará el potaje en una escudilla y pondrá la carne en un plato, acomodándolo todo en dicha mesita; luego invitará caritativamente al enfermo a comer, por amor de Dios y de su santa Madre, todo ello con mucho cariño, como si se tratase de su propio hijo, o mejor dicho de Dios, que considera como hecho a sí mismo el bien que se le hace a los pobres.

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Le dirá algunas palabritas sobre Nuestro Señor; con este propósito, procurará alegrarle si lo encuentra muy desolado, le cortará en trozos la carne, le echará de beber, y después de haberlo ya preparado todo para que coma, si todavía hay alguno después de él, lo dejará para ir a buscar al otro y tratarlo del mismo modo, acordándose de empezar siempre por aquel que tenga consigo a alguna persona y de acabar con 578

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los que están solos, a fin de poder estar con ellos mas tiempo; luego volverá por la tarde a llevarles la cena con el mismo orden que ya hemos dicho.

Todos los enfermos tendrán el pan que necesiten, con un cuarto de cordero o de ternera cocida para comer, y otro tanto asado para cenar, excepto los domingos y fiestas, que se les podrá dar pollo o gallina para comer, o darles carne picada a la cena dos o tres veces por semana.

Los que no tengan fiebre tendrán un cuartillo de vino cada día, mitad para la comida y mitad para la cena.

Los viernes, sábados y demás días de abstinencia tomarán dos huevos, con potaje y un trozo de mantequilla para comer, y otro tanto para cenar, preparando los huevos según su apetito.

Y si se encuentra pescado a precio razonable, se les dará solamente a la comida.

Se les conseguirá permiso para que puedan comer carne en cuaresma y en los demás días prohibidos a los que se encuentren muy enfermos; y a los que por su enfermedad no puedan tomar carne, se les preparará caldos, empanadillas, refrescos de cebada y huevos frescos tres o cuatro veces por día.

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De la asistencia espiritual y enterramiento Y como la finalidad de este instituto no consiste solamente en asistir a los pobres en lo corporal, sino también en lo espiritual, las sirvientas de los pobres procurarán y pondrán todo su interés en disponer para vivir mejor a los que sanen, y a bien morir a los que mueran, dirigiendo a esta finalidad su visita, rezando con frecuencia a Dios por ello y teniendo algunas pequeñas elevaciones del corazón a Dios para este efecto.

Además, convendrá que lean de vez en cuando algún libro devoto en presencia de los que sean capaces de sacar algún provecho de ello; les exhortarán a soportar la enfermedad con paciencia, por amor de Dios, y a creer que él se la envía para su mayor bien; les harán hacer algunos actos de contrición, que consiste en tener pesar por haber ofendido a Dios por amor a él mismo. a pedirle perdón y a hacer el firme propósito de no 579

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volver a ofenderle nunca; y en el caso de que se agravase su enfermedad, procurarán que se confiesen lo antes posible.

En cuanto a los que estén en peligro de muerte inminente, se encargarán de avisar al señor párroco para que les administre la extremaunción, les moverán a que tengan confianza en Dios y que piensen en la muerte y pasión de Nuestro Señor Jesucristo, encomendándose a la Santísima Virgen, a los ángeles, a los santos, y especialmente a los patronos de la ciudad y a aquellos cuyo nombre llevan; harán todo esto con un gran celo de cooperar en la salvación de las almas y de llevarlas como de la mano hasta Dios.

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Las sirvientas de la Caridad se preocuparán de hacer que entierren a los muertos a costa de la cofradía, darles una mortaja, mandar que hagan la fosa, a no ser que el muerto tenga medios para ello o provea a ello el rector de la iglesia, rogándole en este caso que así lo haga, y asistirán a los funerales de aquellos a quienes hayan atendido durante su enfermedad, si pueden hacerlo cómodamente, ocupando en todo esto el lugar de madres que acompañan a sus hijos hasta el sepulcro; de esta manera practicarán por entero y con mucha edificación las obras de misericordia espiritual y corporal.

Las asambleas.

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Su finalidad y el orden que hay que guardar Y como es sumamente útil para todas las comunidades consagradas a Dios que se reúnan de vez en cuando en algún local destinado para ello a fin de tratar no solamente de su progreso espiritual, sino también de todo lo que se refiere en general al bien de la comunidad, convendrá que dichas sirvientas de los pobres se reúnan todos los terceros domingos de cada mes en una capilla de la iglesia de dicha ciudad, destinada a este efecto, o en la del hospital; aquel mismo día o al día siguiente, a la hora que se determine, se celebrará una misa rezada por dicha cofradía; y después de comer, a la hora que parezca más oportuna, se reunirán en esa misma capilla, tanto para escuchar una pequeña exhortación espiritual, como para tratar allí de los asuntos referentes al bien de los pobres y al mantenimiento de dicha cofradía. 580

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El orden que se observará en estas asambleas consistirá en cantar ante todo las letanías de Nuestro Señor Jesucristo o las de la Virgen y decir luego las oraciones que siguen.

A continuación el señor párroco o su vicario hará una breve exhortación con vistas al progreso espiritual de toda la Compañía y a la conservación y prosperidad de la cofradía; luego propondrá lo que haya que hacer para el bien de los pobres enfermos, tomando las resoluciones por mayoría de votos, que irá recogiendo para este efecto empezando por la que haya sido recibida la última en la cofradía de sirvientas de la Caridad, y continuando según el orden de su recepción hasta el procurador, la tesorera y la priora; finalmente dará él mismo su voto, que tendrá fuerza deliberativa, lo mismo que si fuera uno de dichas sirvientas de los pobres.

También será conveniente leer cinco o seis artículos de esta institución.

Después se amonestarán caritativamente unas a otras por las faltas cometidas en el servicio a los pobres, pero todo esto sin confusión ni barullo y con las menos palabras que pueda hacerse.

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Concederán cada vez media hora de tiempo después de la exhortación a esta asamblea.

De la administración de lo temporal y de la rendición de cuentas.

El señor párroco, la priora, las dos asistentas y el procurador llevarán la administración de todos los bienes temporales de la cofradía, tanto muebles como inmuebles, y por consiguiente tendrán facultades para ordenar en su nombre a dicho señor procurador que haga todo lo que sea necesario para la conservación y el cobro de esos bienes.

La tesorera guardará el dinero, los papeles y los muebles, como se ha dicho y presentará cuentas todos los años, al día siguiente de Pentecostés, en presencia del señor párroco, de la priora, del procurador, de la otra asistenta y también del señor de la ciudad, de uno de los señores síndicos y del señor rector del hospital de Châtillon, con tal que sea de la religión católica, apostólica y romana, a todos los cuales se les rogará de parte de la cofradía que asistan a esa asamblea, y se creerá a dicha tesorera solamente Por la declaración que haga, de que sus 581

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cuentas son verdaderas, sin que pueda borrarse ninguno de los artículos de ellas ni se pueda demandar a su marido ni a sus hijos, tanto porque se puede tener plena confianza en ella, ya que será de plena probidad, pues habrá de ser elegida de entre esas personas, como porque, si alguna pudiera ser demandada por ello no habría nadie que quisiera tomar ese cargo.

Después de haber oído las cuentas, el procurador expondrá a los asistentes la situación de los asuntos temporales de dicha cofradía y todo lo que haya hecho y administrado durante el año, a fin de que por el relato que haga de ello el señor de la ciudad, el síndico, el rector y los miembros del consejo de la ciudad puedan quedar suficientemente instruidos de la administración de los bienes temporales de dicha cofradía y, si reconocen que hay en ello algo malo, puedan recurrir a nuestro venerable prelado el señor arzobispo para que ponga el debido remedio, ya que dicha cofradía está por entero sometida a él, por lo que en caso necesario se les suplica a dichos señores con toda humildad que así lo hagan por amor de Dios.

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La priora tendrá un libro de notas, en el que mandará a la tesorera que anote los papeles, el dinero y los muebles de dicha cofradía; y en el caso de que ella no quisiera encargarse, ni ninguna de las demás, más que solamente de los muebles y de parte del dinero, como por ejemplo lo que se necesitara para la comida de los pobres durante un mes, la cofradía ordenará a dicho procurador que se encargue de lo demás y dé cuentas de ello; así tendrá que hacerlo, sin que pueda negarle a la tesorera todo lo que la cofradía o la priora le ordene, que habrá de entregar para el mantenimiento y la comida de los pobres.

El cepillo que se ponga en la iglesia para el mantenimiento de la cofradía y ayuda a los pobres se abrirá cada dos meses, en presencia del señor párroco, de la priora, tesorera, procurador y asistenta; la tesorera se encargará de contarlo y anotarlo, entregando recibo de lo que allí se encuentre; y si se niega a hacerlo, lo hará el procurador, tal como se ha dicho.

De la elección y deposición La priora, la tesorera y la segunda asistenta dimitirán de su cargo el miércoles después de la santa fiesta de Pentecostés y 582

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aquel mismo día se procederá a la nueva elección mediante los sufragios de toda la cofradía por mayoría de votos, sin que dicha priora, tesorera y asistenta puedan continuar en sus cargos, a fin de que se observe perfectamente en este santo instituto la virtud de la humildad, que es el verdadero fundamento de todas las demás virtudes.

Y en caso de que estuviera ausente el señor párroco y su vicario no atendiera a la obra con el cuidado que se requiere, dicha cofradía podrá tomar otro padre espiritual y director de la obra, admitido y aprobado para ello por el señor arzobispo.

Dichas priora, tesorera y asistenta podrán ser depuestas de sus cargos antes del tiempo señalado por dicha cofradía, si no cumplen bien con su obligación, a juicio de la misma.

El procurador permanecerá en el cargo durante todo el tiempo que lo juzgue conveniente la cofradía, y no más.

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Los miembros de dicha cofradía que cometan algún pecado público o se descuiden notablemente en el servicio y cuidado de los pobres serán apartados totalmente de dicha cofradía, después de habérseles hecho anteriormente las admoniciones que requiere el evangelio para todo lo que se desee deponer o apartar de la cofradía.

Reglas comunes Toda la compañía se confesará y comulgará cuatro veces al año, si pueden hacerlo cómodamente, a saber el día de Pentecostés, Nuestra Señora de agosto, san Andrés y san Martín para honrar el ardiente deseo que tiene Nuestro Señor Jesucristo de que amemos a los pobres enfermos y les socorramos en sus necesidades; para realizar este santo deseo, se le pedirá su bendición sobre esta cofradía, a fin de que florezca cada vez más para su mayor honra y gloria, para consuelo de sus miembros y la salvación de las almas que le sirven en ella o le han dado parte de sus bienes.

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Y a fin de que la Compañía se conserve en una sincera amistad según Dios, cuando alguna de ella caiga enferma, la priora y las demás cuidarán de visitarla y de hacer que reciba los santos sacramentos de la iglesia, rezando por ella en común y en particular.

Y cuando quiera Dios sacar de este mundo a 583

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algún miembro de esta corporación, las demás asistirán a su entierro con el mismo sentimiento con que se llora la muerte de la propia hermana, esperando poder volver a verla en el cielo; cada una rezará tres veces el rosario por su intención y harán celebrar una misa rezada para el socorro de su alma en la capilla de dicha cofradía.

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De los ejercicios particulares de cada una Al despertar se empezará el día con la invocación a Nuestro Señor Jesucristo, haciendo la señal de la cruz y rezando alguna oración a su santa Madre; luego, una vez levantadas y vestidas, tomarán agua bendita, se pondrán de rodillas al pie de la cama o delante de alguna imagen y darán gracias a Dios por los beneficios, tanto generales como particulares, que hayan recibido de su divina majestad, rezarán tres veces el Padrenuestro y otras tres el Avemaría en honor de la Santísima Trinidad y una vez el Credo y la Salve; luego escucharán la santa misa si tienen oportunidad de ello, se acordarán de la modestia con que el Hijo de Dios realizaba sus acciones en la tierra y, para honrarle e imitarle en esta virtud, harán también todo lo que tengan que hacer con modestia y tranquilidad.

Las que sepan leer leerán todos los días pausada y atentamente un capítulo del libro del señor obispo de Ginebra titulado Introducción a la vida devota y elevarán de vez en cuando su espíritu a Dios, antes de esta lectura implorarán su gran misericordia para sacar fruto de su amor en este devoto ejercicio.

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Cuando tengan que ir a algún sitio en compañía de otra persona, le ofrecerán a Nuestro Señor Jesucristo esta conversación en honor del trato que él se dignó tener en la tierra con los hombres, y le suplicarán que las preserve de toda ofensa; se esforzarán especialmente en tener en su interior un gran honor y reverencia a Nuestro Señor Jesucristo y a su santa Madre, ya que es éste uno de los puntos principales que requiere esta cofradía en aquellas que desean pertenecer a la misma.

Se ejercitarán con esmero en la humildad, sencillez y caridad, respetando cada una a su compañera y a las demás y 584

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dejándoles la precedencia.

Realizarán todas sus acciones con la intención de demostrar su caridad para con los pobres, y no por respeto humano.

Después de haber ocupado la jornada en la observancia de lo que se ha dicho, una vez llegada la hora de acostarse, harán el examen de conciencia y rezarán tres veces el Padrenuestro y tres veces el Avemaría, y dirán una vez el De profundis por los difuntos, aunque todo esto sin obligación bajo pecado mortal ni venial APROBACIÓN DE LA COFRADÍA El infrascrito, Tomás de Méchatin Lafaye, canónigo y conde de la iglesia de Lión, oficial y juez de la Primada, vicario general espiritual y temporal del ilustrísimo y reverendísimo padre señor Dionisio Simón de Marquemont, por la gracia y permiso de nuestro Santo Padre el Papa arzobispo y conde de Lión, primado de Francia, consejero del rey en su consejo de Estado y su embajador extraordinario en Roma ante el mencionado Santo Padre.

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A todos cuantos vean las presentes letras hacemos saber que, habiendo leído los artículos anteriormente escritos de los reglamentos de la cofradía de la Caridad que se pretende establecer y erigir en la ciudad de Châtillon-les Dombes, de la diócesis de Lión, para asistir espiritual y corporalmente a los pobres enfermos de dicha ciudad que a veces tienen mucho que sufrir por falta del orden debido en su asistencia? artículos que nos ha presentado el venerable señor Vicente de Paúl, bachiller en teología y párroco de dicha ciudad de Châtillon, después de haberlos considerado y de haber oído la súplica que se nos ha hecho humildemente para que tengamos a bien permitir la erección de dicha cofradía y aprobar, legalizar y ratificar los artículos contenidos en dicho reglamento con la autoridad del ilustrísimo y reverendísimo señor arzobispo y con su beneplácito, para que les añadamos o les quitemos lo que le plazca, hemos permitido y permitimos la erección de esta cofradía en la forma indicada por los artículos de dicho reglamento, aprobando, legalizando y ratificando por las presentes por autori585

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dad de dicho señor arzobispo, todo lo que en ellos se contiene,con la reserva, sin embargo, de que él podrá añadir y quitar como se ha dicho todo lo que le parezca conveniente y que dicha cofradía con todo lo que de ella dependa quedará sometida a la autoridad inmediata del señor arzobispo, como superior suyo, o, en su ausencia, de su vicario general.

En testimonio de lo cual firmamos el presente documento y lo ordenamos firmar por el señor Juan Linet, secretario del arzobispado y ciudadano de Lión, mandándoles poner el sello de la cámara del señor arzobispo de Lión, con fecha del 24 de noviembre de 1617.

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M ÉCHATAIN LAFAYE Por orden del señor vicario general, LINET ERECCIÓN DE LA COFRADÍA En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, el día ocho de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción de la Virgen Madre de Dios, del año 1617, en la capilla del hospital de la ciudad de Châtillon-les-Dombes, en presencia del pueblo reunido, el infrascrito Vicente Depaul, indigno sacerdote y párroco de dicha ciudad, expuse cómo el señor de Lafaye, vicario general del señor arzobispo de Lión, nuestro dignísimo prelado, ha aprobado los artículos y reglamentos contenidos anteriormente, redactados para la erección y fundación de la cofradía de la Caridad en esta ciudad y en el interior de dicha capilla.

Basándonos en ello, el infrascrito párroco, en virtud de dicha aprobación, erigimos y establecemos en esta fecha dicha cofradía en esta capilla, después de haber expuesto convenientemente al pueblo en qué consiste esta cofradía y cuál es su finalidad, a saber, asistir a los pobres enfermos.

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Una vez amonestadas todas las personas e invitadas a que dieran sus nombres las que quisieran pertenecer a ella, se presentaron las siguientes: Francisca Baschet; Carlota de Brie; Gaspara Puget; Florencia Gomard, esposa del señor de la ciudad; Dionisia Beynier, esposa del señor Claudio Bouchour; Filiberta Mulger, 586

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esposa de Filiberto des Hogonieres; Catalina Patissier, viuda de Filiberto Guillon; Leonor Burdilliat; Juana Perra, hija de Gui Perra; Florencia Gomard, hija del difunto Dionisio Gomard, Benita Prost, hija de Ennemundo Prost, Antonieta Guay, viuda de Pontus; Guichenon, que se presentó para velar a los pobres.

Se procedió luego a la elección de los cargos en la forma que se menciona anteriormente y fue elegida como priora la señorita Baschet, como tesorera la señorita Carlota de Brie y como segunda asistente la señora Gaspara Puget; como procurador fue elegido por mayoría de votos entre las anterioremente nombradas el señor Juan Beynier, hijo del distinguido señor Juan Beynier.

Así se hizo en dicha capilla del hospital, estando presentes los honorables señores Juan Besson, Juan Benonier, Hugo Rey, sacerdotes encargados de la iglesia de San Andrés en Châtillon, y el señor Antonio Blanchard, notario real y señor de dicha ciudad, junto con otros muchos asistentes y testigos.

B ESSON, BENONIER H.

REY, BLANCHARD, Beynier procurador, V .

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DEPAUL, párroco de Châtillon MODIFICACION DEL REGLAMENTO SOBRE EL CARGO DE TESORERA Y como dichas sirvientas de los pobres, reunidas todas juntas, fueron del parecer que el cargo de tesorera era un poco excesivo para una sola persona, han acordado por mayoría de votos, estando yo presente como párroco, que el cargo de tesorera sea compartido por dos, a saber, que la tesorera guardará el dinero, lo distribuirá, dará cuentas y se encargará de hacer las provisiones, y que la segunda asistenta guardará los muebles y la ropa y dará cuentas de ello cuando salga de su cargo.

Todo ello con el beneplácito del reverendísimo señor arzobispo.

En Châtillon, el 12 de diciembre de 1617.

V.

D EPAUL, FRANCISCA BASCHET CARLOTA DE BRIE tesorera, GASPARA PUGET asistenta, BEYNIER procurador 587

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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