Reglamento · tomo X

OTRO REGLAMENTO DE LA CARIDAD DE MUJERES DE MONTMlRAIL JESUS, MARíA

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Reglamento
Tomo
X
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468
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priora, la señora Bonseré como tesorera y la señora Magdalena Germon como guardarropa; todas estas oficialas permanecerán en sus cargos por dos años, y no más.

M.

B ONSERÉ, M.

GERMON, E.

LABBÉ, MAURY 204 [130,XIII,468-475] OTRO REGLAMENTO DE LA CARIDAD DE MUJERES DE MONTMlRAIL JESUS, MARíA Oficio del Señor rector de la asociación de la Caridad El oficio del señor rector de la asociación de la caridad consiste en velar por el bien y el progreso de la asociación.

Una vez reunidas las sirvientas de los pobres a las ocho de la mañana del tercer domingo de cada mes, dicho señor rector celebrará la misa y dará la comunión a quienes deseen recibirla en la capilla de la asociación, decentemente adornada con flores y preparada para ello por dichas señoras según el turno que se establezca; a la una después del mediodía les dirigirá alguna breve exhortación o procurará que les hable alguna persona espiritual, con la finalidad de imprimir en sus corazones el espíritu de la verdadera y sólida devoción.

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Después de esta exhortación, hará cantar las letanías de Nuestro Señor o las de la Virgen, y luego tratará brevemente y con pocas palabras con las oficialas, en la misma capilla, de lo que sea preciso hacer para el bien de dicha asociación.

Dicho señor rector se portará prudentemente con las sirvientas de los pobres, procurando según las ocasiones animar a las tibias y hacer progresar a las fervorosas, cuidando muy especialmente de que no se introduzcan entre ellas la envidia y la emulación, que son una peste espiritual muy peligrosa, e invitándolas todo cuanto pueda a que se quieran las unas a las otras, lo mismo que Nuestro Señor Jesucristo quiere a su esposa, la santa Iglesia. ________ Documento 204.

Archivo del hospicio de Montmirail, original. 614

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Recibirá a los pobres enfermos para que los cuide la asociación con el parecer de la priora y de la asistenta, o de una de ellas, sin admitir a ninguno de los que tengan medios para sostenerse, y despedirá también, con el parecer de dichas oficialas, a los que Dios haya devuelto misericordiosamente la salud, después de haberles exhortado previamente a llevar una vida mejor el resto de sus días.

Se preocupará de que se les administren a los pobres enfermos todos los cuidados espirituales y corporales necesarios en conformidad con los institutos de la asociación, y los visitará cada dos días si se lo permiten sus ocupaciones.

Recogerá el dinero de los cepillos de la iglesia y las cajas de las posadas el tercer domingo de cada mes junto con la priora y la asistenta y llevará un registro de todo lo que se saque, llevando otro la tesorera o primera asistenta, así como también anotará todo lo que se obtenga en la colecta de las parroquias los domingos y días de fiesta.

Pagará todos los meses al panadero, al carnicero y al tabernero, en presencia de dicha priora y asistenta.

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Si alguno deja en herencia algún mueble a la asociación, mandará retirarlo y ponerlo en manos de la guardamuebles; si se trata de algún inmueble, hará que se elija algún procurador para que lo administre según prescribe el reglamento general de la asociación.

Y en general se preocupará de la observancia puntual de todos los artículos contenidos en el reglamento general.

Si así lo hace por amor a Jesús y a su santa Madre, deberá esperar una recompensa muy grande en el día del juicio, por haber cumplido con todo aquello de lo que Dios le pedirá cuentas.

JESUS, MARIA Oficio de la priora El oficio de la priora consiste en procurar el progreso espiritual y temporal de la asociación con el consejo del señor rector y de las dos asistentas.

Pensará con frecuencia en que el cargo de priora la obliga a mostrar el camino de la perfección a las demás mediante su 615

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buen ejemplo, y procurará sobre todo conservar el espíritu de unión y de caridad entre ellas, apagando desde el principio las pequeñas rencillas, emulaciones y celos que con tanta frecuencia se introducen en las más santas Compañías.

Recibirá a los enfermos verdaderamente pobres para que los cuide la asociación y despedirá a los que se hayan curado, con el consejo del señor rector y de las dos asistentas, o de una de ellas.

Apenas haya recibido a algún pobre enfermo, se lo comunicará a la que esté de día, para que ésta se encargue de asearlo, de que confiese y comulgue y le lleve los enseres que se le entregan a cada enfermo.

Organizará la colecta todos los domingos y días festivos en la parroquia, cuidará de que cada sirvienta se encargue de servir el día que le corresponda por turno y visitará cada tres días a los enfermos para ver si les falta alguna cosa, a fin de proveer a ello con el parecer de las mencionadas.

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Cuando caiga enferma alguna sirvienta, hará que continúe el turno la que le siga; y si alguna se ausenta y se va al campo o no puede estar el día que le corresponda de servicio, se encargará de que le pida a alguna de sus vecinas que le avise y que lo haga por ella.

Escribirá las disposiciones que le dé a la tesorera para que compre muebles o provisiones para los enfermos, siempre que sea por más de cinco sueldos; advertirá a la asistenta encargada de guardar el dinero que haga provisión de azúcar, confituras, ciruelas, cebada, gallinas y demás provisiones menudas necesarias para los enfermos; se encargará de que les den caldo tres o cuatro veces al día, huevos frescos, empanadas, agua de cebada, etcétera, a los que estén tan débiles, inapetentes y flacos que no puedan comer carne sólida; rogará al médico, al boticario, al cirujano, que visite a los enfermos que lo necesiten.

Hará sepultar a los muertos a costa de la asociación.

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Visitará y hará visitar a las sirvientas de los pobres que caigan enfermas con la misma caridad que si se tratara de sus propias hermanas; dará orden para que todas las sirvientas de los pobres asistan corporativamente al entierro de los difuntos, teniendo cada una de ellas una vela en la mano; mandará una misa por cada difunta al día siguiente o dos días después de su entierro a más tardar; y en general se preocupará de que se 616

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observe, en todo cuanto sea posible, el reglamento de la asociación, por amor a Nuestro Señor Jesucristo, de cuya bondad tiene que esperar oír algún día, en recompensa, aquellas palabras tan dulces y misericordiosas del juicio final: «Venid, poseed el reino que os ha preparado mi Padre, porque estuve enfermo y me visitasteis y me atendisteis en todas mis necesidades».

JESUS, MARíA Oficio de la primera asistenta o tesorera El oficio de la primera asistenta o tesorera consiste en servir de consejera a la priora, ejercer este cargo en su ausencia, recibir, guardar y utilizar el dinero de los pobres según las disposiciones que le vaya dando la priora, excepto cuando se trate de menos de cinco sueldos, que podrá gastar por sí misma según se presenten las necesidades.

Llevará un libro de ingresos y otro de gastos, en los cuales escribirá lo que reciba y lo que gaste, para dar cuenta de ello todos los años, según se indica en el reglamento de la asociación.

Guardará los papeles y los títulos de la asociación en un cofre que tendrá para ello, y que dispondrá de dos llaves distintas, una de las cuales guardará ella y otra la priora.

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Comprará las provisiones para los enfermos, según el parecer de la priora, y las guardará para emplearlas cuando se necesiten, como confitura, cebada, ciruelas, algunas gallinas para tener huevos frescos, y otras cosas necesarias para los enfermos; estará presente en la apertura de cepillos y de cajas con su libro de ingresos, para recibir y encargarse del dinero que haya; y en general observará todo lo que se indica en el reglamento de la asociación; por todo ello tiene que esperar que nuestro buen Jesús la reconocerá en el día del juicio entre aquellas que lo visitaron y le asistieron en su enfermedad, y por consiguiente que le dará el reino que ha sido preparado por el Padre eterno a los que han practicado las obras de misericordia. 617

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Oficio de la segunda asistenta El oficio de la segunda asistenta consiste en servir de consejera a la priora y desempeñar todas sus funciones y las de la primera asistenta en su ausencia.

Se encargará de guardar los muebles y utensilios de la asociación para proporcionarlos en el tiempo y forma en que se lo ordene la priora.

Mandará lavar y coser y dará aviso a la priora para que compre más, cuando sea necesario.

Recibirá dichos muebles por inventario y los entregará del mismo modo cuando salga del cargo; tendrá en su casa un cofre para guardar lo que haya que guardar.

Si fuera necesaria alguna mortaja para sepultar a los muertos, se la dará o pedirá una de limosna por amor de Dios, que recompensará sus trabajos en el día del juicio.

JESUS.

MARIA Lo que tiene que hacer en particular cada sirvienta de los pobres Tienen que esforzarse especialmente en adquirir el verdadero espíritu de caridad y de misericordia.

Para llegar a ello observarán con toda fidelidad y sin descanso los reglamentos de su asociación, confesándose y comulgando por lo menos en las festividades de Nuestro Señor y de la Virgen, su santísima Madre.

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Y si alguna, llevada por un santo fervor, practica esta misma devoción los días que tienen que reunirse corporativamente en la capilla destinada para ello, puede esperar más aún el don de estas santas y preciosas virtudes de la mano liberal de Aquel que nunca niega nada de cuanto se le pide con humildad.

Pensarán con frecuencia que, para ser buenas sirvientas de los pobres, es preciso asistirles espiritual y corporalmente y tener compasión de su miseria, y que ha sido con esta finalidad por lo que han tenido la dicha de ser admitidas en la asociación.

Rezarán a Dios por su rector, amarán y honrarán a su priora, y respetarán a las dos asistentas, creyendo que estas personas han sido escogidas por Dios para el gobierno de su obra. 618

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El tercer domingo de cada mes es el día señalado para su asamblea.

Tendrán una vela encendida durante las letanías que se recen en su capilla y harán lo mismo, acompañando al Santísimo Sacramento, cuando se lo lleven a alguna sirvienta de los pobres enfermos y cuando acudan al entierro de las que hayan muerto.

La mañana del día en que les toca servir a los pobres, pedirán a Dios que les conceda la gracia de portarse en esta acción con mansedumbre, con humildad y con verdadera caridad, y sobre todo de poder ayudar a las almas de los pobres enfermos; luego, después de haberles preparado la comida, se la llevarán, a eso de las nueve: el potaje y la carne en un pote, el pan en una servilleta blanca, y el vino en una botella, haciendo lo mismo para la cena, que les llevarán hacia las cuatro de la tarde.

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Al entrar en casa del enfermo, le saludarán amablemente; luego, acercándose a su cama con un rostro modestamente alegre, le invitarán a comer, le mullirán la almohada, arreglarán las mantas, le pondrán la mesita, la servilleta, el plato, la cuchara, limpiarán el vaso, templarán el potaje, pondrán la carne en el plato, harán que diga la bendición el enfermo y que tome el potaje, le cortarán la carne en trocitos, le animarán a comer, diciéndole algunas palabritas santamente alegres y de consuelo a fin de animarle un poco, le echarán de beber, le convidarán a que coma con apetito; finalmente, cuando haya acabado de comer, lavarán la vajilla, doblarán la servilleta y quitarán la mesilla, le harán decir gracias al enfermo y se despedirán de él para ir a servir a otro. 619

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