Documento · tomo X
ERECCION DE LA COMPAÑÍA DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD EN COFRADÍA
222 [146,XIII,557-565] ERECCION DE LA COMPAÑÍA DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD EN COFRADÍA 20 noviembre 1646 Juan Francisco Pablo de Gondy, arzobispo de Corinto por la gracia de Dios y de la Santa Sede apostólica, coadjutor y vicario general en lo espiritual y en lo temporal del ilustrísimo y reverendísimo señor arzobispo de París, a todos los que vean las presentes letras, salud.
Nuestro querido y apreciado Vicente Paúl, superior general de la congregación de sacerdotes de la Misión, nos ha expuesto cómo, habiendo erigido por la autoridad del ilustrísimo y reverendísimo señor arzobispo de París la cofradia de la Caridad para la asistencia y cuidado de los pobres enfermos en los lugares de la diócesis en que ha creído necesario, ha querido Dios bendecir esta piadosa y loable empresa, de forma que actualmente se encuentra establecida no sólo en varios pueblos y aldeas, sino incluso en la mayor parte de las parroquias principales de esta ciudad de París.
Y como las personas que componen esta cofradía no pueden desempeñar los oficios más bajos necesarios para la atención de los pobres enfermos, nuestro querido y apreciado Vicente de Paúl ha creído conveniente, con el permiso del mencionado señor arzobispo, tomar algunas buenas jóvenes y viudas de las aldeas, a las que Dios ha inspirado el deseo de entregarse al servicio de los pobres enfermos y que, desde hace varios años, se ocupan en todas las más bajas funciones con la edificación del pueblo y el consuelo de los enfermos.
Esto ha dado ocasión a algunas damas virtuosas y caritativas de contribuir con sus medios a reunir a estas jóvenes y, para ello, proveerles de una casa, a fin de que, estando alojadas todas juntas, puedan ser mejor instruidas tanto en lo referente a la piedad y la virtud, como en lo que concierne al servicio y a la asistencia que deben prestar a los pobres enfermos, y así poderlas enviar más fácilmente a las ________ Documento 222.
Archivo de las Hijas de la Caridad, copia sacada en tiempos de santa Luisa; ella misma escribió tres líneas al dorso de este documento. 698
parroquias, tanto de las ciudades como de los pueblos y aldeas adonde sean solicitadas y requeridas.
Nos queremos favorecer una obra tan buena y así esperamos lograrlo de la gracia y misericordia de Dios para su gloria y para el servicio de los pobres.
Y considerando que el mejor medio para hacerlas subsistir es unir todas juntas a estas jóvenes y viudas en una especie de sociedad y cofradía distinta de la cofradía de la Caridad, que fue establecida en esta diócesis hace largos años por el mencionado señor arzobispo, por este motivo, con la autoridad del mismo, hemos erigido y erigimos por las presentes la asociación de dichas jóvenes y viudas en esta diócesis en forma de cofradía particular con el título de sirvientas de los pobres de la Caridad; queremos y ordenamos que las que actualmente están admitidas en ella y que las que sean luego recibidas puedan libremente ejercer todo lo que puede aliviar y consolar a los pobres enfermos, con la carga de que dicha cofradía estará y seguirá estando perpetuamente bajo la autoridad y dependencia del citado señor arzobispo y de sus sucesores y observará exactamente los estatutos adjuntos, que hemos aprobado y aprobamos por las presentes.
Tomo X · página PDF 697Y puesto que Dios ha bendecido los afanes y trabajos que nuestro querido y apreciado Vicente de Paúl ha emprendido para hacer que tenga éxito este piadoso proyecto, le confiamos y encargamos el gobierno y dirección de esta sociedad y cofradía mientras quiera Dios conservar su vida.
Dado en París, con el sello de cámara del mencionado señor arzobispo, el 20 de noviembre de 1646.
J.
F .
P ABLO DE GONDY, coadjutor de París Por mi señor, BAUDOUYN La cofradía de la Caridad de sirvientas de los pobres enfermos de las parroquias ha sido instituida para honrar la caridad de Nuestro Señor, patrono de la misma, asistiendo a los pobres enfermos de las parroquias y de los hospitales, a los forzados y a los pobres niños expósitos, corporal y espiritualmente: corporalmente, administrándoles la comida y los medi699
camentos; y espiritualmente, procurando que los pobres enfermos moribundos salgan de este mundo en buen estado y que los que sanen hagan el propósito de no ofender jamás a Dios, con su gracia, y que los niños expósitos sean instruidos en las cosas necesarias para la salvación 1.
Está compuesta de jóvenes y de viudas, que elegirán a una superiora de entre ellas cada tres años, por mayoría de votos, el día siguiente de Pentecostés, en presencia del eclesiástico al que el señor arzobispo haya designado para su dirección 2; esta superiora podrá continuar por otros tres años solamente.
Elegirán además otras tres oficialas todos los años aquel mismo día, una de las cuales será la asistenta, otra la tesorera y otra la despensera.
La superiora llevará la dirección total de dicha cofradia junto con el mencionado eclesiástico 3; será como el alma que anima ese cuerpo, hará observar el presente reglamento, recibirá en la cofradía a las que juzgue idóneas, después de haber tratado sobre ello con el director 4 y haber consultado a las otras oficialas, y las educará en todo lo que se refiere a sus ocupaciones, pero especialmente en la práctica de las virtudes cristianas y propias de su estado, instruyéndolas más con su ejemplo que con sus palabras, las enviará, retirará, retendrá y utilizará en todo lo que concierne a los fines de dicha cofradía, no sólo en la parroquia en donde esté establecida dicha cofradía, sino también en todos los lugares adonde las envíe, todo ello con el consejo de dicho eclesiástico.
La segunda oficiala será asistenta de dicha superiora, le servirá de consejo y la representará en su ausencia; todas le obedecerán como a la superiora en ausencia de ella ________ 1.
Al aprobar de nuevo la compañía de hijas de la Caridad el 18 de enero de 1655, el cardenal de Retz aprobó al mismo tiempo sus reglas, que reproduce in extenso.
Indicaremos aquí en nota las variantes que distinguen al documento de 1655 del de 1646. 2.
Texto de 1655: «En presencia del superior general de la Misión o de un sacerdote de dicha Misión que haya sido delegado por él para su dirección». 3.
Texto de 1655: «La dirección de dicha cofradía con el superior general, o el que haya sido delegado por él». 4.
Texto de 1655: «a las que juzgue idóneas, con el parecer de dicho director». 700
La tercera hará de tesorera, llevará las cuentas y guardará el dinero en un cofre con dos cerraduras distintas, de las que la superiora tendrá la llave de una y ella la de otra, aunque podrá tener a su disposición la cantidad de cien libras para atender a los gastos corrientes, y dará cuentas todos los meses a la superiora y todos los años al director, en presencia de todas las oficialas.
Representará también a la superiora y a la asistente en sus ausencias y les servirá de consejo.
La cuarta atenderá a los gastos y mirará por las necesidades comunes de la Compañía, dará cuentas todas las semanas a la superiora, la representará en su ausencia, y también a las demás oficialas, y les servirá igualmente de consejo.
Tanto las jóvenes como las viudas de la cofradía estarán sometidas y obedecerán a dicha superiora y, en su ausencia, a las otras oficiales y a todas aquellas que sean delegadas por estas, pensando que rinden obediencia a Dios en sus personas y ejecutando voluntaria y puntualmente el presente reglamento y las loables costumbres de su Instituto, tanto en las parroquias en donde estén establecidas, como en cualquier otra parte adonde se las envíe.
También rendirán obediencia, en todo lo que se refiere a su gobierno al eclesiástico que haya sido nombrado para la dirección de la Compañía por el citado señor arzobispo 5.
Las que deseen ser recibidas en dicha cofradía se presentarán a la superiora, la cual, después de haber probado su vocación y tratado con el director y con el consejo de las otras oficialas, las recibirá, las educará en sus funciones durante algún tiempo y luego, cuando las juzgue capaces de ello, las ocupará en los ejercicios que hemos dicho.
Cuando sean enviadas a alguna parroquia, irán a recibir la bendición de los señores párrocos, poniéndose de rodillas; y mientras estén en sus parroquias, les rendirán toda clase de honor, de respeto y de obediencia 6. ________ 5.
Texto de 1655: «También rendirán obediencia, en lo que se refiere a su gobierno, a dicho director y superior». 6.
Texto de 1655: «Y de obediencia en lo que se refiere a las asistencias a los enfermos». 701
También rendirán obediencia a las damas oficialas de la Caridad de las parroquias y a los médicos en lo que se refiere al cuidado de los pobres enfermos.
Pondrán especial cuidado en servir bien a los pobres enfermos, tratándoles con compasión y cordialidad, procurando edificarles, consolarles y disponiéndoles para la paciencia induciéndoles a hacer una buena confesión general y sobre todo invitándoles a recibir todos sus sacramentos.
Además de esto, cuando sean llamadas a las otras ocupaciones suyas, como asistir a los pobres forzados, educar a los niños expósitos e instruir a las niñas pobres, pondrán en ello un afecto y una diligencia especial, pensando que, cuando hacen eso, están sirviendo a Nuestro Señor como niño, como enfermo y como prisionero.
Se querrán y se respetarán mutuamente como hermanas a las que Nuestro Señor ha ligado y unido con su amor; asistirán al entierro de las que fallezcan y comulgarán por su intención.
Por cada una de ellas se celebrará una misa cantada 7.
También asistirán al entierro de los pobres a los que hayan servido, si se lo permiten sus ocupaciones, y rezarán a Dios por la salvación de sus almas.
Y para que, al servir a los pobres, no se olviden de ellas mismas y para que la caridad que practican con los demás sea bien ordenada y puedan recibir la recompensa que Nuestro Señor les promete en este mundo y en el otro, pondrán un cuidado especialísimo en mantenerse siempre en estado de gracia 8; para ello, detestarán y huirán del pecado mortal más que del demonio y se guardarán incluso 9 de cometer ningún pecado venial conscientemente, especialmente por 10 lo que se refiere a la castidad, usando todas las precauciones posibles para conservarla íntegra 11.
Harán todo cuanto puedan por ajustarse al empleo de la jornada que se ha practicado hasta el presente, sobre todo en las horas de levantarse y acostarse, la oración, los exámenes, ________ 7.
Texto de 1655: «Harán decir una misa solemne por cada una de ellas». 8.
El reglamento de 1655 añade: «Con la ayuda de Dios». 9.
El reglamento de 1655 añade: «Con la gracia de Dios». 10.
Texto de 1655: «En todo». 11.
Esta última frase falta en el reglamento de 1655. 702
Tomo X · página PDF 700tanto generales como particulares, las lecturas espirituales, confesiones y comuniones y el silencio, especialmente antes de la oración de la mañana y después de las preces de la noche 12.
También pondrán mucho cuidado en guardar la uniformidad, en cuanto puedan, por lo que se refiere al vivir, al vestir, al hablar, al servicio de los pobres y especialmente a su tocado.
Si ahorran algún dinero, lo pondrán en la bolsa común, que servirá para proporcionarles hábitos y para otras necesidades, cuando se presenten.
Y para mejor honrar a Nuestro Señor, su patrono, tendrán en todas sus acciones la recta intención de complacerle, y procurarán conformar su vida a la suya, particularmente en su pobreza, su humildad, su mansedumbre, su sencillez y su sobriedad.
Y para remediar muchos inconvenientes, no recibirán nada de nadie y no darán nada a nadie, sin dar aviso a la superiora.
No harán ninguna visita, excepto a los enfermos, y no permitirán que nadie las visite en su casa, particularmente los hombres, a los que nunca dejarán que entren en sus habitaciones.
Cuando vayan por la calle, caminarán modestamente y con la vista baja, sin detenerse a hablar con nadie, particularmente de otro sexo, a no ser en caso de gran necesidad; incluso entonces tendrán que ser breves y cortar cuanto antes.
No saldrán nunca de casa sin permiso de la superiora o de otra encargada de ello; al regresar, se volverán a presentar a ella y le darán cuentas de su viaje.
No enviarán cartas ni abrirán las que se les escriban sin permiso de la superiora.
No se entretendrán en hablar a la puerta con las personas externas, ni tampoco en casa, sin permiso.
Procurarán acudir por lo menos una vez al mes a la casa de la comunidad para tratar con la superiora de sus ocupaciones, y acudirán allá siempre que se les mande, aunque proveerán antes a las necesidades de los enfermos.
Recordarán que llevan el nombre de hijas de la Caridad, esto es, hijas que hacen profesión de amar a Dios y al prójimo; ________ 12.
Estas últimas palabras faltan en el reglamento de 1655. 703
y por tanto, aparte del amor soberano que han de tener a Dios, tienen que distinguirse en el amor al prójimo, especialmente a sus compañeras.
Según esto, evitarán toda frialdad y antipatía con ellas, así como también las amistades particulares y el apego a algunas de ellas, ya que estos dos extremos viciosos son la fuente de la división y ruina de una compañia y de las personas que se entretienen y enredan en estas cosas.
Y si alguna vez hay una que dé motivos de mortificación a otra, se pedirán mutuamente perdón lo más tarde por la noche antes de acostarse.
Además, pensarán que se las llama sirvientas de los pobres, que, según el mundo, es una de las más bajas condiciones, a fin de mantenerse siempre en la baja estima de ellas mismas, rechazando con prontitud el más pequeño pensamiento de vanagloria que les pase por la mente, por haber oído hablar bien de sus tareas, convencidas de que es a Dios a quien se le debe todo honor, ya que solamente él es el autor de todo bien.
Y como sus ocupaciones son de ordinario tan penosas y los pobres a quienes sirven son un poco difíciles de tratar, hasta el punto de que a veces pueden recibir reproches de ellos a pesar de hacer las cosas lo mejor que pueden, harán todo lo posible por hacer una buena provisión de paciencia y rezarán todos los días a Nuestro Señor para que se la dé en abundancia y les haga participar de la que él ejerció con quienes le calumniaban abofeteaban, flagelaban y crucificaban.
Serán muy fieles y exactas en la observancia del presente reglamento y también de las loables costumbres y manera de vivir que han guardado hasta ahora, particularmente en todo lo que se refiere a su propia perfección.
Se acordarán sin embargo de que siempre hay que preferir a sus prácticas de devoción el servicio a los pobres, cuando la necesidad o la obediencia las llama a ello, pensando que al obrar de esa manera dejan a Dios por Dios.
Y para que quiera Dios concederles la gracia de cumplir todas estas cosas, se confesarán y comulgarán todos los domingos y fiestas principales del año en las parroquias u hospitales en donde se encuentran, y harán ejercicios espirituales 704
Tomo X · página PDF 702todos los años en la casa de su comunidad, siempre que puedan.
EE GONDY, coadjutor de París 13 Por mi señor.
BAUDOUYN 223.
PROYECTO DE CARTAS PATENTES DE LUIS XIV PARA LA APROBACIÓN DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD [Finales 1646] Fundación de una cofradía, comunidad y sociedad para las jóvenes y viudas, sirvientes de los pobres Luis, por la gracia de Dios rey de Francia y de Navarra, a todos los presentes y venideros, salud.
Nuestro querido y bien amado Vicente de Paúl, superior general de la congregación de los sacerdotes de la Misión, nos ha expuesto muy humildemen________ 13.
El reglamento de 1655 está firmado: «Cardenal de Retz, arzobispo de Paris».
Documento 223.
Archivo del ministerio de Asuntos Extranjeros: France, vol. 867, 357-359.
Las Hijas de la Caridad fueron oficialmente aprobadas por monseñor Juan Francisco Pablo de Gondy, arzobispo de París, el 20 de noviembre de 1646 por primera vez.
El documento del arzobispo puede verse en el volumen X de las obras de san Vicente: la compañia de Hijas de la Caridad queda constituida como cofradia.
Según se usaba en aquella época y en semejantes circunstancias la aprobación del rey venia normalmente detrás de este reconocimiento eclesiástico.
Pero para que se publicaran las Cartas patentes (actas emanadas de la autoridad real) tenían que ser registradas en el parlamento.
Esta formalidad obligatoria trascripción en los registros del parlamento duraba a veces mucho tiempo.
El reconocimiento de los textos examinados de cerca, ciertas oposiciones doctrinales o de algunas partes interesadas, etc., suponían a veces retoques que obligaban a dar no pocos pasos.
En relación con las Hijas de la Caridad, conocemos algunas de las intervenciones de la señorita Le Gras para llegar a la redacción definitiva; una idea de ellas nos las dan las páginas 410-415 del tomo I de Monsieur Vincent .
Hubo que esperar nada menos que doce años (1646-1658) para llegar a la redacción definitiva.
Tras el texto del 20 de noviembre de 1646 promulgó de nuevo una aprobación diferente el arzobispo Gondy el 18 de enero de 1655.
Las Cartas patentes fueron entonces firmadas por el rey en noviembre de 1657 y registradas en el parlamento el 16 de diciembre de 1658. 705
Tomo X · página PDF 703te que, teniendo facultad de nuestro Santo Padre el Papa Urbano VIII de feliz memoria, del señor arzobispo de París y de otros varios prelados de este reino para instituir una Cofradía de la Caridad para la asistencia de los pobres enfermos en todas las parroquias de su diócesis en donde pudiera cómodamente fundarse, y habiéndola instituido en muchas aldeas con gran bendición, algunas damas caritativas de nuestra ciudad de París han quedado tan bien impresionadas por ella que han pensado en una fundación semejante en sus parroquias, especialmente en las de San Germán de Auxerre, San Nicolás du Chardonnet, San Leu, San Salvador, San Mederico, San Esteban, San Sulpicio, San Gervasio, San Bartolomé, San Pablo y otros lugares en donde actúa igualmente con gran bendición.
Tomo X · página PDF 704Pero como estas damas que forman esta cofradía son casi todas de alta condición que no les permite ejercer las más bajas funciones necesarias a los pobres enfermos, han tomado algunas buenas jóvenes aldeanas a las que Dios había dado deseos de trabajar en ello, que se forman y se preparan bajo la dirección de la señorita Luisa de Marillac, viuda de Antonio Le Gras, secretario de la reina difunta y madre del rey, nuestro venerado señor y Padre, que las acoge para este fin en su casa, en donde hasta que están debidamente formadas se alimentan y mantienen gracias a la caridad de algunas buenas viudas y otras personas piadosas y devotas, de forma que en la actualidad hay en cada una de las parroquias citadas dos o tres de esas jóvenes que trabajan todos los días en la asistencia y servicio de los pobres y a veces en la instrucción de las niñas, cuando pueden, viviendo a costa de la cofradía de la Caridad de la parroquia en donde están empleadas con tanta frugalidad que el mayor gasto de cada una de ellas no llega más que a unas cien libras por año y a veces menos; y además hay otras tres de esas jóvenes empleadas por las damas de la Caridad del ________ En esta serie de textos presentamos, todavía inédito, el proyecto de Cartas patentes de finales de 1646 — o comienzos de 1647 —, proyecto que rubricó la súplica de la reina Ana de Austria al Papa.
Tomo X · página PDF 704Este primer proyecto de Cartas patentes merece indudablemente un lugar (de orden histórico) en la serie de Actas oficiales que interesan a los comienzos de la historia de las Hijas de la Caridad (20 noviembre 1646 - 18 enero 1655 - noviembre 1657 - diciembre 1658). 706
Tomo X · página PDF 704Hospital para preparar la comida que se les lleva todos los días a los pobres enfermos por encargo de dichas damas; otras diez o doce empleadas de ordinario en educar a los niños expósitos en nuestra ciudad de París, y otras dos o tres para atender a los pobres forzados.
Además de las mencionadas, hay algunas otras trabajando en los hospitales de las ciudades de Angers, de Nantes, de Montreuil-sur-Mer, de Saint-Denis y en las villas de Richelieu, de Saint-Germain-en-Laye y en algunos otros lugares del campo, en donde realizan las mismas tareas para la asistencia y cuidado de los enfermos y para la instrucción de las niñas pobres.
Y puesto que para enviar a esas buenas jóvenes a todos esos lugares y a otros muchos adonde las piden se necesita tener muchas preparadas, la señorita Le Gras las va educando en su casa y tiene siempre allí más de treinta instruyéndolas en las cosas de piedad, formándolas para instruir a las niñas, para visitar a los pobres enfermos, para llevarles la comida y en general para que atiendan a todas las cosas que puedan servir a los pobres enfermos; mantiene a esas jóvenes tanto por medio de algunas limosnas que recibe como con lo que ellas mismas pueden ganarse con su trabajo manual, cuando sus ocupaciones ordinarias les dejan algún tiempo de sobra, así como con la ayuda de dichas viudas y de otras personas piadosas que contribuyen cada una según sus posibilidades.
Tomo X · página PDF 705Pero como ordinariamente sucede que las obras que se refieren al servicio de Dios acaban con las personas que las comenzaron si no hay alguna vinculación espiritual entre las personas que allí trabajan, nuestro querido y fiel Francisco de Gondy, arzobispo de Corinto, consejero de nuestro real consejo, coadjutor y vicario general del señor arzobispo de París, ha erigido por autoridad del mencionado señor arzobispo y en fecha del 20 de noviembre de 1646 esta reunión de jóvenes y de viudas en cofradía particular con el título de sirvientas de los pobres de la Caridad, ordenando que las que hayan sido admitidas en ella y las que en adelante fueran recibidas puedan ejercer libremente todo cuanto pueda servir para consuelo y alivio de los pobres enfermos, con la condición de que dicha cofradía esté y permanezca siempre bajo la autoridad y dependencia de dicho señor arzobispo de París y de sus sucesores y dentro de la estricta observancia de los 707
Tomo X · página PDF 705VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.