Conferencia · tomo X

ESQUEMA DE PLATICA A LAS DAMAS

6 de abril de 1647

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Conferencia
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X
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el evangelio: Et incipient illudere eum dicentes: hic homo coepit aedificare et non potuit consummare 13 Medios. 1º Pedirle a Dios la gracia de poder conseguir que subsista la obra. 2º Continuar con la colecta de los cinco sueldos. 3º Una colecta general por la ciudad durante la cuaresma. 4º Y hacer que los predicadores digan que, si alguno tiene una buena idea que exponer para esto, que vaya a la residencia de las hermanas los sábados, a las dos, o bien ahora mismo. 275 [194,XIII,791-797] ESQUEMA DE PLATICA A LAS DAMAS Sobre la perseverancia en las buenas obras 6 abril 1647 Para la asamblea general del 6 de abril de 1647. 1.

Las razones que tienen las damas para hacer que siga subsistiendo la compañía de la Caridad del hospital y de que se perfeccione cada vez más. 2.

Los medios para conseguirlo.

Razones. 1.

Procederé en esta ocasión de una manera distinta que en el pasado.

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Las otras veces os hablaba de las ventajas; ahora os voy a hablar de los inconvenientes que surgirían si se destruyera; haré en esto como Moisés, que expuso al pueblo las ventajas que tendrían si guardaban los mandamientos de Dios y las desgracias que sufrirían si no los guardaban. ________ 13.

Lc 14, 29-30.

Documento 275.

Autógrafo.

El original de esta platica está formado por varias hojas autógrafas.

La primera llega hasta «Dios es el que les ha inspirado»; la segunda hasta «lo que Nuestro Señor hizo en este mundo»; la tercera contiene lo restante.

La segunda se encuentra en los archivos de la Misión; M.

Charavay nos comunicó la primera en 1916 y la última en 1913. 935

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«Si guardáis mis mandamientos, decía Dios, yo os bendeciré en vuestro cuerpo y en vuestros bienes, en casa y fuera de ella; y si no, os maldeciré en vuestro cuerpo y en vuestros bienes, etc».

Hay cuatro cosas que nos obligan a abrazar y a perseverar en una obra buena: 1.

La autoridad del autor. 2.

Cuando hemos sido invitados generosamente a ella. 3.

La bondad de la obra. 4.

Cuando vemos en ella la bendición de Dios.

Pues bien, Dios es el autor de esta obra buena; es preciso señalar que un hombre puede ser autor de una obra de tres maneras: 1.

Mandándola.

Por ejemplo, el que manda hacer una casa puede decirse que es su autor, por medio de la paga que les da a los obreros y por la compra de los materiales. 2.

O como el obrero que construye la casa. 3.

O mandando y haciendo él mismo la casa.

Por ejemplo, un albañil que construye personalmente su casa y les manda a sus hijos y a sus obreros que trabajen con él.

Dios es el autor de esta buena obra: 1.

Mandándoles a los hombres que atiendan a los pobres enfermos espiritual y corporalmente, que se cuiden de los pobres niños abandonados de sus padres, etc. 2.

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Lo es también porque, mientras estuvo en la tierra, trabajó personalmente en ello con su propio esfuerzo. 3.

Vemos que ha inspirado esta buena obra a los que estaban encargados de ella y que fueron los primeros en hacer esta propuesta; también les ha dado a conocer a ustedes, señoras, que así lo deseaba y les ha dado la gracia, no solamente de velle, sed etiam perficere 1, y de haberla sostenido hasta el presente.

Y si la abandonáis, destruiréis la obra misma de Dios y tendréis motivos para temer que se dirija contra vosotras la sentencia del evangelio, que dice que el que ha puesto la mano en la obra de Dios y la abandona no vale para el reino de Dios. ________ 1.

Flp 2, 1 3. 936

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La segunda razón es la de la vocación.

La vocación es la elección que hace Dios de unas cuantas almas para utilizarlas en alguna buena obra, enviándoles luego luces para el entendimiento, por medio de las cuales les hace comprender sus designios, y mueve su voluntad para abrazar esta buena obra.

Si una persona le da su consentimiento, Dios destina a esas almas a la gloria, las justifica y las glorifica cuando parten de esta vida.

Pues bien, todo esto es lo que ha ocurrido con ustedes, porque Dios es el que les ha inspirado para que abracen esta buena obra y les ha tocado el corazón para que la quieran tanto, como lo han hecho.

Luego no cabe duda de que Dios las ha predestinado y justificado, con el designio de glorificarlas algún día, haciendo lo mismo que hizo con la Santísima Virgen, a la que dio a conocer por medio del ángel sus designios, y ella respondió diciendo: Fiat mihi secundum verbum tuum 2; e inmediatamente después el Espíritu Santo bajó sobre ella y formó el cuerpo de Nuestro Señor y creó un alma, infundiéndola en aquel cuerpo bendito, santificando y divinizando en cierto modo a la Santísima Virgen.

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Y como ella perseveró en medio de todas las dificultades que se presentaron durante la vida y hasta la muerte de Nuestro Señor, fue glorificada por encima de los ángeles.

Eva, nuestra primera madre, fue muy distinta, porque después de haber sido escogida por Dios y prevenida con la justicia original, tuvo que ser echada del paraíso por no haber resistido a la tentación.

Y ciertamente, señoras, tenemos muchos motivos para temer que, si no hacemos todo lo que podemos por sostener esta buena obra, Dios nos quitará esta gracia de trabajar en sus designios v todas las demás que esto lleva consigo, y nos mandará alejarnos de su rostro y del paraíso.

La bondad de la obra.

Una obra es buena y santa si procura la gloria de Dios, el bien de los pobres niños huérfanos, el de los enfermos, el de los pobres esclavos y la salvación de unos y de otros, junto con la santificación de la propia alma.

Pues bien, es manifiesto que esto contribuye a la gloria de Dios, Ya que ha sido él el que ha mandado todas estas cosas y ________ 2.

Lc 1, 38. 937

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es su gloria a lo que obedecemos; por el contrario, el no hacer nada sería en cierto modo despreciar a su divina Majestad.

Y que es Dios el que nos manda todo esto, está claro: En primer lugar, porque nos manda amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Pues bien, cuando nos manda el amor al prójimo, nos manda todos los actos de amor que podamos hacer con él, que son catorce: siete corporales y siete espirituales.

Los corporales, que se refieren al cuerpo, son: dar de comer a los que tienen hambre, dar de beber a los que tienen sed; y es eso lo que hacéis con los pobres enfermos y con los niños.

¡Cuánto honor rendís a Dios, señoras, cuando hacéis esto!

¡Pero qué deshonor si no lo hicierais!

También nos recomienda esto mismo cuando nos señala qué es lo que nos preguntará en el último día del juicio, esto es, si hemos dado de comer y de beber, etc.

Señoras, ¡qué felices serán ustedes al haber obrado de este modo!

¡Y desgraciados nosotros, si no lo hacemos así!

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Además, ¿qué cosa más santa puede imaginarse que visitar a los enfermos, tener cuidado de los niños huérfanos, llevar a unos y a otros al conocimiento de Dios, si fue eso lo que Nuestro Señor hizo en este mundo?

Finalmente, cada una de ustedes en particular sacará gran provecho al ejercitarse en las virtudes de la fe, la esperanza, la caridad, la justicia, la prudencia, la templanza, la fortaleza y la mortificación, la humildad y todas las demás virtudes.

En una palabra, mientras perseveren en la compañía y en los ejercicios de la misma, estarán ustedes preparadas para mantener la cabeza levantada el día del juicio.

Disponet sermones suos in judicio 3.

Pero si lo abandonan todo y dejan que se pierda la compañía, todos estos bienes se perderán.

Por parte de Dios.

Si se abandona esta buena obra, Dios ya no podrá ser conocido por esas pobres gentes a quienes ustedes se lo dan a conocer; esas almas no se reconciliarán con él, como lo hacen ahora por medio de una buena confesión general; los que mueran y los que sanen en el hospital ya no experimentarán los efectos de la bondad de Dios por el ministerio de su compañía; ________ 3.

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Sal 111, 5 938

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una gran cantidad de niños morirán con el pecado original por no haber sido bautizados y vendrán a este mundo sin sentir los efectos de la bondad de Dios; y Dios, que durante estos años se ha querido servir del ministerio de vuestro sexo para llevar a cabo los bienes incomparables que se hacen en vuestra compañía, se sentirá frustrado.

Y si abandonáis esta obra, ¿qué dirán los fieles?

Dirán ciertamente aquellas palabras del evangelio a propósito de los que comienzan las obras buenas y luego las abandonan cuando llegan las dificultades: Hic homo coepit aedificare et non potuit consummare 4.

Más todavía; es de temer que caigáis en la desgracia de aquellos de los que habla Nuestro Señor: Qui posuit manum suam ad aratrum et respicit retro non est aptus ad regnum Dei 5.

Y también san Pablo pronuncia la maldición contra aquellos que, después de haber sido iluminados por Dios y de haber saboreado la dicha de estar empleados en el servicio de Dios, han vuelto a su desidia; y dice el santo que es imposible que se salven 6 ¿Y qué medios para sostener la obra?

Os diré lo que decía san Pablo: ¿Habéis dado algo más de lo superfluo?

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¿Habéis hecho tanto por esos niños como aquellas mujeres del pueblo de Dios?

¿Habéis resistido hasta la sangre?

— Parece que el cuidado de los niños expósitos es cosa de hombres y no de mujeres.

Respondo que Dios se sirve de los que quiere.

Judit se enfrentó con Holofernes y con todo su ejército; Ester dio la vida a todos los judíos; Séfora condujo y juzgó al pueblo de Dios; las viudas de las que habla san Pablo sostuvieron a la iglesia en sus comienzos; santa Genoveva proveyó de trigo a París durante el hambre; y una viuda echó a los alemanes de este reino.

Suponiendo que todas estas razones os animan a continuar, ¿qué habrá que hacer? 1.

Rezar mucho. ________ 4 Lc 14, 30. 5.

Lc 9, 62. 6.

Hebr 6,4. 939

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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